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El futuro de DIA se dirime en las negociaciones con la banca acreedora

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La crisis de DIA ha entrado en una nueva fase esta semana con los cambios en la opa lanzada por Mijaíl Fridman, que en la práctica garantizan el éxito de la operación, por lo que todas las miradas se dirigen ahora a las arduas negociaciones que mantiene el multimillonario ruso con la banca acreedora.

Fridman ya no exige ningún porcentaje concreto para ejecutar su opa, ni siquiera contar con una mayoría del capital, pero no abdica de su pretensión de que las entidades financieras acepten aplazar el vencimiento de toda la deuda a largo plazo del grupo hasta 2023 como requisito indispensable para promover una ampliación de capital clave para que DIA salga de quiebra técnica.

En ese tira y afloja tiene un papel destacado el Banco Santander, según señalan a Efeagro fuentes próximas a estas conversaciones, debido al volumen de deuda que atesora.

Por el momento, no hay “quorum” entre las partes pese a que el calendario apremia, con el 20 de mayo marcado en rojo, ya que de no resolver su desfase patrimonial, DIA se vería abocada en esa fecha a reestructurar deuda, a pedir el concurso de acreedores o incluso a la liquidación.


El lunes concluye el plazo para concurrir a la opa, mientras siguen las negociaciones con la banca acreedora para aplazar la deuda hasta 2023


Bajo la espada de Damocles, la compañía se mueve al filo del precipicio y la incertidumbre se extiende no sólo entre accionistas y directivos, sino también a empleados, proveedores, franquiciados e incluso clientes, preocupados por una crisis que se extiende desde hace meses.

La modificación de la oferta solicitada por Fridman y autorizada por el regulador -que ha dado su visto bueno a considerar “precio equitativo” los 67 céntimos que ofrece en su opa debido al creciente deterioro del negocio- ha apretado todavía más los ya de por sí exiguos plazos que afronta la compañía para salir del atolladero.

El plazo para los accionistas interesados en acudir a la opa expira -salvo sorpresa de última hora- el próximo lunes 13 de mayo, tras lo que faltará realizar el recuento y publicar el resultado de la operación, lo que exige un mínimo de 2-3 días.

Además del éxito de esta operación, el magnate ruso -dueño del 29 % de DIA a través de la sociedad LetterOne– requiere para lanzar la ampliación de capital por 500 millones de euros contar con mayoría en el consejo de administración y haber alcanzado un acuerdo con la banca acreedora.


Seis miembros del consejo de administración ya han anunciado que venderán sus acciones a Fridman


Lograr mayoría en el consejo no se aventura difícil, ya que seis de los ocho miembros han avanzado que venderán sus paquetes accionariales a Fridman y dimitirán al cierre de la opa, mientras que la negociación con las entidades financieras sigue abierta.

Fuentes próximas a LetterOne han recordado que para evitar que la cadena de supermercados caiga, la sociedad ya mostró su disponibilidad para inyectar capital a través de un préstamo participativo a devolver posteriormente, una vez ejecutada la ampliación, lo que concedería más tiempo a la firma.

“El pacto con los bancos es el siguiente paso, una vez la resolución de la opa ya no es tan crítica como antes. Pero falta ver también el tema de los plazos y ver si optan por un préstamo participativo o cómo resuelven el desfase patrimonial”, ha apuntado por su parte la analista de Renta 4 Ana Gómez. EFECOM

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