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Los testigos ponen en evidencia el papel del Banco de España en la crisis de la entidad resultante de la fusión de cajas de ahorro

Isidro Fainé admite que las acciones de Bankia costaron a LaCaixa 50 millones

El expresidente de CaixaBank, entonces LaCaixa, declara en el juicio contra Rato

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Imagen de archivo de Isidro Fainé junto a su sucesor al frene de CaixaBank, Jordi Gual, y el consejero delegado Gonzalo Gortázar

En el juicio que se sigue por la salida a bolsa de Bankia hoy ha declarado Isidro Fainé que, como testigos anteriores, ha dejado en no muy buen lugar a los dirigentes del Banco de España de aquel momento.

El que fuera presidente de LaCaixa quien ha relatado que el entonces subgobernador del Banco de España, Javier Aríztegui, le llamó por teléfono para animarle a que acudiera a la operación.

Durante su declaración como testigo en el juicio que ha sentado en el banquillo al expresidente de Bankia Rodrigo Rato y a una treintena de exdirectivos y exconsejeros, acusados de fraude a los inversores, Fainé ha señalado que en aquel momento La Caixa vio que la salida a Bolsa podía representar una operación interesante.

Sin embargo, Isidro Fainé ha recordado que él no era entonces presidente ejecutivo, ya que había un director general, Juan María Nin, que sí tenía tales poderes, por lo que la decisión de comprar acciones de Bankia se adoptó en la comisión ejecutiva.

Finalmente, la entidad decidió invertir 100 millones de euros en la salida a Bolsa, una inversión “dirigida por los técnicos y con vocación de permanecer a largo plazo”, al contrario que otras entidades, que habían comprado acciones en el debut bursátil y “se salieron al día siguiente”.


En las reuniones de los banqueros con De Guindos, ha declarado Fainé, los que más hablaban desde posiciones contrarias eran Rato y González, mientras el resto se limitaba a escuchar


LaCaixa, ha declarado Isidro Fainé, mantuvo su participación, “una cantidad prudente -100 millones de euros- hasta que vimos que ya no había solución, y mientras pensamos que podíamos tener un rendimiento aceptable”; en total perdió la mitad de lo invertido.

Fainé también se ha referido a las reuniones que tuvieron lugar en mayo de 2012, pocos días antes del relevo de Rato al frente de Bankia; se trataba de reuniones “rutinarias” con el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, y los entonces presidentes de Bankia, Santander, BBVA y LaCaixa.

Según su relato, Botín y él se dedicaron fundamentalmente a “escuchar“, en tanto que Rato y González tuvieron intervenciones más largas; “el dialogo estaba entre Paco González y Rodrigo Rato, con dos posiciones contrapuestas, las dos lógicas”, sobre el volumen de provisiones que debía acometer Bankia tras el real decreto de febrero de ese año. Eran 7.000 millones de euros, ha explicado, que a González le parecían insuficientes y a Rato adecuados.

En el curso de la última de esas reuniones, el domingo 6 de mayo de 2012, un día antes de la dimisión de Rato, sí que se abordó el asunto, sobre el que “hubo una discusión”.

Pero se trataba de una reunión para compartir información, “no para tomar decisiones”, ha explicado; al día siguiente, recibió una llamada de Rato para comunicarle su dimisión.

La postura de Luis de Guindos en el curso de estas reuniones era sobre todo “de escuchar, escuchaba bastante”, aunque en algún momento sí se pronunció sobre el volumen de provisiones de Bankia, que estimó escasas. EFECOM

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