La sostenibilidad protagoniza las nuevas instalaciones de 35.000 metros cuadrados

Resuinsa estrena instalaciones en el paraje del lago de Anna e incorpora nuevo personal

Cuenta con una plantilla de 50 trabajadores y busca técnicos textiles, personal de lavandería industrial, gestores en comercio internacional y oficiales en producción

La compañía textil Resuinsa, referente internacional en textiles para el sector hostelero, ha abierto las puertas de sus nuevas instalaciones en el paraje natural del lago de Anna.

Con una superficie de 35.000 m2, dan respuesta a las nuevas demandas de los más de 8.000 clientes de la empresa, repartidos en unos 115 países de los cinco continentes, y a las necesidades derivadas de la investigación en nuevos proyectos de I+D+i.

Resuinsa apuesta por esta localidad de tradición textil debido a su emplazamiento en una zona de acuíferos, pues el agua era necesaria para el funcionamiento de estas fábricas. Actualmente, no quedan grandes empresas del sector textil para hostelería, por lo que la ubicación de la multinacional será un pulmón económico para el municipio de Anna y su comarca.

De momento, tal y como ha confirmado la firma a Economía 3 ya trabajan en las nuevas instalaciones medio centenar de trabajadores, algunos de ellos residentes de la zona recién incorporados a la compañía; otros llegados de sus centros de producción de Alfarrasí y Montaverner, que seguirán manteniendo su plena actividad.

La idea, según constata la empresa es que se incorpore más personal a medida que avance la demanda productiva. De hecho, las previsiones de crecimiento de la firma a medio y largo plazo son altas.

Entre los perfiles profesionales más demandados destacan técnicos textiles, personal de lavandería industrial, gestores en comercio internacional y oficiales en producción textil.

De momento, el espacio alberga los últimos pasos del proceso de producción de los textiles (corte y confección), así como embalaje, almacenamiento y logística, además de oficinas.

No obstante, la compañía ya está implementando un nuevo proyecto en este mismo paraje que aún no han desvelar y que podría ver la luz en 2020.

Combinar modernidad y tradición

El proyecto, en el que se ha invertido alrededor de 1 millón de euros, ha consistido en convertir una antigua hilatura de los años 50 del siglo pasado en unas modernas instalaciones.

Las instalaciones han sido diseñadas por el estudio valenciano de arquitectura y diseño BoMa, que ha buscado, al mismo tiempo, una estética rompedora y mimetizada con el privilegiado entorno en el que se ubica. Para ello ha buscado plasmar en cada elemento los principales valores de la empresa, fundamentados en la sostenibilidad, la innovación y el diseño.

Anna

Para la nave se han seleccionado diferentes colores que evoca la naturaleza, muy presente en el jardín exterior. Se juega con el azul, el verde y el terracota, que tiñen las formas geométricas dibujadas a lo largo de la extensa fachada ofreciendo un resultado sorprendente que armoniza totalmente con el entorno.

El interior de las instalaciones se divide en dos zonas con exigencias muy diferentes y a las cuales se accede a través de un hall de doble altura que actúa como distribuidor. Se ha seleccionado el color amarillo, que transforma la percepción del espacio, tonalidad que se mantiene en las oficinas y la sala de reunión, ya que aporta positivismo y energía al ambiente de trabajo. En ambas se ha buscado mantener la esencia de la fábrica original y se ha puesto en valor elementos singulares como el ventilador situado en la sala de reuniones.

En la zona productiva y logística, BoMa estudio ha realizado una distribución sencilla y eficiente para facilitar el flujo de trabajo. La continuidad de la iluminación ha sido un elemento esencial a la hora de diseñar los espacios, ya que se buscaba conseguir una luz neutra que no contaminara los colores de los tejidos.

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