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Entrevista a Emilio Ontiveros, presidente de Afi

“Cualquier limitación al libre comercio es una amenaza para la economía española”

El presidente de Afi señala la profesionalización y modernización de la gestión empresarial como principal desafío para las empresas españolas

Emilio Ontiveros (i), presidente de Afi, en la jornada sobre las tendencias del entorno económico para la empresa familiar organizada ayer en la CEV.

El brexit, la desaceleración de las economías europeas o la guerra comercial entre Estados Unidos y China son algunos de los condicionantes que hacen peligrar el avance de la economía española. Frente a estos retos, Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi), señala la gestión empresarial como el elemento principal para afrontar la incertidumbre que trae consigo el 2019.

Ontiveros es Licenciado y Doctor en CC.EE. Trabajó durante más de siete años, en empresas industriales de ámbito nacional antes de iniciar su carrera como profesor universitario. Asimismo, es Catedrático Emérito de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Vicerrector durante cuatro años. Fundador, en 1987, y presidente de Afi. También es autor de varios libros y numerosos artículos y colaboraciones en revistas especializadas.

-¿Qué desafíos tienen las empresas españolas?

El principal desafío es preparar la estructura interna de las empresas y la oferta de bienes o servicios para seguir compitiendo con la misma intensidad que hasta ahora o quizá más en el entorno internacional. Quizá los desafíos son mayores porque el entorno internacional va a ser menos propicio a las exportaciones. Pero la internacionalización, hay que asumir en cualquier empresa de cualquier dimensión, que ha dejado de ser una opción que se tomaba cuando la demanda doméstica se debilitaba para convertirse en una verdadera obligación.

La modernización, la profesionalización de la gestión empresarial es el principal desafío de la pequeña empresa. Cuanto más pequeña sea la empresa, en mayor medida tiene que imponerse una exigencia de preparar la estructura y la oferta de esa empresa para competir globalmente.

-¿De qué depende el éxito de una empresa?

Hay una característica muy importante o un rasgo que se debería de asumir que es la profesionalización de la gestión. La gestión no es una cuestión menor. Muchas veces se piensa que el éxito de una empresa depende de que el mercado funcione, de que las autoridades ayuden o de que los salarios sean bajos. Se tiende a excluir el principal factor que explica porque hay empresas exitosas y otras que no lo son, y es la calidad de la función empresarial. No es neutral que haya un buen empresario.

Y un buen empresario no quiere decir que sea alguien muy visionario o que sea un genio. Simplemente que se tome la función empresarial como un elemento de profesionalización, de captación de las mejores prácticas. La calidad de la función empresarial ayuda a explicar el éxito de las empresas, en mi opinión, en mayor medida que otros factores de entorno.

-¿Supone un problema el tamaño de las empresas españolas?

Supone un problema en determinados sectores, claro que sí. Nosotros tenemos una población empresarial de más de tres millones de empresas de las que un 97% son micro empresas. Efectivamente, una dimensión mínima es una condición necesaria para abordar determinados mercados y para llevar a cabo decisiones de modernización de la oferta. También para decisiones de I+D+i, para disponer de buenos profesionales…


“Las barreras que el tamaño de la empresa suponía para vender fuera se están reduciendo”


Es verdad, que en la economía en la que nos estamos moviendo, la economía digital, las barreras que el tamaño suponía hace un tiempo para vender fuera se están reduciendo. Estamos viendo a micro empresas en cualquier lugar de España que están vendiendo en mercados exteriores gracias a esas posibilidades de E-Commerce, gracias a esas posibilidades de coaliciones con otros agentes económicos con independencia del tamaño de partida.

Pero sería bueno tener una dimensión mínima suficiente para poder asumir determinados tipos de inversiones, determinados tipos de planteamiento a largo plazo. El problema de la excesiva baja dimensión de las empresas es que muchas veces piensan en sobrevivir y no piensan tanto en lo que son dos o tres días.

-¿Qué condiciona a las compañías españolas?

El principal condicionante es que el ámbito en el que convive la economía española más inmediato es la eurozona. Lo importante es que se sigan dando pasos dentro de la eurozona en la dirección de una mayor integración, de un mayor perfeccionamiento de las instituciones.

Que se complete la unión bancaria. Sigue un poco coja, se ha avanzado bastante pero hay que tener una supervisión común, un seguro de depósitos común, un mecanismo de resolución común… Que se avance hacia la unión fiscal, que se avance hacia un mecanismo de respaldo que permita hacer frente a futuras crisis económicas y financieras.

Que se siga facilitando la movilidad dentro de la eurozona de todos los factores, no solamente de los capitales y de los servicios sino también de las personas. Esa es la principal exigencia.

Lo ideal sería que en el entorno internacional se alejaran esas amenazas de proteccionismo que hoy estamos viviendo. No es sano y es una amenaza claramente para Europa y por tanto para España que la principal economía del mundo (Estados Unidos) adopte políticas claramente nacionalistas. Que establezca aranceles, que limite el libre comercio. Cualquier limitación al libre comercio entre es las naciones hoy, es una amenaza indirecta, pero una amenaza a fin de cuentas, a la economía española.

-Europa también establece aranceles y medidas de protección…

Hay una protección, pero es verdad que decreciente. Lo podemos ver en el sector agrícola y pocos más. La Unión Europea sigue protegiendo efectivamente. En algunos casos de forma excesiva determinados sectores. Pero no tiene nada que ver las decisiones de protección interna que puede tener la UE frente a esas amenazas que estamos viendo de guerra comercial, de guerra tecnológica entre las grandes potencias.

-En este sentido, y para finalizar, ¿qué posición ocupa España en esta guerra tecnológica?

Me preocupa muchísimo la posición de España. El futuro va a ser para quien tenga el control de la Inteligencia Artificial y en eso nuestro país queda fuera. Durante la crisis hemos sacrificado mucho en I+D y nos han adelantado las economías emergentes con lo que podemos tener un problema de dependencia. En general toda Europa.

Sin embargo, el no desarrollar estas tecnologías no significa que no las vayamos a utilizar. No me preocupa tanto que no tengamos empresas líderes en el desarrollo de nuevas tecnologías como que las pequeñas y medianas empresas españolas avancen en la alfabetización digital.

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