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La UJI analizó el futuro de este tipo de automóviles

El vehículo eléctrico es más resistente y permite ahorrar el 50% en su mantenimiento

Ivace plantea que en 2030 haya en la Comunitat 260.000 coches híbridos, con una cuota de mercado del 25%, además de la instalación de 3.000 puntos de recarga

Los participantes en la jornada observan unos vehículos eléctricos.

El vehículo eléctrico aún no es el medio de transporte del presente, pero avanza de la mano de la tecnología para poder serlo en un futuro cercano. Tiene ventajas como la casi inexistencia de averías mecánicas o el ahorro de  un 50% en el coste de mantenimiento, por contra es más caro y precisa de un red de puntos de recarga aún escasa. El futuro de este tipo de vehículos que en 2020 utilizarán 20 millones de personas en el mundo fue abordado ayer en una jornada técnica en la Universitat Jaume I (UJI).

El proyect manager en Energía y Sostenibilidad en SGS, Adrián Cano Cabañero, analizó las ventajas e inconvenientes de los vehículos eléctricos, que están llamados a ser el transporte del futuro en busca de ciudades con aire más limpio, más sostenibles. Y es que la contaminación afecta a las grandes urbes y uno de los causantes son las emisiones de los vehículos con motores de combustión, que usan derivados del petróleo. De ahí que se busque cómo rebajar esa contaminación ante la perspectiva de que en 2050 el 70 % de la población viva en ciudades.

Cano Cabañero insiste en la necesidad de una campaña de concienciación para que la sociedad “cambie el chip y apueste por el vehículo eléctrico”. Que lo vean, apunta, como un aparato eléctrico más, “como un móvil que necesita un tiempo para recargar sus baterías”. En este sentido apuntó que con una infraestructura adecuada, en el garaje de casa, se puede cargar la batería en 3 horas, para poder cubrir los 37,5 kilómetros diarios que hacen de media los ciudadanos para acudir al punto de trabajo.

El problema también se da en la Comunitat Valenciana, según Cano, quien reconoció que la cuota de mercado es baja, pese al impulso que pretende dar el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace). Este instituto dispone de un plan estratégico que fija para 2020 la existencia de 2.300 vehículos eléctricos o híbridos. Y diez años después eleva ese número a 260.000, lo que supone un 25% del parque automovilístico. En paralelo, se plantea que para 2030 haya 3.000 puntos de recarga en la Comunitat.

El vehículo eléctrico debe superar barreras tecnológicas, sociales y legales para tener el rol que se le asigna en el futuro. En todo caso, estos vehículos son más eficientes y están menos expuestos a las averías, lo que, apunta Cano, hará que “los usuarios pueden ahorrarse alrededor de un 40-50% en el coste del mantenimiento”. Y es que tienen un menor número de piezas, 210 por 1.400, que los convencionales. No usan caja de cambios, embrague, filtros (salvo el de aire acondicionado), correas de distribución o tubos de escape, “lo que facilita su mantenimiento y los hace más económicos”.

Sus datos los apoyó en dos estudios que avalarían el uso del vehículo eléctrico, especialmente en las ciudades. El primero realizado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, sobre la concentración de partículas tóxicas en el aire (polución) y que sitúa a la mayor parte de las ciudades españolas por encima del límite aconsejable, 50 miligramos. El segundo, realizado por Ecologistas en Acción, asegura que el Estado se ahorraría un 3,5% del PIB en gasto sanitario por las dolencias asociadas, “unos 38.000 millones de euros”.

El futuro de la automoción se encamina hacia el coche eléctrico, aunque aún queda trecho. Un cambio para el que se preparan Administración y fabricantes. La mejora de la calidad de vida y reducir la contaminación son objetivos de todos los países. Y el vehículo eléctrico puede contribuir a ello con eficiencia energética, por integrar energías renovables, por reducir las emisiones de CO2 y el ruido, entre otras ventajas.

Un futuro que abre nuevas oportunidades de negocio para el sector industrial, pero tienen que ir acompañadas de una renovación del modelo energético “porque no tendría sentido que la energía eléctrica que se usara para recargar los vehículos viniera de fuentes energéticas no renovables como el petróleo”, insiste Cano Cabañero.

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