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Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana

“Tenemos que intentar superar la estructura minifundista que tenemos en Valencia”

Arnandis señala que una de las principales debilidades del sector citrícola es el tamaño de sus explotaciones y resalta los perjuicios de los acuerdos comerciales

Cirilo Arnandis, presidente de Federació (izq.), junto al secretario autonómico de Agricultura y Desarrollo Rural, Francisco Rodríguez Mulero, en la convención citrícola celebrada ayer.

Ayer celebró Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana una convención citrícola en las que se analizaron las causas y las consecuencias de la crisis del sector. Hablamos con su presidente, Cirilo Arnandis, sobre las principales conclusiones que se extraen de la jornada. Para Arnandis el tamaño de las explotaciones es una de las principales debilidades del sector.

-¿Cuáles son las causas de la crisis del sector citrícola?

-Después de una campaña desastrosa. Este año han concurrido diferentes factores que lo han provocado como el retraso de la maduración, la producción más alta de la historia en cítricos, las lluvias, los chalecos amarillos… Hay que empezar a ver cuáles son nuestras debilidades, cuál es nuestro futuro y qué es lo que tenemos que hacer.

Entre las principales necesidades del sector está la de crecer y ser más competitivos. El tamaño es muy importante para el sector y estamos viendo cómo cambiar. Al final la oferta y la demanda es lo que impera y aquel que sea capaz de tener un producto en el mercado durante todo el año en las mejores condiciones es el que puede sobrevivir.

-¿Cómo superar el déficit de tamaño?

-Con la actual estructura del sector cooperativo de cítricos estamos muy atados al territorio, muy supeditados a la estructura minifundista que tenemos en Valencia y todas estas cosas son las que tenemos que intentar superar, por ejemplo, a través de fusiones entre cooperativas. También, como le hemos dicho a la administración, poniendo en marcha la Ley de Estructuras Agrarias que permita al joven agricultor que lo requiera, incrementar el tamaño de su explotación. Además, hay que intentar bajar costes.

Los políticos también deben asumir responsabilidades. Tenemos acuerdos internacionales europeos que dejan al sector de los cítricos a los pies de los caballos. Para exportar nosotros a cualquier país con convenio con Europa, tenemos costes, muchas veces simplemente por los protocolos de exportación superiores al coste de producción. Mientras ellos pueden venir sin ningún coste añadido porque no tienen estos protocolos y exigencias.

Además, tenemos que defender los requisitos fitosanitarios que requiere una zona como la citrícola europea y española, exenta de plagas de cuarentena, que el resto de las zonas productoras de cítricos no lo pueden decir. Estas plagas pueden, más aún que una mala campaña, suponer el final de la citricultura.

-¿Qué opina de aplicar la cláusula de salvaguarda?

-Una cláusula de salvaguarda no se aplica de la noche a la mañana. Una cláusula de salvaguarda necesita un informe riguroso en el que se deje claro que se está haciendo un dumping o una actuación que está perjudicando a un sector, y poniéndose en marcha hubiera tardado un año.

Lo que hay que exigir es, a Sudáfrica, como dice el acuerdo, que al tercer año se revisaría. Lo que dice el acuerdo es que sería para beneficiar a la mejora laboral del pueblo sudafricano, y en este caso, sabemos que eso no es así y las únicas que se benefician son las grandes empresas productoras de cítricos.

Hay que reivindicar el volver al statu quo del año 2016, cuando toda la producción que venía de Sudáfrica era susceptible de inspección en aduana. En 2016 se modificó y solo se inspecciona la que va destinada a producto fresco y no la que va a industria. Eso es un coladero de enfermedades y es otro tema que debemos exigir para evitar que entre un conducto sin condiciones que va a la industria y que puede traernos plagas que no tenemos en España.

-¿Qué le parecen las negociaciones de Bruselas con Mercosur?

-Es un tema que esta ahí pendiente que entendemos que nuestros ministerios de Comercio y de Agricultura y el gobierno de España deberían estar vigilando para que no ocurra con los cítricos lo que ya está escrito en ese convenio que es la entrada sin aranceles y sin techo de producción a Europa. Lo que significaría, otra vez, perjudicar al sector citrícola.

Entendemos que eso no debe ser así y que el ministerio debe intentar que no ocurra como ya han hecho el presidente francés o el irlandés que pararon este acuerdo porque consideraron que les perjudicaba en lo que es ganadería. No hemos visto esa respuesta aún por nuestro ministerio y esperamos sea sensible y actúe como corresponde.

-¿Por dónde pasa el futuro de los cítricos?

-Cada campaña es diferente. La campaña que viene dependerá de la producción y dependerá de muchas cosas, pero lo que está claro es que tenemos que ser conscientes de cuál es nuestra situación, adelantarnos al futuro, concentrar la oferta en la producción e intentar que nuestras explotaciones se alineen con el tamaño de las explotaciones europeas y a partir de ahí buscar competitividad y rentabilidad.

Tenemos los mejores cítricos del mundo, de más calidad y mejor sabor. Sabemos trabajar los cítricos, somos el primer país exportador del mundo por lo tanto tenemos que conseguir que esto siga funcionando y que nuestros agricultores consigan beneficios.

Convención citrícola organizada por Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana.

Durante la jornada intervinieron diferentes ponentes para realizar una radiografía del sector citrícola en la Comunitat Valenciana. De esta manera, Juan Juliá, catedrático universitario, especializado en investigación y análisis del asociacionismo agrario, anteriormente director del CEGEA y rector de la UPV, apuntó a factores como la necesidad de seguir aumentando la dimensión de las cooperativas, haciéndolas competitivas sin perder su identidad y valores. También apeló a la importancia de invertir en I+D+i en todas las áreas para afrontar los retos de presente y futuro.

Por su parte, Paco Borrás, exdirector comercial de Anecoop, señaló factores como una cosecha récord, con un incremento en las variedades de primera parte de la temporada; un retraso de entre 8 y 9 días en la maduración; un menor calibre de muchas variedades; el crecimiento de las producciones procedentes del Hemisferio Sur; una cosecha récord de manzanas o el crecimiento del consumo de frutas exóticas, como las causas del resultado de la campaña citrícola.

A su vez, destacó que los retos del sector cooperativo para este futuro pasan por mantener sus explotaciones y su política de socios, impulsando el apoyo a los jóvenes y a los emprendedores, fomentando la concentración para obtener explotaciones de mayor tamaño, dimensionando adecuadamente sus instalaciones, apostando por la especialización y desarrollando estructuras comerciales potentes para tener un acceso regular a los clientes finales.

Por último, el secretario autonómico de Agricultura, Rodríguez Mulero, ha incidido en la importancia de este ejercicio de reflexión, que ha calificado como “un punto final y, a la vez, un punto de inicio” y ha mostrado su compromiso para reunirse con el sector a partir de la próxima semana, “para tener definido en el plazo de un mes el futuro de las cooperativas en los próximos cuatro o cinco años”.

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