Juan de Dios Bornay, CEO de Bornay S.L.

“En España ya ha llegado el momento del autoconsumo y las energías renovables”

La empresa de Castalla lidera la fabricación de aerogeneradores de hasta 5 Kw y se encuentra presente en 70 países

Juan de Dios Bornay en la compañía | Fotos y video: Joaquín P. Reina

Desde su taller de electricidad para automóviles de Castalla, Juan Bornay comenzó a trabajar, de forma paralela a su actividad habitual, en la creación de un sistema que dotase de energía a las fincas alejadas del casco urbano. Sus conocimientos eléctricos le llevaron, en 1970, a la construcción de los primeros aerogeneradores que sentarían las bases de Bornay, S.L., empresa pionera en el sector de las energías renovables. Hoy lidera la fabricación de aerogeneradores de hasta 5 Kw y se encuentra presente en 70 países. Juan de Dios Bornay recogió el testigo de manos de su padre en 2006.

– ¿Qué diferencia a vuestros aerogeneradores de otros productos similares existentes en el mercado?

– Todo el diseño es propio. Y desde el principio hasta hoy ha ido evolucionando para hacerlos cada vez más eficientes y eficaces en su función. Las hélices empezaron a ser de madera, luego de fibra de vidrio y en los años 80 se produjo la incorporación del nylon inyectado. Aquello supuso uno de los hitos más importantes en la historia de la empresa y de hecho recibimos entonces un reconocimiento del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas del Ministerio (Ciemat). Con aquella innovación conseguimos que nuestros aerogeneradores, en condiciones extremas de viento, ya fueran capaces de soportar cuatro veces la carga de un huracán sin romperse. La resistencia de nuestros modelos nos sigue diferenciando hoy. En la actualidad hay unos 8.000 aerogeneradores Bornay repartidos por más de 70 países de todo el mundo. Muchos de ellos aguantando situaciones límite en lugares imposibles.

– ¿Por ejemplo?

– Por ejemplo en las bases españolas de la Antártida. Estamos allí desde los años ochenta. Acudieron a nosotros porque sus instalaciones de generación de energía no resistían las condiciones climatológicas extremas propias de esa zona del planeta. El viento, la nieve, los bloques de hielo y la niebla dificultan mucho su normal funcionamiento. Comprobaron por sí mismos que el único aerogenerador que seguía en pie en esas condiciones tan duras era el nuestro. Actualmente tenemos dos en la base Juan Carlos I y otros dos en la base Gabriel de Castilla.

– ¿A qué otros lugares imposibles lleváis energía?

– Pues por ejemplo a la Isla Robinson Crusoe, en Chile. Nuestro aerogenerador suministra energía a su aeródromo. O a Nazca, en Perú, donde alimentamos una torre de comunicaciones. También tenemos una instalación en la base que el ejército chileno tiene en el Cabo de Hornos para el control de la navegación en la zona comprendida entre Chile y la Antártida. Allí las condiciones meteorológicas también son extremas. De hecho probaron varios aerogeneradores pero apenas duraron unos meses. Cuando acudieron a nosotros lo que hicimos fue estudiar previamente sus necesidades reales y les construimos uno específico para ellos con un diámetro especial en las palas de la hélice. Esto fue posible porque hemos introducido la electrónica y el internet de las cosas en nuestros procesos de producción y eso nos permite hacer lo que queramos con el aerogenerador.

– Podríamos decir que es posible prestar un servicio “a la carta”…

– Sí. Llegar a ser más flexibles ha sido también un hito importante en nuestra evolución como empresa. La electrónica nos permite hacer muchas cosas, entre ellas, programar diferentes potencias y funcionalidades. El modo nocturno, por ejemplo, posibilita un comportamiento más tranquilo y silencioso, y el modo seguro permite a la máquina trabajar a menor velocidad durante los temporales para evitar roturas. Su comportamiento es diferente en circunstancias cambiantes. Así funciona, por ejemplo, nuestra instalación de Ciudadela, en la isla de Menorca.

– Calificáis a los aerogeneradores como vuestro producto “más preciado” pero también realizáis instalaciones fotovoltaicas.

– Somos, básicamente, especialistas en energías renovables, autoconsumo y ahorro energético. Aunque dentro de este sector nuestra especialidad han sido, desde el principio los aerogeneradores y suministrar energía donde no la hay. Trabajamos también en proyectos sociales de electrificación en países y áreas en vías de desarrollo sobre todo en África pero, también, en Latinoamérica. Es una inquietud de mi padre como fundador de la empresa que hemos continuado.

– ¿En qué consisten esos proyectos?

– Dentro de nuestras acciones en materia de Responsabilidad Social Corporativa contribuimos desde hace años a llevar a las comunidades aisladas africanas los tres elementos sin los cuales no pueden desarrollarse: agua, energía y telecomunicaciones. Hemos llevado aerogeneradores y paneles solares a Nigeria, el Congo, Tanzania y Angola. Depende del caso, lo hacemos a través de donaciones, precios especiales o cubriendo únicamente los costes de la instalación. Esta línea de cooperación iniciada por mi padre nos hizo crear en el año 2014 un innovador producto al que llamamos PinLite. Es una microestación solar portátil que permite conectar una bombilla y cargar un teléfono. En muchos lugares de África la población puede no tener energía ni agua, pero tienen móvil. De hecho, el 90 % de los pagos que se realizan a nivel global a través del móvil se hacen en África.

-¿Pero si no hay electricidad cómo pueden cargar la batería de sus móviles?

– En El Congo, por ejemplo, hay poblaciones donde se habilitan en un lugar público una serie de puntos de recarga conectados a paneles solares y la gente acude a ellos desde varios kilómetros a la redonda. Cuando conocimos esta realidad se nos ocurrió que podíamos desarrollar una pequeña instalación solar portátil muy básica que tuviera un puerto USB para recargar el móvil y un punto donde poder conectar una bombilla. Así nació PinLite. Ahora hay varios modelos en el mercado, pero en su momento fuimos pioneros en desarrollar el dispositivo. He de decir que la idea surgió de los viajes a África y de una petición que nos realizaron dos misioneros españoles que iban a asentarse en el valle de Mangola, en Tanzania. Nos dijeron que iban a necesitar energía para la radio con la que pensaban estar en contacto con sus familiares y también para una nevera con vacunas que iban a llevarse. Una microestación solar fue la solución y el origen de este nuevo producto. También supuso el inicio de nuestra colaboración en un proyecto social que empezó siendo modesto y que hoy en día da servicio a una comunidad de 30.000 personas. La zona cuenta con un colegio, un hospital y agua sanitaria. Todo ello funciona con varios aerogeneradores y paneles solares.

Juan de Dios Bornay

Juan de Dios Bornay

– El autoconsumo energético ha sido durante muchos años una asignatura pendiente en España a diferencia de otros países. Entre otras trabas, se impuso el polémico “peaje de respaldo” más conocido como “impuesto al sol”. Una medida calificada por muchos como un disparate.

– Desde el fin de las subvenciones que incentivaban las instalaciones de energía solar en 2008 y hasta hoy todo han sido trabas. El principal problema ha sido el lobby de las compañías eléctricas. Demonizaron las energías renovables lanzando mensajes y argumentos en contra que eran totalmente falsos. Incluso se metió miedo con las elevadas multas que podían recaer sobre los propietarios de las instalaciones. Se preocuparon por divulgar, por ejemplo, que las sanciones a quienes contravinieran la normativa podían llegar a ser de hasta seis millones de euros, pero en cambio ocultaban que en esa misma norma había un apartado que limitaba la cuantía máxima de las multas a tres veces el beneficio particular que se hubiera obtenido. Había mucha ignorancia en torno a todo este asunto porque se difundieron informaciones sesgadas que acabaron creando un clima de incertidumbre que frenó la apuesta por las renovables.

– Esa situación ha cambiado. En octubre se eliminó por decreto el impuesto al sol y parece que es más fácil optar por el autoconsumo. ¿Ha llegado el momento de las energías renovables en España?

– Sí, creo que es el momento de las renovables. Por una parte, las trabas han desaparecido. Ahora puedes hacerte tu propia instalación para autoconsumo sin tener que pagar a nadie. Tan solo debes legalizarla y hacerlo es sencillo. Además, el coste de la energía eléctrica no para de crecer y es caro en exceso, mientras que el de las renovables no deja de bajar, es decir, empieza a ser rentable. Ese es el mejor argumento para una sociedad como la española que lo primero que pregunta cuando se plantea estos temas es cuánto voy a ahorrar o cuánto voy a tardar en amortizar la inversión. Bueno, pues hoy en día ya podemos decir que el autoconsumo es una opción real, viable y rentable. Más allá de cualquier moda, ha llegado para quedarse.

– También hay una mayor conciencia medioambiental…

– A todo ello, efectivamente, habría que añadir las ventajas medioambientales de las energías limpias. Y es importante tenerlo muy en cuenta porque nos estamos cargando el planeta. Aunque ese es un argumento que se toma más en cuenta en otros países en los que existe una mayor concienciación con respecto a nosotros y que son, principalmente, los de la zona norte de Europa. Hoy en día allí hay en funcionamiento muchas más instalaciones a pesar de tener mucho menos sol. En cambio en países como España, o como Italia y Grecia, donde tenemos, por nuestro ámbito geográfico, tanto sol, nos hemos quedado desde el principio en este tema muy atrás.

Artesanía y modernidad a partes iguales

Los aerogeneradores de minieólica de Bornay cuenta con un diseño propio y se fabrican íntegramente en Castalla. El proceso de producción conserva un fuerte carácter artesanal. Todo el bobinado se realiza de manera manual así como el ensamblado de las piezas del motor. Las hélices también se hacen de forma muy artesanal puesto que cada una de ellas lleva en su interior una estructura recubierta de una tela especial que se cose a mano. A lo largo de los años han conseguido, según Juan de Dios Bornay, no solo hacer productos más eficienctes, sino aplicar el concepto de eficiencia también a la producción. El año 2000 supuso un antes y un después en este sentido al pasar de fabricar una hélice por molde y día a una hélice por molde y hora. Multiplicar por ocho la fabricación fue posible gracias a la incorporación de la inyección al proceso y puso fin a “los cuellos de botella” que se producían por no poder satisfacer con más rapidez la demanda. Al importante componente manual se suma maquinaria de ultima tecnología. La conjunción de ambas cosas es, según Bornay, lo que garantiza la calidad y resistencia del producto final.

Una política comercial que abarca el mundo

– ¿Cuáles son las zonas geográficas en las que se concentra principalmente vuestra política comercial?

– Por nuestras especiales características, abarcamos prácticamente todo el globo. Después de 49 años en el sector nuestra área comercial es muy potente. Es cierto que tenemos una mayor presencia en Europa -por la cercanía- en Estados Unidos -por la delegación que abrimos en Miami-, y en los países en vías de desarrollo por la especial necesidad que tienen de proveerse de energía. Esa misma necesidad nos ha llevado además a Latinoamérica animados también por la facilidad en el trato que supone tener una lengua y muchos aspectos culturales comunes. Hubo una época en la que los clientes en el 100 % de los casos venían a buscarnos. Pero hoy en día eso ha cambiado. Vivimos en un mundo globalizado donde hay mucha más competencia. Hay que ir adaptándose. En este sentido, por ejemplo, hemos introducido nuevas vías comerciales basándonos en las ventajas que ofrece el mundo on line. Es el caso de “Bplanner” una sencilla herramienta que hemos diseñado y puesto a disposición de nuestros potenciales clientes para que puedan ellos mismos calcular qué tipo de instalación de energías renovables y de qué dimensiones sería la más rentable en función de las necesidades del proyecto. Así es, por ejemplo, como contactaron con nosotros los responsables de una reserva natural de animales en peligro de extinción que se encuentra en el desierto del Chad, en pleno África central.

– ¿Trabajáis con clientes finales o solo con distribuidores?

-Nuestros clientes son principalmente empresas instaladoras, no consumidores finales. De lo contrario, no seríamos capaces de llegar a todo con nuestra actual estructura. Nuestra plantilla está compuesta por un total de 20 trabajadores. Con el volumen de trabajo que afortunadamente tenemos, si trabajáramos también para el cliente final tendríamos que ser cien veces más grandes de lo que somos actualmente. Y no forma parte de nuestra estrategia empresarial en estos momentos.

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