La normativa de medición de emisiones desequilibra el sector del automóvil

Tras los incrementos registrados en agosto, y una vez que la normativa europea entró en vigor, el sector registró caídas notables

El crecimiento interanual de las matriculaciones en el mes de agosto en España se aproximó al 50%, frente a los aumentos de entre el 15% y el 25% en ese mismo mes de los cuatro años anteriores. Según el último informe del Banco de España, este crecimiento atípico está directamente relacionado con le cambio de normativa europea que regula la medición de las emisiones.

El pasado 1 de septiembre entró en vigor en la UE la normativa que obliga a la aplicación de un nuevo protocolo para la medición de las emisiones contaminantes de los automóviles, denominado Procedimiento Mundial Armonizado para Ensayos de Vehículos Ligeros (WLTP, por sus siglas en inglés). Tras los incrementos registrados en agosto, y una vez que la normativa entró en vigor, el sector registró caídas de distinta intensidad, que, en algunos casos, compensaron los aumentos de agosto. En el caso de España, a pesar de los retrocesos de los meses de septiembre y de octubre, el crecimiento de las matriculaciones acumuladas durante el período agosto-octubre se situó en el 5,9%, mientras que en Italia y en Alemania se registraron sendas caídas del 11,3% y del 5,6%.

En cuanto a la oferta, las cifras de producción de automóviles también se habrían visto distorsionadas en torno a las fechas de entrada en vigor del cambio legal. En España, el componente de automóviles del Índice de Producción Industrial (IPI) mostró una caída próxima al 20% en septiembre, en parte debido al efecto del adelanto de la demanda a los meses del verano, pero también porque la necesidad de homologar los vehículos bajo la nueva normativa habría provocado retrasos en las cadenas de suministro de las diferentes plantas de producción, según el Banco de España.


Los indicadores de confianza del sector del automóvil en España han mostrado un deterioro desde el mes de mayo


El retroceso en el mes de octubre ha sido mucho más moderado (–1,9%), de forma que, en términos acumulados, en el período agosto-octubre se produjo una caída de la producción de automóviles del 5,4%, frente al descenso del 2% registrado en el mismo período del año pasado.

Respecto a las perspectivas del sector, en España los indicadores de confianza del sector del automóvil han mostrado un deterioro desde el mes de mayo, que se intensificó en los meses de julio y agosto, si bien esta tendencia ha revertido. Este comportamiento del indicador agregado se explica por evoluciones dispares de sus componentes. Por un lado, en los meses de verano se produjo una importante acumulación de existencias, que podría reflejar los problemas iniciales de demanda, aunque se redujo en los meses posteriores.

En cuanto a la valoración de la cartera de pedidos, esta se mantiene en niveles elevados, lo que apuntaría, como en el caso de las matriculaciones, a un fenómeno transitorio. Por último, el deterioro mostrado por las expectativas de producción desde los meses del verano también ha revertido en el mes de noviembre, lo que apunta a una posible normalización de la actividad en las cadenas de producción de cara a los próximos meses.

Por último, cabe añadir que el sector del automóvil en España está más orientado hacia el producto final, lo que llevaría a que el impacto negativo de los cambios regulatorios sobre la producción del sector se materializara con algún retraso en comparación con Alemania, Francia o Italia, cuya industria del automóvil está enfocada en mayor medida a las fases iniciales de la producción.

Proceso transitorio de dos años

Hasta el 31 de diciembre de 2020 convivirán los dos sistemas de medición. En el mismo reglamento europeo se facilita una herramienta que permite correlacionar los valores de emisiones de CO2 del WLTP con los del Nuevo Ciclo de Conducción Europeo (NEDC, por sus siglas en inglés), de manera que se cuente con una base comparable. El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo ha aprobado acogerse a este régimen transitorio2, para reducir el impacto sobre el sector de la automoción.

Con esta medida no se exime a ningún vehículo de cumplir con las emisiones establecidas en la nueva homologación, sino que se pretende graduar el impacto fiscal del cambio de procedimiento, así como facilitar que los fabricantes puedan implementar las tecnologías y avances necesarios para adaptar su gama de productos a los requerimientos del nuevo ciclo.

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