Segunda absorción empresarial en menos de una semana

Pamesa refuerza su papel en el sector cerámico español con la compra de Keramex

La operación constata la atracción que genera en los inversores la industria cerámica y redibuja un panorama domiando por Porcelanosa, Pamesa y Victoria PLC

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Fernando Roig es el presidente del Grupo Pamesa.

La adquisición de Keramex por el Grupo Pamesa, tras las gestiones iniciadas esta primavera, convierten a la empresa del presidente del Villarreal, CF SAD, Fernando Roig, en la segunda firma cerámica española, tras el Grupo Porcelanosa, y el británico Victoria PLC, que adquirió hace apenas una semana la firma Ibero Alcorense. De esta forma, se reduce la atomización de las empresas del sector, que tiene su epicentro en Castellón, a la par que aumenta la capacidad de influencia del cluster cerámico.

La transición empresarial se produce en un momento en el que el sector está expectante ante la tensión que trasladan a los mercados referentes la pugna comercial entre China y Estados Unidos y el “brexit”. Si bien las previsiones de la patronal azulejera  Ascer plantean un crecimiento, aunque por debajo del logrado en 2018.

La operación cerrada por el Grupo Pamesa convierte a Roig en administrador de Keramex y a su empresa en socio único de la empresa villarrelense del sector de revestimientos y pavimentos cerámicos.

Keramex fue fundada en 1979  y era propiedad de la familia Mateo. La firma, que tiene sus instalaciones cercanas a las de Pamesa, en Almassora, está especializada en un formato muy concreto y de pequeñas dimensiones: las baldosas de 20  por 20 centímetros y cuenta con una plantilla de 75 personas, sin contar los despidos realizados esta primavera en el área de administración como medida previa a la absorción por Pamesa. Keramex adquirió las instalaciones cercanas a Pamesa en 2008 al la empresa Cerámica Tena, que atravesaba entonces en plena crisis económica por un concurso de acreedores.

Pese al incremento de las exportaciones en esos momentos, Keramex había visto reducirse sus márgenes notablemente en los últimos años, precisamente por la deuda con la que había financiado las inversiones que realizó en la compra y adaptación de la planta de Cerámcia Tena, a la vez que se incrementaban otros costes, fundamentalmente energéticos, con mayor impacto en las empresas más pequeñas.

Según los datos oficiales registrados, Keramex, radicada en Vila-real, facturó en 2017 por importe de 14,8 millones de euros, cantidad que se quedó por debajo de los diez millones de euros en el ejercicios de 2018. Un balance que está en el origen de la operación de venta de la compañía al Grupo Pamesa que en 2018 elevó un 10% su facturación consolidada alcanzando los 643 millones de euros, mientras que las ventas de productos cerámicos llegó a los 75 millones de metros cuadrados.

Pamesa ha sido el fabricante español que ha salido más reforzado tras la crisis inmobiliaria, que supuso una caída del negocio para el sector de hasta el 50%. Tras reestructurar la empresa y apostar por la economía de escala en su política empresarial escala para reducir sus costes productivos, en los últimos años Pamesa ha ido haciéndose como marcas históricas como Navarti o Tau, que se incorporán al grupo que cuenta con otras firmas como Geotiles y Ecoceramic.

La operación supone un nuevo paso a la concentración del sector azulejero desde que, hace apenas un año, se iniciase una ralentización en las ventas debido a la sobreproducción a nivel mundial. Y por ello, las empresas tienden a concentrarse y a centrar sus miradas en la internacionalización.

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