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Detección temprana del TEA

La Fe crea una consulta pionera para la detección precoz del autismo en prematuros

El hospital ha puesto en marcha la primera consulta especializada en España que mejoraría el diagnóstico y disminuiría el coste personal y económico.

Bebé prematuro en una incubadora | Foto:PB

El hospital La Fe de València ha puesto en marcha la primera consulta especializada en España para la detección precoz del autismo en prematuros, lo que mejoraría hasta cinco veces el diagnóstico y disminuiría el coste personal y económico. Este diagnóstico precoz permitirá iniciar una actuación temprana cuando la patología no está totalmente establecida, y así mejorar el pronóstico y disminuir el impacto socioeconómico por la atención sanitaria y necesidades educativas que requerirá toda la vida, así como el sufrimiento de los menores.

La creación de esta consulta, dirigida por la doctora Ana García Blanco, cuenta con el apoyo del Grupo de Investigación en Perinatología Instituto de Investigaciones Sanitarias de la Fe, cuya investigación en trastornos del espectro autista,TEA, ha permitido su puesta en marcha.

Fuentes del hospital han resaltado  que esta consulta posibilitará la detección precoz de los TEA en neonatos de alto riesgo, de menos de 1,5 kilos o nacidos antes de la semana 28 de gestación, que actualmente son atendidos en la consulta de seguimiento neonatal por la especialista Núria Boronat. Cuando hay indicios de TEA, el caso se deriva a los centros de atención temprana y si la sospecha persiste, se deriva a pediatría general y finalmente, a Salud Mental Infantil.

La nueva consulta favorecerá una asistencia integral al desarrollo biopsicosocial desde el nacimiento y según la psicóloga clínica e investigadora Ana García Blanco, una intervención psicoterapéutica en el propio hospital “facilita que la toma de decisiones sea compartida con el neonatólogo. Además, “Al tratarse de una consulta superespecializada podemos atender a estos pacientes en el plazo máximo de quince días tras su derivación, disponemos de una hora de consulta por paciente y la coordinación con todos los profesionales implicados en el caso es una prioridad”, añade la investigadora del grupo de Investigación en Perinatología.


Según los estudios, entre un 40 y 60% de prematuros extremos tienen un cribado positivo para autismo a los veinte meses de edad


Este modelo asistencial sitúa a España en un escenario de vanguardia y según las mismas fuentes, profesionales de la Salud Mental de Eslovenia, Polonia, Italia y Grecia han realizado estancias en La Fe atraídos por esta consulta innovadora. Desde La Fe trabajan en unificar criterios con el hospital Gregorio Marañón de Madrid para optimizar protocolos y poder implementar este modelo de consulta en el sistema nacional.

La alta variabilidad de los trastornos del TEA es un impedimento para determinar sus causas, y para poder esclarecer estos factores es necesario identificar poblaciones que compartan factores de riesgo comunes y una presentación clínica similar. Según los estudios, entre un 40 y 60% de prematuros extremos tienen un cribado positivo para autismo a los veinte meses de edad y la prevalencia de los TEA en esta población es tres veces superior a de niños nacidos a término  de un 8-15%.

El Instituto de Salud Carlos III financiará el proyecto de la doctora García Blanco

La dificultad para realizar estudios de seguimiento a largo plazo desde el embarazo limita el estudio de los factores de riesgo asociados a los TEA y ha llevado al Instituto de Salud Carlos III a financiar, con 118.000 euros, un proyecto de García Blanco para realizar un seguimiento de 300 mujeres embarazadas con amenaza de parto prematuro hasta que sus hijos tengan 6 años.

Los estudios de García Blanco demuestran que el diagnóstico de la amenaza de parto prematuro puede ser un factor de riesgo en sí mismo, independientemente del momento del parto, pero aún se desconocen los efectos de la medicación administrada a la madre para frenar el parto y madurar los pulmones del bebé.

Si el parto ha sido prematuro, el bebé se enfrenta con un sistema nervioso inmaduro a estímulos suprafisiológicos: luz, ruido, dolor, enfermedades y tratamientos médicos; y carece de estímulos fundamentales para la vida, como el contacto parental y la lactancia al pecho.

Para realizar este diagnóstico precoz hay que caracterizar la manifestación de los TEA desde los primeros meses de vida y en este sentido, bebés de seis meses que luego desarrollaron TEA mostraron pobre capacidad para calmarse, disminución de la expresión del afecto positivo así como del nivel de actividad y tendencia a fijarse en objetos particulares del ambiente

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