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Las sillas irán numeradas y dada la complejidad en la fabricación serán objetos exclusivos

Actiu consigue un premio Red Dot para su sorprendente silla Karbon

Se trata de una pieza de alta tecnología, ligera, resistente, confortable y elegante

La silla Karbon de Actiu ha sido galardonada con el premio Red Dot 2019. Se trata de uno de los galardones internacionales más prestigiosos al diseño de producto. El premio reconoce el carácter innovador de la silla, que ha sido concebida como una pieza de arte industrial y fabricada en fibra de carbono.

Karbon es el resultado de dos años de investigación, trabajo y colaboración entre Actiu y el diseñador Javier Cuñado de ITEMDesignworks, uno de los estudios al que habitualmente recurre la firma de Castalla.

Karbon combina un diseño atemporal, con una ergonomía impecable que se define por su calidez, ligereza y funcionalidad. Un producto que revaloriza el espacio, convirtiéndose en su seña de identidad. A su vez, es una pieza técnica, que combina procesos tecnológicos muy avanzados con una producción artesanal: son necesarios 45 días de trabajo para crear una de estas sillas.


45 dias de trabajo por cada pieza convierte a Karbon en un objeto de deseo para coleccionistas


“Nos gusta ver que avanzamos cuando nos ponemos desafíos interesantes. Creer en nosotros mismos y tener la valentía de salir de nuestro día a día cada cierto tiempo para entrar en mundos desconocidos, es nuestra manera de reinventarse y mejorar. Apostar por la creatividad, la innovación y el talento interno es la forma que tenemos de llevar a cabo estos proyectos. Karbon es un gran reto para nosotros, porque en su día imaginamos desarrollar un asiento que nos hiciera vibrar, y soñar. Con una estética de diseño atemporal, unas curvas propias de arte y con un material del sector aeroespacial, karbon promete”, explica Soledat Berbegal, consejera y directora de Reputación de Marca de Actiu.

“Para generar cada una de las seis partes que conforman las sillas Karbon, es necesario superponer capas de fibra de carbono impregnadas en resina. Posteriormente, para conseguir una precisión milimétrica, se introducen en un molde de acero cerrado, que debe pasar tres horas en el horno para que la resina se endurezca y la pieza adopte la estética característica de los composites”, señala Javier Cuñado, quien destaca la calidad del tacto, su ligereza, la solidez y la confortabilidad de la silla.

Las piezas son huecas por dentro, lo que hace que el peso de la silla sea apenas de 3 kilos, pero a la vez es muy resistente gracias a las cualidades que le confiere la fibra de carbono.

Para reforzar la exclusividad de las sillas, cada pieza va numerada y, como señala Berbegal, “la durabilidad extrema de la fibra de carbono puede convertir a estas sillas en objetos de culto y de coleccionista, que se mantendrán inalterables al paso del tiempo y con los que se establece una conexión emocional”.

“Karbon es un proyecto empresarial que nos ha obligado a cambiar nuestro concepto de la innovación, pensando a largo plazo y aportando un impulso o reactivación que nos lleva a imaginar nuevos procesos, romper la estabilidad y mejorar constantemente”, concluye Berbegal.

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