La información económica de los líderes

Tras el octubre rojo…, november rain

Socio Director
ATL Capital. Entidad asociada a la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros (FEBF)
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Lo reconozco, no somos nada originales. Aún recuerdo (cómo olvidarlo) en 2008, cuando escribimos un artículo en esta misma revista y lo titulamos “El año que vivimos peligrosamente” en un alarde de genialidad, combinando la dramática realidad que vivimos ese año, con el título de la famosa película protagonizada por Mel Gibson, Sigourney Weaver y Linda Hunt (que, por cierto, ganó por su papel un Oscar a la mejor actriz secundaria).

Cuando estábamos a punto de enviarlo para su publicación, nos encontramos con dos o tres informes con el mismo titular. Obvio: era fácil. Pero era tarde para cambiarlo y no se nos ocurría uno mejor, así que lo dejamos tal cual, esperando que los lectores no hubieran leído lo mismo que nosotros.

En esta ocasión, lo volvemos a hacer. Como lo nuestro es hablar de los mercados y el mes de octubre ha sido lo que ha sido, el símil con la película de Sean Connery sobre el célebre submarino era evidente, y una vez más, ya hemos visto un par de informes de algunas gestoras y casas de análisis titulados con el nombre del submarino.

Pero de nuevo nos resistimos a cambiarlo; es que le va como anillo al dedo. Como noviembre también está siendo complicado, especialmente para la renta fija, le añadimos el título de la mítica canción de Guns N’Roses y ya tenemos el titular de este artículo.

Tras este preámbulo, ya imaginarán que vamos a comentar sobre la situación de los mercados y nuestras perspectivas para 2019, que es lo que solemos hacer todos por estas fechas.

2018 no ha sido fácil, pero tampoco dramático
Todos sabemos que 2018 no ha sido un año fácil; pero tampoco es que haya sido dramático. En términos de rentabilidades, nada que no hayamos visto en el pasado. Pero el problema es que partíamos con unas expectativas muy distintas, en un entorno de crecimiento global sincronizado, y con unas estimaciones de beneficios empresariales muy saludables que, cabe decir, se han cumplido e incluso superado; en Europa y EE.UU. especialmente.

Pero, ¿qué ha pasado? ¿Cuándo se torció todo? Pues de hecho, a principios de año todo iba según el plan y en las tres primeras semanas de enero los mercados ya subían entre un 4 % y un 5 %. Entonces, cuando nos las prometíamos felices, el bono americano llegó al 3 % y en lugar de entenderlo como un signo de normalidad tras años de expansión monetaria y en un buen entorno de crecimiento económico, los mercados se pusieron en lo peor.

Una vez rota la barrera del 3 %, la rentabilidad del bono entraría en subida libre, penalizando las valoraciones de la renta variable, revirtiendo los flujos hacía los países emergentes y poniendo fecha al temido fin de ciclo. Porque de eso va todo esto: ¿estamos cerca del final del ciclo? O dicho de otra forma, aún más drástica, ¿estamos cerca de la próxima recesión? Volveremos a eso más tarde.

A la subida del bono se le unieron unos cuantos tweets de Trump contra las tecnológicas y el mercado entró en la dinámica que llevamos el resto del año. Más tarde llegó el órdago de Italia, con un presupuesto deficitario y en verano las crisis de Argentina y Turquía y la espectacular depreciación de sus respectivas divisas.

Por último, pero no menos importante -todo lo contrario más bien-, la guerra comercial, que si bien es cierto que ha pasado de ser una amenaza global a centrarse en la relación entre EE.UU. y China, ya ha empezado a dejar sus efectos en el crecimiento económico y, a día de hoy, sigue sin resolverse.

Y con ello se da la paradoja de que, pese a haberse cumplido en general las perspectivas de crecimiento macro y micro (con beneficios en Europa y USA creciendo a niveles del 10 % y 27 % respectivamente), la mayor parte de los activos financieros a nivel global están en pérdidas.

Tanto es así, que la ratio de activos en negativo está en récord histórico, como muestra el gráfico adjunto (fuente Deutsche Bank)

“Back to basics”
Y en esas estamos. El mercado se debate entre los que piensan, nosotros entre ellos, que no estamos aún en el final del ciclo y que, dados los crecimientos de beneficios empresariales, las caídas de este año han dejado valoraciones interesantes; y los que temen que la próxima recesión esté a la vuelta de la esquina.

Un debate interesante aunque poco productivo pues, al fin y al cabo, como dijo el físico danés Niels Bohr, “hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro”.

Por tanto, en este entorno, ¿qué estamos haciendo y qué recomendamos? En cuanto al seguimiento de la coyuntura económica, observar atentamente la evolución de los indicadores que, con todas las cautelas, puedan darnos señales de alerta sobre una posible desaceleración/recesión: ISM, PMI, pendiente de la curva de deuda americana, tasa de desempleo etc.

En todo caso, es momento de “back to basics”. Es ahora cuando cobra valor la planificación financiera según la cual se determina la composición de las carteras. Si la cartera se construyó teniendo en cuenta un estudio sobre la situación actual y objetivos financieros, como así debió hacerse, debemos permanecer fieles a la estrategia y evitar sesgos de conducta que nos lleven a cometer los clásicos errores propios de los estudios sobre la psicología del inversor.

Me resisto a terminar con un “buenas noches y buena suerte”, pero es tan tentador..

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