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El 40% de estas agresiones cibernéticas se registran en la ciudad de Castellón

Empresas y particulares de Castellón sufren una media de 182 ciberataques diarios

Sgún el Incibe la mayor densidad de población y de equipos conectados a la Red aumenta el porcentaje de riesgo de sufrir un "hackeo" informático

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Los ciberataques preocupan cada vez más a los empresarios y particulares.

La globalización tecnológica, la digitalización social y empresarial favorecida por la conexión a la Red abre la puerta a nuevas amenazas a ciudadanos y empresas. La pérdida de acceso a los datos corporativos y del control de los correos e imagen corporativa o la suplantación de personalidad son ejemplos de estas amenazas a las que se intenta poner coto por parte de la Administración. Mientras, estos hackeos son una realidad que afecta a una media diaria de 182 pymes y particulares castellonenses, según los datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), dependiente del Ministerio de Energía y Turismo.

Este organismo con sede en León baraja las cifras de ciberataques que sufren los ordenadores de los particulares y de las empresas. Y cifra en más 30.000 el número de intromisiones no deseadas en los equipos informáticos de los castellonenses y las empresas de la provincia, que ven vulnerada su seguridad. Unos datos que apuntan a 5.475 ciberataques mensuales, cifra que alcanza los 66.000 en las tres provincias de la Comunitat.

El análisis de los datos permite al Incibe apuntalar una regla que estima que cuanto mayor es la densidad de población y de empresas con equipos informáticos conectados a la Red mayor es el riesgo de que se produzcan esas violaciones de la seguridad informática en la provincia de Castellón, dado que un 40 por ciento de estas se registran en Castellón ciudad, seguida de Vila-real, Vinaròs o Burriana. En tanto que Onda, la Vall d’Alba o Vilafamés  contabilizan menos ciberatques.

Las fórmulas elegidas por los ciberdelincuentes para acceder a los datos de particulares y empresas castellonenses son el malware, el rasmsonware y el phishing. El primero es un programa malicioso, el segundo es más dañino y puede restringir nuestro acceso a partes del archivo infectado, reclamando un rescate al propietario para poder acceder a esos datos y el tercero, el más peligroso, es  una suplantación de identidad a través de la cual lograr acceder a información confidencial de forma fraudulenta, desde una contraseña a información detallada sobre tarjetas de crédito.

Los síntomas de un ataque a los ordenadores van desde la percepción de una actividad inusual, la detección de un tráfico de red desorbitado o un consumo de recursos extremadamente alto y que se mantiene en el tiempo, incluso cuando los equipos están apagados. No es bueno tampoco el aumento de la actividad en el disco duro de los equipos en red, ya que se puede tratar de “gusanos” que, una vez instalados, realizan operaciones de escaneo en los discos de los ordenadores. Ante ello, el Incibe propone la evaluación inicial del riesgo de seguridad del negocio en función de la utilización de la tecnología. 

Y es que en un porcentaje alto, ni particulares ni empresas se dan cuenta de que sus equipos están siendo pirateados. De hecho, la empresa especializada Kaspersky Lab  fija en 210 días de media el período de tiempo que pasa hasta que una empresa se da cuenta de la intrusión en su sistema.

De la magnitud del problema y la preocupación que genera entre los dirigentes de las empresas esa vulneración de su seguridad da cuenta el informe de EY Global Information Security Survey 2018-19 que es resultado de la entrevista a 1.400 directivos,  que indican que sus mayores temores son la pérdida de información de clientes, de datos financieros y de planes estratégicos. Instituciones y agencias de seguridad calculan que que en 2019 las empresas invertirán en ciberseguridad cerca de 124.000 millones de dólares.

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