Anfac y sindicatos se muestran contrarios a los planes del Gobierno

El Gobierno pactará con la industria del automóvil la transición al coche eléctrico

Maroto recuerda que las fábricas europeas ya están produciendo coches eléctricos y que la demanda aumenta, algo a considerar si el sector español quiere mantener las exportaciones

La industria del automóvil ha acogido con recelo la propuesta legislativa para prohibir la venta y matriculación de vehículos que no sean eléctricos a partir de 2040. Un plazo que todos los portavoces gubernamentales están calificando como de prudente para adaptar los sistemas productivos y la oferta comercial a la futura realidad.

La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) ha rechazado “de plano” el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética porque tendrá efectos negativos en el empleo y en la demanda, fabricación y futura adjudicación de nuevos modelos a la industria española.

El vicepresidente ejecutivo de Anfac, Mario Armero, ha alertado hoy de los efectos negativos que puede tener en el empleo la intención del Gobierno de prohibir en 2040 la venta y matriculación de vehículos que emitan CO2.

Acompañamiento económico

Anfac considera que el proyecto de Ley tiene una serie de implicaciones económicas, laborales, sociales y de políticas de movilidad con “severos impactos” en el tejido industrial español de la automoción, que representa el 10 % del PIB y el 9 % de la población activa del país, ha advertido en un comunicado.

La patronal de la industria del automóvil cree que supondrá “una reconversión industrial completa y acelerada” de las fábricas españolas en su conjunto, lo que, a su juicio, debe ir acompañado de “importantes medidas (que ahora se desconocen)”, junto a inversiones industriales y en tecnología, que eviten que las plantas pierdan competitividad y empleo.

En este sentido, el secretario general de Industria y de la Pyme, Raúl Blanco, ha despejado las dudas declarando que “vamos a remar ahí con todas las ayudas y el acompañamiento necesario”.

El presidente de la patronal de los concesionarios Faconauto, Gerardo Pérez, ha advertido hoy de que se está generando el ambiente “perfecto” para que el mercado de vehículos se pare, “y un mercado parado es, automáticamente y desgraciadamente, despidos en fábricas y en concesionarios”. Ha recordado que España “es un gran fabricante de diésel” y que el 70% del stock en concesionario es diésel.

También ha comparado inversión en energías alternativas con otros países: “En los últimos cinco años -ha dicho- en España se han habilitado 75 millones, cuando en Alemania hans dio 1.000 millones y en Reino Unido”.

El coche eléctrico precisa menos mano de obra

Tampoco la acogida ha sido buena por parte de algunas fuentes sindicales. Matías Carnero, presidente del comité de empresa de Seat, ha calificado de “barbaridad” los planes del Gobierno y coincide con la patronal en que la medid afectará negativamente al empleo a corto y medio plazo.

Asimismo ha declarado que se toman medidas “sin tener ni idea de cómo funciona la industria de la automoción”. Una de las amenazas para el empleo que señala es que los coches eléctricos precisan de menos mano de obra, ya que cuentan con un 38% menos de piezas.

Maroto promete toda la ayuda a la reconversión

Esta reacción contrasta, sin embargo, con las declaraciones de la ministra de Industria, Reyes Maroto, quien se ha mostrado mucho más prudente y conciliadora. Al mismo tiempo ha recordado que la mayoría de los países europeos ya han iniciado ese camino para combatir el cambio climático y algunos con plazos más reducidos.

La propuesta española es similar también a la del Reino Unido, donde la venta de vehículos diésel y gasolina estará prohibida en 2040, y también a la de países como Francia, Dinamarca, Irlanda, Holanda, que trabajan con el horizonte 2040, o Noruega, que adelantará esta medida a 2025.

Maroto ha señalado que ha hablado con las asociaciones automovilísticas y se ha creado una mesa de trabajo para tratar todas las medidas que se pueden poner en marcha y ha transmitido al sector un mensaje de tranquilidad ya que la propuesta es todavía un documento de trabajo: “El Gobierno les va a acompañar para hacer las inversiones que son necesarias para su reconversión y para cambiar sus tecnologías”, ha garantizado la ministra, incluyendo medidas fiscales.

Los plazos señalados permiten a los consumidores decidir con conocimiento de causa el tipo de vehículo en el momento de la compra. Maroto ha recordado que la vida media de un turismo es de 12 años, al tiempo que señalaba que hay que definir el horizonte para una transición energética ordenada.

Años de retraso

La cuestión es que la propia industria del automóvil llevan años desarrollando modelos de coche eléctrico, una evolución que se ha acelerado en los últimos años. Un hecho que ha subrayado la ministra quien asegura que “el sector está comprometido. Lleva tiempo haciendo esfuerzo de adaptación, pero vamos lentos. La parálisis del anterior gobierno ha hecho que ahora tengamos que acelerar el paso”. 

Ha recordado que en España sólo se producen cuatro modelos de vehículos eléctricos y debe mantener el liderazgo automovilístico que tiene actualmente, ya que es el segundo productor europeo. Sin embargo, la cuota de mercado de este tipo de vehículos apenas llega al 1%, si bien en los últimos años las ventas se han multiplicado, sobre todo en movilidad compartida y flotas de empresa.

Por su parte, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, sostiene que para “mantener la competitividad, el sector automovilístico español debe afrontar el “desafío” que supone evolucionar desde el punto de vista energético”. Ha recordado que el 65 % de las exportaciones de vehículos ligeros desde factorías estatales van dirigidos a países donde se aplicarán limitaciones similares en un tiempo igual o inferior.

Mantener la competitividad

La proposición gubernamental ha encontrado la complicidad de Unidos Podemos. El diputado de la formación Rafael Mayoral ha puesto énfasis en que lo importante es que España tenga “un vector industrial para hacer la transición energética“, al tiempo que insta al Gobierno a que se siente con las empresas de la industria del automóvil para exigir que se produzcan coches eléctricos.

“Lo que no es de recibo es que las líneas de producción de diésel se mantengan en España mientras se están cambiando las líneas de producción por coches eléctricos en el norte de Europa“, ha puntualizado Mayoral.

Según los datos proporcionados por Anfac, la industria del automóvil española produce un número muy limitado de vehículos eléctricos. La producción ascendió en 2017 a 10.781 unidades. Las matriculaciones en 2018 rozan las 10.000, un 48% más que en el mismo periodo del año pasado. El peso de los híbridos es mayor, con 63.772 unidades vendidas, casi un 40% más.

En porcentaje, el peso de los vehículos alternativos es del 6,4% frente al 36,6% de diésel y 57,1% de gasolina. EFECOM

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