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Instituto de Neurociencias

UMH-CSIC descubre un nuevo mecanismo responsable de la memoria espacial

Investigadores han identificado un mecanismo responsable de los problemas de orientación de las personas con síndrome de Down

El hallazgo se dió a conocer en el Congreso de la Sociedad Española de Neurociencia| UMH

El grupo del investigador Juan Lerma del Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado un mecanismo responsable de los problemas de orientación de las personas con síndrome de Down.

El hallazgo, resultado de una investigación aún sin publicar, se dió a conocer en el Congreso de la Sociedad Española de Neurociencia celebrado en Santiago de Compostela y al que asistieron 600 neurocientíficos.

El laboratorio de Fisiología Sináptica de Juan Lerma, ubicado en el campus de Sant Joan d’Alacant de la UMH, ha estudiado los problemas de memoria espacial en un modelo de ratón para el síndrome de Down.

Sus resultados demuestran un desequilibrio entre excitación e inhibición de determinados circuitos neuronales que depende de la dosis de un gen, denominado Grik1. Los cambios que producen ese desequilibrio son tan pequeños que hasta ahora habían pasado desapercibidos.

Según los investigadores, si se normaliza la dosis de este gen en un ratón transgénico, los problemas de memoria espacial desaparecen.

La normalización de la capacidad de orientación se correlaciona con una recuperación del déficit excitación/inhibición en la comunicación entre las neuronas en el hipocampo, una estructura del cerebro relacionada con la memoria y la orientación.


La liberación de las dosis adecuadas de neurotransmisores de uno u otro tipo en los puntos de contacto entre las neuronas, denominados sinapsis, hace posible que los circuitos neuronales funcionen adecuadamente


En 2018, este grupo del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC ya demostró cómo cambios mínimos en la intensidad de la transmisión sináptica provocan modificaciones importantes en el comportamiento, que se manifiestan de forma distinta en función de la estructura del cerebro que se ve afectada.

Cuando tienen lugar en la amígdala, estos cambios de comportamiento se relacionan con el procesamiento emocional y pueden alterar las respuestas de miedo o ansiedad. Según apunta el investigador, si se producen en la corteza prefrontal puede dar lugar a problemas en las relaciones personales o a un aumento de la agresividad.

El nuevo estudio del grupo de Fisiología Neuronal ha demostrado que un desequilibrio similar en el hipocampo da lugar a alteraciones relacionadas con la memoria espacial, que se traducen en los fallos de orientación que padecen las personas con síndrome de Down.

Asimismo, el investigador del Instituto de Neurociencias UMH CSIC indica que para mantener una función cerebral adecuada es necesaria una

buena regulación de la comunicación entre las neuronas. Esta comunicación puede ser excitatoria o inhibitoria, que serían el equivalente al acelerador y el freno, respectivamente, del sistema nervioso.

La liberación de las dosis adecuadas de neurotransmisores de uno u otro tipo en los puntos de contacto entre las neuronas, denominados sinapsis, hace posible que los circuitos neuronales funcionen adecuadamente. Cuando ese equilibrio se rompe, aparecen patologías aparentemente tan diferentes como ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar o del espectro autista.

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