Análisis

¿Somos una comunidad segura industrialmente?

Los principales agentes instaladores consideran buenos los estándares profesionales, pero aseguran que hay gran disparidad según sectores

Vicente Lafuente, presidente de Femeval. |E3

Delante y detrás de la seguridad industrial hay muchos empleos y un concepto mucho más amplio de lo que pudiéramos imaginar en un principio. Los principales agentes profesionales han iniciado junto al Consell un plan de acción para corregir e informar sobre el verdadero sentido de este término. Pero antes de ver las propuestas cabe analizar si somos o no un territorio seguro en el campo de las instalaciones.

José Luis de la Rosa, presidente de la Asociación Valenciana de Instaladores de Entidades de Inspección, estamos abordando no “la seguridad de las instalaciones existentes en las industrias y polígonos industriales; sino la de multitud de instalaciones que todos usamos a diario, instalaciones que tenemos en nuestro domicilio y edificio en el que vivimos: instalaciones eléctricas, instalación de gas, el ascensor, el garaje, las instalaciones de climatización, entre otros”.

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Salvador Puigdengola

Según los principales colectivos profesionales, la situación en nuestra autonomía es la de un buen nivel; pero todos advierten de que existe una gran disparidad en función de los sectores.

El decano del Colegio de Ingenieros Industriales de la Comunidad (COIICV), Salvador Puigdengolas, dibuja un panorama que avanza a velocidades muy diferentes. “Cuando hablamos de empresas grandes y medianas, o de determinados sectores, el tejido empresarial e industrial de nuestra Comunitat Valenciana se mueve en unos niveles más que óptimos en el campo de la seguridad industrial”.

Para añadir: “El problema radica en las instalaciones industriales de las PYME o de sectores como el del pequeño comercio o del ocio, así como en las edificaciones residenciales. Es ahí, a raíz del desconocimiento de la normativa y la regulación de seguridad industrial, donde nos encontramos problemas que es más que necesario abordar”.

A nivel de datos, desde el Colegio de Ingenieros Industriales aseguran que es complicado extrapolar cifras concretas y más cuando la mayoría de las instalaciones industriales se ubican en edificaciones residenciales y viviendas particulares donde los accidentes quedan difuminados dentro del término “doméstico”.

Puigdengolas expone como referente el informe DADO (Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio), elaborado por el Instituto Nacional de Consumo que venía a cuantificar los accidentes derivados de los efectos de la electricidad y los térmicos en alrededor del 10% de los accidentes domésticos.

En el ámbito laboral, las cifras sí que son más claras y preocupantes, ya que, en términos absolutos, a nivel nacional y en este 2018, llevamos un incremento de la siniestralidad del 3,5% en accidentes de trabajo en jornada de trabajo, comparado con el mismo periodo del 2017. En términos anuales, se ha pasado, en la Comunitat Valenciana, de los 34.655 accidentes de trabajo en jornada de trabajo en el 2013 a 45.978 en el 2017, es decir, un incremento del 32,67% en ese periodo de tiempo.

En concreto, en el sector de la Industria manufacturera, a nivel nacional, se ha incrementado la siniestralidad desde los 76.183 accidentes con baja en el 2014 a los 96.008 del 2017. En este 2018, ese sector acumula un incremento del 6,1%, en el periodo enero-agosto, comparado con el 2017.

Falta de monitorización real

 Es, precisamente, esa falta de datos reales sobre la Comunitat la que preocupa a todos los agentes desde hace años. El presidente de Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana, Vicente Lafuente, muestra su preocupación por este hecho.

Desgraciada e incomprensiblemente, carecemos de datos que nos aporten una visión objetiva de los niveles de seguridad industrial tanto en nuestra comunidad como en el resto del territorio nacional”, apunta el responsable de Femeval. “De partida, no existe un censo de establecimientos e instalaciones, ya que el registro industrial integrado es incompleto y carente en gran medida de información necesaria y útil. Esto imposibilita conocer cuántos establecimientos e instalaciones sometidas a reglamentación industrial existen en la Comunitat Valenciana”.

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José Luis de la Rosa

En el análisis de la cuestión, Lafuente añade que “además, carecemos de un registro de accidentes en materia de seguridad industrial por lo que no disponemos de las correspondientes estadísticas que nos proporcionen datos objetivos sobre los que apoyarnos en la toma de decisiones en esta materia”.

Por su parte, el presidente del Consejo del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de la Comunidad Valenciana, Antonio Martínez-Canales Murcia, considera que “todos los sectores productivos de la Comunitat Valenciana se mueve en unos niveles de calidad y cumplimiento de la normativa muy altos”.

En su exposición, introduce gran parte de los motores productivos de la Comunitat. “Algunos sectores de tanta trascendencia como el turismo, el automóvil, la agricultura, el comercio, la cerámica, el mueble, entre otros, están directamente afectados por la normativa de seguridad industrial. Como ejemplo, en el caso de la industria turística donde está arraigada la cultura de la seguridad industrial, es determinante una buena política en este sentido, ya que esta ofrece un valor diferencial para turistas procedentes de países con avanzados estándares de seguridad en esta materia”.

Intrusismo y liberalización

 Esta visión crítica convive con una apreciación positiva. Tanto desde Femeval como desde Aseival se sostiene que sectores como el de las instalaciones de ascensores cuenta con un gran nivel de seguridad, al contrario que el derivado de los espacios de ocio.

Los niveles de seguridad no son homogéneos ni en todos los establecimientos, ni en todos los campos reglamentarios. Existen campos reglamentarios, como por ejemplo los ascensores, donde el nivel de seguridad es muy alto y prácticamente no se producen accidentes a pesar del elevado uso que hacemos de los mismos”, asegura el presidente de Femeval. Para quien el punto débil del eslabón se encuentra en el seno del ámbito doméstico y oficinas (climatización y calefacción).

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Luis Rodríguez, secretario general de Fempa. |E3

En este sentido, subyacen dos problemas: intrusismo y liberalización. El primero enlaza con toda esta serie de instalaciones que carecen de registro y son casi imposible de controlar.

Respecto al cambio de regulación, el secretario general de Fempa Luis Rodríguez. “Nosotros consideramos que en la Comunitat, en términos generales, existe un nivel de cumplimiento razonable”, pero “hemos de ser conscientes del entorno en el que la progresiva liberalización del sistema actual de seguridad industrial nos ha ido introduciendo, y de la necesidad poner un mayor celo en verificar su nivel de cumplimiento”.

Soluciones a corto y largo plazo

El sector ha recogido todas sus peticiones en el Plan de Acción de Seguridad Industrial que se está trabajando. Sin embargo, y a corto plazo, es muy interesante ver como todos los agentes profesionales reclaman el uso de tecnología, simplificar trámites y avanzar en la corresponsabilidad.

Vicente Lafuente apuesta por “incorporar al nuevo Registro Industrial la información de los plazos y fechas de caducidad de los mantenimientos e inspecciones periódicas”. Además desde Femeval se ha propuesto un nuevo modelo alternativo donde convive la actual declaración de responsabilidad con un “Certificado de Verificación Inicial realizado por un organismo de control”.

Otra de las patas a incluir es una mayor coordinación e información a los ciudadanos, en la que ya se trabaja y por la que apuesta Fempa y el Colegio de Ingenieros Industriales. Por último, está que la administración ocupe un papel más activo ya sea vía difusión ya, la habitual de inspección.

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