Entrevista

Luis Pardo: “El presente es algorítmico, el 20% de la economía de hoy ya es digital”

"La tendencia es considerar que estamos controlados por la tecnología, cuando debería ser al revés"

Luis Pardo. | E3

Luis Pardo (Barcelona, 1968) es consejero delegado de Sage Iberia, una de las compañías globales de referencia en el software de gestión empresarial. En 2017, la multinacional lo reconoció como mejor líder global y el diario La Razón le otorgó la distinción de CEO del año por su contribución a la mejora de la competitividad en las empresas. En 2019, Luis Pardo fue distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo por la Asociación Europea de Economía y Competitividad.

Es miembro del consejo de acción empresarial de la CEOE, del Governing Council de la Cámara de Comercio Británica en España y presidente del Madrid International Business Club. Es también business angel y advisor de diferentes startups. Asimismo, imparte conferencias -en el marco de eventos empresariales y en escuelas de negocios- relacionadas con el liderazgo, la innovación, la transformación digital y la de negocios.

Luis Pardo ha publicado el libro Viaje al centro del humanismo digital (Verssus Libros), motivado por el hecho de que “en España no podemos dejar pasar de nuevo otra revolución tecnológica”, y que la catedrática de Ética de la Universitat de València y directora de la Fundación Étnor, Adela Cortina, ha calificado como “un libro escrito desde la vida para la vida”. Su autor atendió a Economía 3.

Viaje al centro del humanismo digital. De entrada, el título puede sonar contradictorio, casi provocativo, frente a la corriente distópica que surge en torno a las nuevas tecnologías. A grandes rasgos, ¿qué es el humanismo digital?

-Con el término “humanismo digital” quiero hacer referencia a que las personas deberían estar siempre en el centro de las decisiones. La tendencia es considerar que estamos controlados por la tecnología, cuando debería ser al revés. En lugar de centrarnos en las posibilidades que trae consigo la tecnología, nos focalizamos en las amenazas.

Los cambios son positivos y hay que ver más las oportunidades que comportan siempre, solo tenemos que echar la vista atrás y ver que en los últimos siglos el cambio económico y social ha traído consigo el progreso.

Luis Pardo

| E3

-Uno de los epígrafes del libro se titula El dato es poder. Ese parece ser el nudo gordiano de la digitalización entendida como una amenaza: hay quien alerta de que muy pocos -las grandes tecnológicas- saben todo, o demasiado, de nosotros gracias a nuestra huella digital. ¿Está de acuerdo con este punto de vista?

-Es evidente que la protección de la intimidad y de los derechos de los usuarios tienen que hacerse compatibles con el avance en el uso positivo de los datos en el ámbito empresarial para mejorar no solo las cuentas de resultados de las empresas, sino también nuestras experiencias, nuestra satisfacción e incluso nuestra salud, que es lo que estamos viendo ya en muchos campos gracias a ello. Por otro lado, las huellas digitales recolectan características que se comparten por defecto para hacer que las apps y sitios webs funcionen. De todas formas, muchas de las grandes compañías están instalando mecanismos de defensa en sus navegadores y esta tendencia crecerá. El equilibrio es el punto en el que vamos a avanzar en este ámbito, seguro.

– ¿Cree que fenómenos como las fake news o, en términos más generales, la influencia de las redes sociales, han podido ser decisivas en casos como la victoria del brexit, Donald Trump o Jair Bolsonaro? Pienso en el caso de Cambridge Analytica, por ejemplo.

-Al final las redes sociales no dejan de ser una herramienta de comunicación pública. Noelle- Neumann en su libro La espiral del silencio habla de la opinión pública como la piel que da cohesión a la sociedad. En esa piel los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes. Esta teoría podría ser trasladada a la actualidad, con o sin RR.SS.

No las considero decisivas, pero sí que suponen una herramienta muy útil que funciona como altavoz para todo tipo de causas; positivas y negativas. Cuando se trata de las primeras, las redes son alabadas. Si en cambio se trata de las segundas, son criticadas.

-Entrando en el terreno empresarial, se repite constantemente que la llamada “Cuarta Revolución Industrial” se distingue de las anteriores, sobre todo, por el cambio constante y su velocidad exponencialmente creciente. Esta velocidad del cambio, ¿cree que disminuirá algún día y permitirá que se asiente definitivamente un nuevo modelo productivo? ¿O en el futuro nos espera más y más velocidad, con el consecuente esfuerzo de adaptación que exige?

-La velocidad del cambio no solo no disminuirá, sino que se acelerará exponencialmente. Los modelos productivos son dinámicos, irán evolucionado con el fin de progresar hacia algo mejor. A largo plazo, la adaptación digital no se propondrá como una opción que puedan adoptar o no las empresas, sino que será una necesidad que, en muchos casos, supondrá la supervivencia de estas. La realidad es que el entorno actual en el que se desenvuelven las empresas es muy cambiante y la digitalización es la pieza fundamental que las empresas necesitan adoptar para mantenerse competitivas en el ecosistema empresarial.

En mi libro no hablo del futuro, sino del presente. Y el presente es algorítmico. El 20% de la economía del mundo es digital hoy en día. Las empresas no pueden dar la espalda al cambio y tienen que actuar.

Luis Pardo

| E3

-Un estudio reciente de Sage Iberia indica que el 81% de las pymes españolas no dispone de un plan de negocio para abordar el proceso de digitalización, es decir, no lo tiene casi nadie. ¿España corre peligro real de quedarse fuera de la ola digital? Si fuera así, ¿qué consecuencias tendría?

-Actualmente España invierte el 1,2% del PIB en I+D+i, mientras que en Europa se alcanza el 2,5%; por lo tanto, podemos deducir que podríamos quedarnos fuera de esta “ola digital”. Esto supondría una disminución de la eficiencia, empeorar en la gestión de los negocios, alargar los tiempos de duración de los procesos, y una disminución de la rentabilidad.

-Una pregunta pertinente en la época del año que nos encontramos, pleno mes de agosto: ¿Piensa que la digitalización, la automatización de procesos y la robotización reducirán nuestra jornada laboral?

-Simplemente se adaptarán los trabajos actuales a los nuevos roles profesionales que surjan. Por supuesto, estos irán orientados a la automatización y la robotización, entre otros. Por otra parte, el 69% de las empresas reconoce que no tiene personal que esté formado en digitalización. Es necesario invertir, prioritariamente, en formación en todos los rangos de mando para poder reciclar y retener el talento que permita ganar en productividad a la empresa. Esa es la base para el inicio de un proceso de transformación digital.

-Finalmente, ¿quién debería leer Viaje al centro del humanismo digital? ¿Qué dudas puede despejar?

-Para mí lo ideal sería que lo leyera cuanta más gente, mejor. Pero en especial, está claro, todos aquellos que se están preguntando hacia dónde va todo esto y cómo, además de ver los riesgos que puede comportar en algunos aspectos, de nuevo puede entender y aprender qué oportunidades están ahí a su disposición. También lo ideal es que provoque algo en ellos: una reflexión, sin duda, pero también un cambio, un nuevo proyecto, una nueva idea, un sueño por realizar o por emprender que se hace realidad gracias al libro. Ese es también mi sueño y mi deseo al escribirlo para ellos, los lectores.

Suscríbete a nuestra newsletter