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Economía Circular


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La economía actual está basada en un sistema lineal, que consiste en la extracción, fabricación, utilización y eliminación de productos. Este modelo de producción y gestión de recursos, bienes y servicios, busca potenciar un consumo a corto plazo, pero está llevando al planeta a una situación insostenible, pues los recursos no renovables que antes se consideraban inagotables, están alcanzando los límites de la oferta asequible.

El agotamiento de los recursos naturales, como los combustibles fósiles, comienza a ser una realidad(1). Además de los problemas derivados del agotamiento de recursos en el sistema actual, hay que considerar los derivados de la mala gestión de los residuos, con las consecuencias medioambientales y económicas que ello conlleva(2).

Como respuesta a este problema y tomando como ejemplo el modelo cíclico de la naturaleza, nace el concepto de economía circular. De acuerdo con la Comisión Europea, la economía circular consiste en alcanzar un modelo económico y productivo en el que “el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible y en la que se reduzca al mínimo la generación de residuos”.

Por tanto, la economía circular se presenta como un sistema de aprovechamiento de recursos, donde prima la reducción de los elementos: reducir la producción al mínimo indispensable y, cuando sea necesario, hacer uso del producto, apostar por la reutilización, reparación o reciclaje de los elementos o sus materiales, como alternativa frente a su desecho, con la finalidad de reducir nuestros residuos. En realidad, supone un nuevo paradigma económico que quiere ir más lejos de las famosas tres “R”: reducir, reutilizar y reciclar.

Para ello es imprescindible recurrir al ecodiseño de los productos, teniendo en cuenta los procesos de fabricación y uso de sus materiales, con el objetivo de que consuman poca energía y no se generen desechos. Los productos generados deben poder tener una mayor vida útil al ser fáciles de reparar y, finalmente, cerrar el círculo siendo reutilizables y fáciles de desmontar.

La idea de “cerrar el círculo”, en referencia al ciclo de vida de los productos, es esencial en este concepto. Por lo tanto, implica a todos los agentes de la cadena de valor, no solo a aquellos en relación directa con los residuos, sino también a productores o a los propios consumidores.

Principios de la economía circular
Además, el concepto de economía circular requiere considerar el impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de los bienes y servicios, priorizar su uso frente la posesión de estos, la prestación de un servicio frente a la venta de un bien, la reparación de los productos estropeados y, por último, la reutilización y el reciclaje. La puesta en práctica de estos principios conlleva grandes beneficios, tanto para el medioambiente como para la sociedad, ya que la economía circular considera también un punto clave: la inclusión social(3).

Los principios de la economía circular pueden resumirse en diez rasgos configuradores:
01. El residuo se convierte en recurso. Esta es la principal característica; todo el material que es biodegradable vuelve a la naturaleza y el que no lo es se reutiliza.
02. El segundo uso. Reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores.
03. La reutilización. Reusar ciertos residuos o partes de los mismos para la elaboración de nuevos productos.
04. La reparación. Alargar la vida de los productos estropeados.
05. El reciclaje. Utilizar los materiales que se encuentran en los residuos.
06. La valorización. Aprovechar energéticamente los residuos que no se puedan reciclar.
07. Economía de la funcionalidad. La economía circular propone eliminar la venta de productos en muchos casos, para implantar un sistema de alquiler de bienes. Cuando el producto termina su función principal, vuelve a la empresa, que lo desmontará para reutilizar sus piezas válidas.
08. Energía de fuentes renovables. Eliminación de los combustibles fósiles para obtener el producto, así como para reutilizarlo y reciclarlo.
09. La ecoconcepción. Considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.
10. La ecología industrial y territorial. Establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio, caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.

Medidas de la Comisión Europea
Para impulsar la economía circular, la Comisión Europea adoptó en 2018 un paquete de medidas de economía circular. Este paquete tiene tres grandes pilares: un plan de acción; un anexo de 54 iniciativas; y propuestas legislativas en materia de residuos. Entre estas medidas destacan:
> Financiación para proyectos de economía circular.
> Medidas para la reducción del despilfarro de alimentos.
> Normas de calidad para las materias primas secundarias.
> Estrategia para el plástico en la economía circular, especialmente en el campo del envase y embalaje y para los plásticos de un solo uso, que aborde los problemas de reciclabilidad, biodegradabilidad y presencia de sustancias peligrosas en los plásticos, así como la reducción significativa de los desechos marinos (de acuerdo con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14).
> Acciones sobre la reutilización del agua.
> Objetivos comunes para la UE en la eliminación de residuos para el 2030: reciclado del 65 % de los residuos municipales, reciclado del 75 % de los residuos de envase, y reducción de la eliminación a vertedero a un máximo del 10 % de todos los residuos. Aunque estos fueron los objetivos iniciales, el pasado mes de diciembre, el Parlamento Europeo y el Consejo aprobaron incrementar aún más el porcentaje de residuos que tienen que reciclarse. Así, se establece que en 2025 se tiene que llegar a reciclar el 55 % de los residuos generados; el 60 % en 2020 y el 65 % en 2035. En 2035 el porcentaje de residuos deberá de ser del 10 % del total.
> Prohibición del depósito en vertedero de los residuos recogidos por separado.

En conclusión, la economía circular surge como la solución al problema de la economía lineal actual, basado fundamentalmente en el agotamiento de los recursos y el daño medioambiental. La economía circular se basa en cerrar el círculo y alargar el ciclo de vida de los productos, promocionando su reutilización, reparación y reciclaje.

(1) Para el año 2050, se prevé que la población mundial, que actualmente ronda los 7.600 millones de personas, alcanzará casi los 9.700 millones, según datos de Naciones Unidas. Si además el consumo continúa aumentando como en los últimos años, en 2050 la población del planeta necesitará tres veces más cantidad de materiales y un 70 % más de alimentos. La ONU calcula, asimismo, que la demanda de agua potable se incrementará un 50 % antes de 2030. A ello se añade el aumento previsto en la demanda de energía a nivel mundial, que se incrementará un 25 % hasta 2040, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Todo ello exigirá redoblar los esfuerzos para implementar soluciones sostenibles y eficientes en el uso de los recursos.
(2) Según datos de Eurostat, la Unión Europea produce más de 2.500 millones de toneladas de residuos al año, de los cuales 111 millones de toneladas son producidas en España. Casi la mitad (47,4 %) de los residuos tratados en la UE-28 en 2014 fue sometida a operaciones de eliminación en vertederos. En el caso concreto de España, este porcentaje es aún superior, alcanzando un 56,7 % el total de residuos sólidos urbanos, que termina en vertedero según Ecoembes. La eliminación de esta cantidad de residuos en vertedero en la UE-28 supone un impacto ambiental de 680 millones de toneladas de CO2 equivalente, de acuerdo con Ecoinvent 3.0. A este impacto ambiental hay que sumar también el impacto económico. La tasa de vertido media en Europa es de 80 euros/Tn, por lo que la pérdida económica por la eliminación de residuos en vertederos asciende a los 94.800 millones de euros al año.
(3) Medidas como la prevención de residuos, el diseño ecológico y la reutilización podrían generar ahorros netos de 600.000 millones de euros para las empresas de la UE, al tiempo que reducirían las emisiones totales anuales de gases de efecto invernadero entre un 2 % y 4 %. Avanzar hacia una economía más circular podría generar beneficios como reducir la presión sobre el medioambiente, mejorar la seguridad de suministro de materias primas, más competitividad, innovación, crecimiento y empleo (creación de hasta 580.000 empleos en la UE, según datos de la Comisión Europea).
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