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La presidenta de Avia teme que el anuncio del gobierno haga peligrar inversiones de los grandes fabricantes que suponga pérdida de empleo

Mónica Alegre admite que la tendencia de mercado favorece al coche eléctrico

Aunque señala que a los fabricantes de componentes apenas les afecta el cambio de propulsión

Mónica Alegre, presidenta del Clúster de Automoción de la Comunitat Valenciana, Avia, ha solicitado a las autoridades españolas “prudencia en las declaraciones y en los anuncios relacionados con el sector dada la transcendencia que pueden tener en el empleo y en las inversiones que las grandes compañías puedan realizar en la Comunitat Valenciana”.

Mónica Alegre ha hecho estas declaraciones tras el anuncio del Gobierno de España de prohibir en 2040 la venta de coches diésel y de coches gasolina y se suma a las reacciones que expresaron ayer entidades como Anfac y Faconauto.

Como portavoz del sector de automoción de la Comunitat Valenciana, Alegre considera que “el sector está viviendo una profunda transformación y las empresas están trabajando en este sentido, pero las autoridades deben ser prudentes y no poner en peligro miles de puestos de trabajo tanto en la Comunitat Valenciana, como en el resto del territorio español. Y precisamente en un momento de descenso de la demanda en todo el continente europeo”.

Para la presidenta del Clúster de Automoción de la Comunitat Valenciana “anuncios de este tipo deberían ir acompañados de otras medidas económicas y laborales que mantengan la competitividad y sobre todo que aseguren el empleo”.

Mónica Alegre ha confirmado que la industria valenciana está adaptándose, “dado que conocemos las tendencias del mercado y sabemos que el futuro del automóvil pasa por la reducción de los combustibles fósiles a favor de los eléctricos. De ahí –continúa Alegre- que las empresas valencianas estén trabajando por adaptarse”. En este sentido ha reconocido que el horizonte que ha marcado el gobierno para el año 2040 es suficientemente lejano como para que las empresas valencianas estén preparadas, dado que “ya llevamos años trabajando en estas adaptaciones”.

Finalmente, Mónica Alegre ha incidido en que “los componentes de un automóvil son muchísimos y debemos reconocer que para determinados componentes como los fabricantes de interiores, plásticos, textiles, ingenierías, logísticos o proveedores de materias primas un cambio en el modo de propulsión no cambia o incluso les proporciona más oportunidades de negocio”. Además Alegre ha admitido que la producción de vehículos españoles está destinada en su mayor parte a la exportación y se irá adaptando en función que la legislación del resto de países cambie.

A favor, pero con matices

Por su parte, la Asociación Española de Proveedores de Automoción, Sernauto, ha emitido un comunicado en el que apoya el objetivo de descarbonización, pero pide que se establezca “una estrategia-país con todos los actores implicados para mantener los niveles de empleo y competitividad de nuestras empresas”. 

En este sentido, Sernauto recuerda la experiencia que se está desarrollando en Alemania, Francia y Reino Unido y solicita del Gobierno que no desarrolle el proyecto “de espaldas al sector”.

En la nota, la patronal pide que la descarbonización, con la que aseguran estar plenamente de acuerdo, “debe hacerse de una forma progresiva y ordenada, con un plan concreto de medidas que tengan en cuenta factores medioambientales, económicos y sociales. Y, además, que permita seguir garantizando la movilidad de los ciudadanos, en sus diferentes modalidades”.

José Portilla, director general de Sernauto, apunta que “si lo que queremos es mejorar la calidad del aire habría que empezar por definir políticas para promover la renovación del parque y establecer un Plan para facilitar la evolución de las empresas del sector, especialmente, las pymes que requerirán de fuertes inversiones para seguir siendo un actor clave en la cadena de suministro de los vehículos del futuro”. 

 

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