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El proyecto requiere una inversión de 857.054 euros

La UJI tendrá un polo de investigación robótica y salvamento marítimo

Acogerá el Centro de Investigación en Robótica y Tecnologías Subacuáticas, la primera infraestructura de este tipo en la Comunitat y la segunda en España

Los promotores del proyecto posan junto al robot G500.

La UJI dispondrá de un polo de investigación robótica y tecnologías subacuáticas, con un coste de 857.054 euros, financiado por la Generalitat Valenciana y la propia universidad, que aportarán 564.101 y 292.953 euros, respectivamente. El proyecto permitirá construir una piscina de agua en la que se experimentará con un robot adquirido en 2018 para trabajar en labores de salvamento, arqueología submarina  o recuperación de cajas negras.

El vicerrector de Investigación y Transferencia, Jesús Lancis, dio a conocer las características del robot submarino G500, que recientemente ha llegado al campus de Castellón y que formará parte del equipamiento del futuro Centro de Investigación en Robótica y Tecnologías Subacuáticas (Cirtesu), que será la primera infraestructura de esta modalidad existente en la Comunitat Valenciana y la segunda en España.

La iniciativa convertirá a la UJI en referente en la Comunitat Valenciana al disponer de esta infraestructura que permitirá avanzar en la investigación robótica y tecnologías submarinas. Avances que podrán aplicarse a labores de salvamento, investigaciones arqueológicas bajo el mar, conservación de la biodiversidad, a la acuicultura o la industria del gas y el petróleo, como destacaron los impulsores de la iniciativa. El tanque de agua en que se realizarán estas tareas de investigación se construirá durante este año como indicó Lancis.

Lancis resaltó que el proyecto “no sólo implica un grupo de investigación, sino que es una infraestructura que da servicio a muchos grupos en el ámbito de la ingeniería de fluidos y de la informática y, probablemente, permitirá iniciar una colaboración a largo plazo incluso con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con el Centro de Acuicultura de Torre la Sal, que también ha estado involucrado en el proyecto”.

Por su parte, el catedrático de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial y director del Laboratorio de Interacción y Sistemas Robóticos (IRSLab), Pedro Sanz, ha subrayado que llevaban detrás de este proyecto desde hace un par de años “con el fin de disponer de unos recursos que permitieran desarrollar una investigación de excelencia”.

Tras recordar que la UJI empezó a trabajar en el campo de la robótica submarina en 2009, Sanz señaló que siempre se han mirado en el espejo de la Universitat de Girona, “que ha tenido siempre unas instalaciones y recursos infinitamente superiores a los nuestros y, curiosamente han estado trabajando con nosotros, coordinando la UJI los proyectos”.

“Los proyectos los hemos ido desarrollando como hemos podido pero, a medida que íbamos creciendo, nos hemos dado cuenta de que estábamos más constreñidos en las limitaciones de infraestructuras”, afirmó Sanz. Y recalcó que  “para llevar un sistema tan sofisticado como éste al mar y tener garantías de que va a funcionar en una intervención real, es necesario una infraestructura como la que vamos a construir, donde podremos generar corrientes, dar mayor o menor luz y tener una relación más directa hacia lo que vamos a encontrarnos”.

El director del IRSLab recordó que para optar a la subvención obtenida por el proyecto se formó un consorcio integrado por el Instituto de Acuicultura de Torrelasal y tres grupos de investigación de la UJI. Un consorcio que elaboró la propuesta para acceder a las ayudas de la Generalitat, cofinanciadas en un 50% por la Unión Europea.

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