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La Plataforma Convivir Russafa impulsa un estudio para conocer el fenómeno

València concentra 30 despedidas de soltero el fin de semana, ¿problema u oportunidad?

Un estudio refleja que impacto de las despedidas y celebraciones en grupo es bajo –descienden un 30% en el último año– pero puede ser puntualmente molestas

Según un estudio de Turisme Valencia, el 92% de los valencianos ve el turismo como una actividad beneficiosa para la ciudad, pero, ¿qué ocurre cuando ese turismo va ligado exclusivamente al ocio, provoca un efecto acumulativo e incrementa el impacto urbano y social en determinados barrios, por el tipo de actividades recreativas que conlleva?

La Plataforma Convivir Ruzafa, integrada por vecinos, hosteleros, comerciantes, falleros y entidades culturales, ha llevado a cabo el primer estudio sobre el impacto de las despedidas de soltero y celebraciones en grupo en la ciudad de València, “que viene a desmontar en parte algunos mitos que sobre esta actividad existen en el imaginario colectivo”, opinan.

Aunque admiten desde la Plataforma que pueden ser “puntualmente molestas en determinadas zonas y horarios”, el estudio, coordinado por la ONG Contrala Club, identifica unas 30 celebraciones grupales cada fin de semana en València, y aunque las despedidas de soltero son las más habituales, una de cada tres celebraciones en grupo corresponde a otro tipo de actos sociales: cumpleaños, reuniones de amigos, encuentros familiares, etc.

Las zonas de València en las que se concentran con mayor frecuencia estas celebraciones son Russafa, Cánovas, El Cabanyal y El Carmen; con lo cual saldrían a menos de diez por barrio y el informe pone de manifiesto que la presencia de estas celebraciones ha bajado de forma notable durante el último año, un 30%. Se acotan normalmente a los sábados y que cada una de las celebraciones reúne a unas 10 o 15 personas treinteañeras de media, aunque es significativa también la presencia de personas con edad superior a los 40 años.

Según el estudio, el 65% de estas reuniones son de mujeres, el 20% son mixtas y el 15% de hombres. Aunque habitualmente se piensa en estos grupos disfrazados y realizando juegos o gincanas por las calles de la ciudad, en casi un 40% de las celebraciones no se utilizaban disfraces, solo un 28,5% realizaba acciones con impacto acústico (pitos, música, megáfonos…) y solo el 9,5% se acompaña de charangas. No obstante, el 71,4% de los grupos desconocían que las ordenanzas municipales prohíben este tipo de actuaciones con impacto acústico en la vía pública.

Según los mediadores de Controla Club, el 80% de los grupos se mostró receptivo a las recomendaciones y los mensajes de concienciación dirigidos a evitar las molestias y proteger la convivencia vecinal. Por ello, la Plataforma Convivir Ruzafa, en palabra de su coordinador Vicente Pizcueta “ve una oportunidad con impacto positivo entre el ocio y el turismo y confía en obtener resultados positivos a través de mensajes de concienciación que eviten conductas molestas y el buen uso de las terrazas”.

Aunque según el trabajo de campo, el 50% de estas celebraciones proceden de la propia ciudad de Valencia, el 40% de la provincia y solo un 10% son foráneas –principalmente de italianos, franceses y de países centroeuropeos– y el gasto medio por persona está en los 70 euros, el estudio recoge que la tendencia es que estas celebraciones se prolonguen con una estancia en algún alojamiento hotelero.

Dicho lo cual, y aterrizando al terreno, los hosteleros de estas zonas de ocio reconocen a media voz que son “un incordio para los clientes” y “no dejan apenas beneficio”: “Son molestas, la mayor parte de los hosteleros de Ruzafa no queremos reuniones multitudinarias en el barrio porque no nos interesan, no sé hasta qué punto realmente dejan un impacto económico, porque ellos llevan sus cosas, bebidas y comidas, y la diversión se centra en la calle, no siempre entran en locales y muchos no queremos que entren, no es una buena publicidad”, ha espetado el portavoz de la Asociación por una Hostelería Responsable en Russafa, Luis Hortelano.

Asimismo, resaltan la necesidad de coordinar las actuaciones de los locales de ocio y pequeños comercios con la Policía Local, de manera que se permitan intervenciones puntuales, ágiles y ejemplarizantes en el caso de que estas celebraciones no respeten las recomendaciones de mediadores y del personal de los locales.

Por tanto, animan al Ayuntamiento a adelantarse a los futuros acontecimientos, que podrían derivar en problemas incívicos, y poner en marcha “medidas y presupuesto” para hacer del turismo responsable una oportunidad.

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