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Congreso SPI/IOBC 2019

“Europa en cuanto a los transgénicos se ha convertido en una isla para el mundo”

El catedrático de la UV, Baltasar Escriche, carga contra la normativa europea que prohíbe los cultivos transgénicos en la UE y apunta la desventaja que ello supone

uan Ferré (i) y Baltasar Escriche (d), catedráticos de la UV y organizadores del congreso SIP/IOBC. |E3

“Europa, en cuanto a los transgénicos, se ha convertido en una isla para el resto del mundo”, asevera Baltasar Escriche, catedrático de la Facultat de Ciències Biològiques de la Universitat de València (UV) y uno de los organizadores del Congreso SIP/IOBC 2019. Señala que solo por razones políticas se ha determinado que los “transgénicos son malos” y que no hay fundamentación científica que lo respalde. “Los cultivos transgénicos llevan implantados en el mundo unos 25 años y no ha podido nadie determinar que tengan un impacto diferente que el del resto de cultivos”, explica.

Durante esta semana se celebra en València un congreso sobre patología en invertebrados, que entre otros temas, presentará los últimos avances en control de plagas y, en concreto, la tecnología que revolucionado la agricultura a nivel mundial en su vertiente de la protección de los cultivos; el descubrimiento de las proteínas responsables de la acción insecticida de la bacteria Bacillus thuringiensis, cuyos genes han podido ser transferidos a plantas y han dado lugar a los cultivos conocidos como ‘cultivos Bt’.

Está nueva variedad de cultivos transgénicos no puede desarrollarse en Europa, lamenta Juan Ferré, también catedrático de la Facultat de Ciències Biològiques de la UV y organizador del congreso. “Las plantas transgénicas resistentes a plagas las hacen en China o en Estados Unidos”, explica Ferré quien añade que Europa ha dejado de subvencionar cualquier proyecto vinculado a los transgénicos.

“¿Por qué Europa les dice que no? Los científicos no lo sabemos”, expresan los catedráticos de la UV y cargan contra la norma europea que prohíbe el cultivo de transgénicos, la cual consideran llena de “hipocresía”. Señalan que “Europa no deja plantar, pero estamos comiendo transgénicos. Los tenemos que importar” y lo ejemplifican indicando que el 95% de la soja mundial es transgénica, así como el algodón que utilizamos. “Los billetes que llevamos en los bolsillos contienen algodón transgénico”, apunta Escriche.

“Nuestros agricultores no pueden aprovechar esta tecnología y en cambio Europa está pagando por importar estos productos”, concluye Ferré.

“Faltan industrias biotecnológicas para asimilar nuestros avances”

Por otro lado, apuntan los catedráticos que existe una falta transferencia de los conocimientos y avances que realizan en la universidad al mundo empresarial. “Faltan industrias biotecnológicas para asimilar todos nuestros avances en el laboratorio”, apunta Ferré.

En esta línea, los directores del congreso han lamentado la “insuficiente” inversión que en ciencia y tecnología: “Si el país apuesta por el ladrillo y el turismo y no por la ciencia y la tecnología, nunca tendremos suficientes empresas biotecnológicas”, ha señalado Juan Ferré, quien ha criticado que, desde hace casi 20 años, no se ha incrementado la inversión en investigación.

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