La variedad de cultivos y hospedadores de la xylella dificulta un tratamiento unitario

Los monocultivos favorecen la expansión de la bacteria, mientras que la biodiversidad actúa como un freno

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Los expertos en xylella pusieron en común los avances en la lucha contra esta plaga

Aumentar la dotación económica para la investigación y poder encontrar cultivos resistentes, incrementar la colaboración científica entre países que sufren desde hace años los efectos de Xylella fastidiosa y otros donde ha entrado recientemente, así como continuar con políticas de contención y de erradicación de los cultivos afectados son algunas de las conclusiones de la jornada Avances en la detección de Xylella fastidiosa celebrada en València.

“Hay que incrementar los recursos para la detección, pero también para la prevención de esta y otras enfermedades que afectan a los frutales”, destacó Juli Peretó, coordinador de la Red Iberoamericana para el control de Xylella fastidiosa, y catedrático en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universitat de València en referencia a otras enfermedades que aún no han llegado al continente europeo.

Además, el cónclave ha incidido en que el efecto de Xylella varía según cada país, dada la diversidad de hospedadores que puede tener y las características de cada zona, por lo que, según los países, esta enfermedad afecta a unos cultivos u otros, y lo hace de maneras totalmente diferentes, lo que dificulta protocolos unitarios.

Edson Bertolini, de Brasil, destacó que la plaga en su país afecto a los cítricos, lo que obligó a arrancar millones de árboles. También se vieron afectados cultivos como el olivo, el café o el ciruelo, cuya producción ha descendido un 90% desde que se detecto la plaga en 1978.

Carlos Alonso Chacón, del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales de la Universidad de Costa Rica, puso de relieve que los monocultivos son más proclives a plantear probleas, mientras que la biodiversidad hace que ninguna bacteria predomine en el ecosistema.

Los expertos del Ivia pusieron de manifiesto la dificultad de acabar con la plaga por los múltiples vectores que utiliza la bacteria para transmitirse de una planta a otra.

La jornada, con una asistencia cercana a las cien personas, ha sido organizada por la Red Iberoamericana para el control de esta bacteria de la mano del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas, centro mixto de la Universitat de València y del CSIC, así como el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias.

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