En menos de dos años han pasado de 35 a 120 socios

Enrique Masiá: “Con Alcoy Industrial hemos despertado a un dragón”

El presidente de esta asociación afirma que si pierden la cuarta revolución industrial como perdieron la tercera, la ciudad se habrá quedado sin futuro

Enrique Masiá, presidente de la Asociación Alcoy Industrial |E3

Cualquier tiempo pasado podría ser mejor si no hemos sido capaces de aprender de sus aciertos y de sus errores. La asociación Alcoy Industrial nació en mayo de 2017 con el objetivo precisamente de rescatar y poner en valor una forma de ser y hacer que convirtió a la ciudad en uno de los mejores exponentes de  la revolución industrial europea. Pero no solo actúan para recuperar el legado y el patrimonio industrial de Alcoy sino para influir proactivamente en el presente y el futuro económico de una ciudad que, cual ave fénix, tiene capacidad para levantar el vuelo. Enrique Masiá, ingeniero industrial, catedrático de Economía de Empresa en la UPV y director del campus de Alcoy entre 2004 y 2012, preside a tiempo completo esta asociación gracias a su condición de jubilado. Dentro de su prolijo calendario de actividades, el próximo día 31 celebran en el Ágora de Alcoy la jornada “Urbanismo sostenible y polígonos industriales”.

-Además de levantar el vuelo, hay que saber hacia dónde orientamos el rumbo.

Ese rumbo pasa por regenerar el tejido empresarial. Alcoy fue en el pasado lo que fue porque supo aprovechar muy bien la primera y la segunda revolución industrial. Tuvimos empresas con cientos e incluso miles de trabajadores como por ejemplo Papeleras Reunidas que llegó a cotizar en  Bolsa. Pero perdimos la tercera. Ahí es donde se hunde la manufactura alcoyana. Cuando no eres capaz de adaptarte, se escribe la crónica de una muerte anunciada. Ahora estamos en la cuarta revolución industrial. Si también la perdemos esta ciudad va a tener un mal futuro.

-¿Cómo puede contribuir Alcoy Industrial a que esto no ocurra?

Yo soy un enamorado de la sociedad civil y de su capacidad para cambiar las cosas.  La sociedad no puede quedarse esperando a que  los políticos le solucionen la vida aunque, lamentablemente, hay mucha gente que piensa así. Entre la persona y la administración hay un gran vacío que debe llenarlo la sociedad civil. Desde nuestra asociación, por ejemplo, propiciamos el desarrollo de una red de cooperación institucional entre los diversos agentes públicos y privados del territorio.

– ¿Es posible hacer reaccionar a esa sociedad adormecida por la espera a la que usted alude?

Es posible. De hecho hoy en día estamos desbordados por el interés que ha despertado la asociación y por la cantidad de aportaciones que estamos recibiendo. En menos de dos años, hemos pasado de 35 a 120 socios de todo el arco iris político y profesional. Hemos despertado a un dragón.

– Pero la pelota del diseño de la política económica  e industrial está en el tejado de la administración y de la clase política…

Sí. Y el papel de la sociedad civil es articular proyectos y hacerlo de tal manera que los políticos no te puedan decir que no. La táctica de nuestros grupos de trabajo es elaborar propuestas teniendo en cuenta cuatro premisas fundamentales: proyecto, presupuesto, plan de ejecución y partner. De esta manera presentamos al político un documento con un objetivo muy acotado y concreto. No se trata de aportar grandes filosofías sino de ser pragmáticos.

Foto de las antiguas fábricas de El Molinar |E3 Foto: Alcoy Industrial

¿Por ejemplo?

Por ejemplo proyectos de turismo industrial de calidad, un segmento ahora mismo en auge en aquellos lugares que cuentan, como es el caso de Alcoy, con un pasado industrial. Para ello proponemos revalorizar el antiguo espacio fabril de la cuenca del río Molinar. Buscamos la colaboración del Ayuntamiento como propietario de una buena parte de las antiguas fábricas incluidas en el BIC y de los propietarios privados. Nuestro grupo, de hecho, está intentando identificar la propiedad real de algunos inmuebles que es dudosa. De Valencia a Torrevieja existe un flujo de entre dos y tres millones de turistas de sol y playas. ¿No seríamos capaces de atraer hacia nuestra ciudad a unos cuantos centenares  interesados en aspectos culturales del territorio? Ese es el reto. Poder decirles que suban a Alcoy, cuna de la industrialización española y europea.

– El turismo también es una industria…

Y en la asociación estamos trabajando para impulsarla desde varias líneas estratégicas. Entre ellas, promover acciones que ayuden a los jóvenes empresarios a organizar paquetes con ofertas de turismo industrial. Pero antes tenemos que evitar la degradación de nuestro patrimonio histórico e intentar no perder nuestra atmósfera industrial. De ahí nuestro interés en trabajar desde una perspectiva histórica y cultural pero con una proyección de futuro que genere el conocimiento necesario para enfocar adecuadamente el reto del mundo globalizado.

-Un  reto que no es futuro sino presente: la llamada Industria 4.0

– En la jornada que hemos organizado para el día 31 en el edificio Ágora  hablaremos precisamente de ello. Por ejemplo, Manuel Gomicia, concejal de Empresa, Formación e Innovación,  hablará sobre  espacios industriales y tecnológicos. Hoy en día hay que propiciar el desarrollo de  las empresas TIC. Y eso no quiere decir que se deba renunciar a la manufactura clásica. Ambas cosas pueden convivir. Y ya lo hacen. El 27 por ciento de la población activa de Alcoy tiene un empleo industrial según el INE. Somos la segunda  a nivel nacional después de Avilés.  Sé que sorprende. Parece que detrás de las montañas no hubiera vida. Y sin embargo, Alcoy es una ciudad muy viva. Lo que pasa es que no hacemos bastante ruido sobre lo que hemos sido y lo que queremos ser. En ello estamos.

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