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En la Comunitat Valenciana, sólo presentan mejoras las infraestructuras aeroportuarias

Las infraestructuras españolas envejecen y el 24% ya cuenta con más de 20 años

Las infraestructuras hidráulicas, portuarias y viarias son las más envejecidas, según un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie.

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El envejecimiento de las infraestructuras de la Comunitat Valenciana en los últimos diez años prácticamente se ha duplicado por falta de inversión del sector público, según recoge el estudio hecho publico hoy por el Ivie y la Fundación BBVA.

La caída de la inversión del sector público durante la última década ha reducido a niveles negativos la inversión neta, calculada descontando la depreciación de los capitales públicos carreteras, ferrocarriles, infraestructuras urbanas o hidráulicas, puertos y aeropuertos, señala el informe.

Por esa razón, la inversión de reposición es insuficiente, muchas infraestructuras están envejeciendo y el stock de capital en servicios públicos retrocede desde 2012. En 2016 el 24,2% de las infraestructuras públicas tenían más de 20 años de antigüedad frente al 14,2% en 2007. Las infraestructuras hidráulicas, portuarias y viarias son las más envejecidas, según un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie.


La Comunitat Valenciana es la quinta por la cola en dotaciones de capital de servicios públicos por habitante (unos 7.000 euros), por debajo de la media nacional (algo más de 8.000) y la mitad que Castilla-León (13.000)


Por lo que se refiere a la Comunitat Valenciana, el informe recoge que, a excepción de las infraestructuras aeroportuarias, todas las demás han sufrido un deterioro constante desde que se desencadenó la crisis.

El informe ‘El stock de capital en España y sus comunidades autónomas’ señala que la Comunitat Valenciana es la quinta por la cola en dotaciones de capital de servicios públicos por habitante.

Mientras que la Comunitat Valenciana recibió unos 7.000 euros por habitante en 2015, la media nacional superó los 8.000. Las comunidades que más inversión recibió por habitante fue Castilla-León, con cerca de 13.000 euros, el doble que la Comunitat Valenciana.

En cuanto a las infraestructuras más envejecidas en la Comunitat Valenciana, el estudio destaca las viarias e hidráulicas. En menor medida figuran las ferroviarias y portuarias y las que mejoran son las aeroportuarias.

La inversión pública en España sufrió una brusca caída a partir de 2009 de la que todavía no se ha recuperado, según este estudio. La inversión bruta no cubre la depreciación de los capitales acumulados y si el ritmo inversor se mantiene en los niveles actuales, en 2030 casi la mitad de las infraestructuras públicas españolas tendrá una antigüedad superior a 20 años.


Si el ritmo inversor se mantiene en los niveles actuales, en 2030 casi la mitad de las infraestructuras públicas españolas tendrá una antigüedad superior a 20 años


La inversión privada también registró un descenso durante los primeros años de crisis pero, a diferencia de la pública, presenta ya desde 2014 tasas de crecimiento positivas, cercanas al 5% anual. Pese al bajo nivel de inversión de los años recientes, España no padece como en el pasado un problema de insuficiencia generalizada de capital privado, ni tampoco público.

El elevado esfuerzo de acumulación de las décadas posteriores al acceso a la Unión Europea -facilitado por los abundantes fondos europeos recibidos- sitúa las dotaciones relativas de capital actuales entre las más elevadas del mundo. Sin embargo, el aprovechamiento de los capitales acumulados es escaso. Aunque se observa cierta mejora en los últimos años, la productividad del capital es menor que en otros países y ha retrocedido un 14% en este siglo.

El principal desafío para los procesos de inversión públicos y privados que desarrolle España en el futuro es que resulten productivos y, gracias a ello, rentables a largo plazo. Sin embargo, la experiencia pasada hace que nuestro país se mantenga alejado de los niveles de eficiencia de las economías más avanzadas.

Entre las conclusiones del informe se recoge la recomendación de reducir el ritmo inversor para evitar burbujas especulativas, de modo que los inversores se fijen más en la rentabilidad a largo plazo de los proyectos.

Por último, el informe recomienda que los procesos de selección de los proyectos están más atentos a la productividad de los capitales públicas y más compatibles con una trayectoria estable de las inversiones.

El estudio, elaborado por los investigadores Francisco Pérez, Matilde Mas, Lorenzo Serrano y Ezequiel Uriel, en colaboración con los técnicos del Ivie Eva Benages y Juan Carlos Robledo.

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