Bellas Artes presta al Prado la predela de fray Bonifacio Ferrer

La obra de Starnina forma parte de la exposición Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia hasta el 15 de septiembre

Fragmento de la predela de San Bonifacio Ferrer

El Museo de Bellas Artes de València ha prestado al Museo del Prado la predela del ‘Retablo de fray Bonifacio Ferrer‘, de Gherardo Starnina (documentado en València en 1387-1413) para la exposición ‘Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia’.

La exposición estudiará los inicios del Renacimiento florentino en torno a 1420 y 1430, con especial atención a la figura de Fra Angelico (Guido di Pietro Muguello, 1395/1400-1455). El origen florentino de Starnina enlaza muy bien con Fra Angelico y también con los vínculos italianos y la España de finales del XIV y principios del XV.

La predela del retablo ha sido traslada en una vitrina climática que permite su transporte de manera segura desde el punto de vista de la conservación, y permanecerá en el Prado hasta el 15 de septiembre, día en el que concluirá la exposición que se abre hoy al público.

El ‘Retablo de fray Bonifacio Ferrer‘ (1396-1397), temple y oro sobre tabla de 249 x 189 cm, es una de las obras más importantes que se han atribuido a Starnina, que recaló en València no solo por el florecimiento cultural de la ciudad (aquí también estaban los artistas florentinos Simone di Francesco y Niccolò d’Antonio), sino también por la importante comunidad de comerciantes florentinos que existía.

Bonifacio Ferrer se hizo cartujano en marzo de 1396, después de la muerte de su mujer y de sus siete hijas; fue un conocido jurista de educación italiana y hermano del predicador dominico san Vicente Ferrer.

En la tabla central se representa la crucifixión con representaciones individuales de los siete sacramentos cuadrifolias, forma muy característica del estilo florentino. Las características más reconocidas del arte gótico internacional, como la sinuosa forma del dibujo y los constantes contrastes de tonos luminosos (amarillo, azules) llegaron a ser característicos del estilo local influido por el arte del florentino.

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