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Hábitos saludables en la empresa

“La empresa debe hacer de la opción más saludable la opción más sencilla”

Profesionales de Invassat y Codinucova apuntan al déficit de las empresas valencianas en promoción de la salud entre sus trabajadores

Profesionales del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (Codinucova) y del Institut Valencià de Seguritat i Salut en el Treball (Invassat) coinciden en que las empresas valencianas todavía tienen la asignatura pendiente de introducir la promoción de la salud en sus equipos y las instan a que pongan al alcance de los trabajadores medios y facilidades para potenciar los hábitos de vida saludable.

“Cuando tenemos un pico de estrés en el trabajo buscamos un placer inmediato. Ahí es donde tiene que estar la empresa, que tiene que hacer de la opción más saludable la opción más sencilla”, afirma Luis Cabañas, secretario de Codinucova. Para ello, exhorta a las empresas a comprar fruta a granel en lugar de optar por las máquinas expendedoras.

“Si tres peras cuestan aproximadamente 80 céntimos, a una empresa, ¿comprar 75 kilos de peras a granel al mes le va a costar cuánto? ¿50 euros porque tiene un convenio con el Mercado Central?”, reflexiona Cabañas, que reprueba a las empresas que optan por las máquinas de vending solo por la rentabilidad que entrañan al estar privatizadas y ser una fuente de ingresos.

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Ilustración: Javi Gracia.

En los últimos años, el porcentaje de accidentes mortales en el lugar de trabajo por patologías no traumáticas, es decir, accidentes cardiovasculares, ha oscilado entre el 30% y el 60%, según datos de Invassat.

Evolucionar hacia la empresa saludable

El especialista remite a las empresas a la Declaración de Luxemburgo, un documento de consenso elaborado por la Red Europea de Promoción de la Salud en el Trabajo (ENWHP) en el que se establecen los principios básicos de actuación y el marco de referencia de una buena gestión de la salud de los trabajadores en el empresa.

Las organizaciones, en caso de reunir las condiciones necesarias, se pueden adherir a esta declaración y también solicitar la incorporación a la Red Europea de Empresas Saludables. El doctor explica que este documento pretende “superar las mejoras realizadas en materia de prevención de riesgos laborales y evolucionar hacia la empresa saludable”. “Se debe reducir la accidentabilidad, pero también las enfermedades crónicas”, indica.


“Se debe reducir la accidentabilidad, pero también las enfermedades crónicas”

El mismo enfoque propone el Invassat, que busca ir un paso más allá de la obligación del empresario de asegurar la protección de la salud de los trabajadores frente a riesgos derivados de la propia práctica profesional. “No hay obligación legal de que los trabajadores sean saludables, solo de garantizar la prevención de los riesgos”, afirma Juan José Puchau, técnico del centro, que reivindica la idoneidad de que la empresa “ayude también en las vicisitudes de la vida normal”.

Sin embargo, Puchau admite que para que las iniciativas que van en esta línea no se conviertan en “una medallita” o “simple fachada”, el primer requisito, el de asegurar la plena seguridad en materia de protección laboral y prevención de riesgos, tiene que estar cumplido. “Si tienes máquinas peligrosas desprotegidas, por mucho que incentives la vida saludable, no estás siendo una empresa comprometida con la salud en el trabajo”, advierte.

El técnico del órgano científico de referencia valenciano en seguridad laboral asegura que solo unas pocas empresas y muy maduras están actualmente en disposición de introducir estos proyectos y medidas en su mecánica de trabajo, pues “las pymes intentan sobrevivir y no tienen mucho tiempo para estas cosas”.

Según la ENWHP, por cada euro invertido en promoción de la salud en el trabajo, las empresas se pueden ahorrar entre 2,5 euros y 4,8 euros en absentismo y entre 2,3 y 5,9 euros en costes derivados de una enfermedad.


Por cada euro invertido en promoción de la salud en el trabajo, las empresas se pueden ahorrar entre 2,5 euros y 4,8 euros en absentismo

“La mayoría de las empresas perciben como coste la prevención de riesgos laborales, que es una obligación legal, por lo que la promoción de la salud directamente ni la contemplan”, asegura Puchau. Explica que se le tiene que empezar a ver la rentabilidad a estas inversiones, como, por ejemplo, el hecho de influir en “una gran bolsa de trabajadores” que “desempeñarán su trabajo más felices y trabajarán mejor”, lo cual desemboca en una “mayor capacidad de la empresa para captar el talento y retenerlo”.

Ambientes de trabajo saludables

Además de todo lo referente a los estilos y conductas relacionados con la alimentación, la actividad física o la prevención del consumo de drogas, Puchau habla del aspecto psicosocial como otro factor importante en el que las organizaciones deben poner de su parte para “favorecer un ambiente de trabajo adecuado y agradable donde las relaciones personales y humanas sean saludables”.

Habla, asimismo, de los programas sociales, como los que afectan a la educación, la equidad o la integración, como ángulos asociados que también deben ser tratados desde las empresas aunque no pertenezcan propiamente al ámbito laboral.

Asimismo, el experto pone el acento sobre la necesidad de fomentar los hábitos saludables mediante la información adecuada para “desmentir creencias y limitar actitudes que tienen una repercusión para la salud de muchas personas”.

Una de las recomendaciones que lanza es que las empresas consulten la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020, cuyo objetivo principal es definir los planes se actuación para la promoción de la salud en los sectores profesionales.

El Instituto otorga todos los años un reconocimiento de Buenas Prácticas Empresariales en la Promocion de la Salud en el Trabajo como manera de poner en valor el esfuerzo en esta dirección y que haya un beneficio a nivel de imagen para la empresa merecedora del premio.

Comprar a granel, clave en el ahorro

¿Es el precio de los alimentos uno de los factores que nos llevan a comer mal? Luis Cabañas señala que esto es una falsa dicotomía: “Se dice que el producto menos sano es el más barato, pero lo que de verdad encarece la compra es no planificarla”, revela Cabañas.

Según explica, acciones como comprar productos a granel en un mercado o, ante un pico de hambre, tomar una pieza de fruta, conllevan un ahorro de tiempo, ya que no hay que comprar algo específico; pero también de dinero, pues los frescos son más baratos que los procesados y, además, “dos peras sacian más que cuatro donuts”, por lo que se requiere una menor ingesta.

Además, apunta que “los garbanzos siguen siendo más baratos que el entrecot y los huevos son una fuente de proteínas muy rentable”. “No estamos hablando de comer frutos secos tres veces al día, sino de comer legumbres, frutas y verduras en el país que más cultiva legumbres, frutas y verduras”, señala.

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