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F. Chuan: “El primer paso para innovar es enamorarse de un problema”

Este empresario y emprendedor valenciano asegura que la fórmula I+D+i es una aberración, puesto que el detonante siempre es la innovación

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Fran Chuan es un empresario y emprendedor valenciano, coautor de ‘Innovación 2.0’ y autor de ‘Autenticidad’, dinamizador de equipos para la innovación, deportista… Muchas facetas y un denominador común: la innovación. Aprovechando la ponencia que Chuan ha ofrecido en Valencia, organizada por IESE Alumni sobre el Papel del liderazgo y la cultura de la Innovación, Economía 3 ha hablado con él:

-Háblanos de la innovación, en pocos años ha pasado de ser considerada una competencia exclusiva del área de I+D o un proceso reservado solo para las grandes empresas, a convertirse en una valiosa herramienta para todas las compañías…

Para empezar, la ecuación I+D+i es un sin sentido, una aberración, es la “i” la que detona la “I+D”. El principio debería considerarse la “i” de innovación. Esto es el “producto” de una actitud, la consecuencia de dos habilidades o actitudes innatas del ser humano, que son la curiosidad y la creatividad.

La “I” referida a investigación persigue la factibilidad científica o tecnológica de esa “i”, el que la idea sea posible, y la “D” de desarrollo va un paso más allá, no se trata solo de que sea posible, sino de que además, sea rentable; es decir conseguirlo en precio y tiempos asumibles para el mercado. Si la “I” es el proceso científico, y la “D” el proceso industrial, ¿qué sentido tiene poner en marcha un proceso científico o industrial si no hay una chispa previa de hacer cosas diferentes, una chispa innovadora? Por tanto, la ecuación no debería ser I+D+i , sino que la “i” necesitará a lo mejor de la “I” y de la “D”, porque si se trata de innovar por ejemplo en un servicio o un proceso determinado, a veces no se requiere de ninguna ciencia (“I”).

-Y si las cualidades de innovación son innatas, ¿por qué no se utilizan permanentemente en el día a día empresarial?

– Y en cualquier entorno, llámese una charcutería familiar o una cadena de retail enorme… Pues lo cierto es que no estamos acostumbrados a ello. Pero si lo pensamos, las grandes corporaciones también fueron pymes, mucho más ágiles, donde las ideas confluían con mayor facilidad, gracias al diálogo directo; sin embargo cuando la corporación crece, esa interacción reactiva y pronta deja paso a los procesos, que matan la innovación, la serotonina… Los procesos buscan conseguir la eficacia y anhelan la eficiencia, pero no dan margen a la curiosidad y la creatividad. Estas son más propias de las start up.

-¿Cómo hacemos para que los procesos estimulen la curiosidad y la creatividad?

-En una empresa cada departamento tiene su lenguaje, su “lingua franca”, si tuvieran la innovación como reto habría una “lingua franca” propia de la innovación, común a todos los departamentos. Pero, si no se consigue introducir este lenguaje el que se impone es el de control-gestión, ingresos menos gastos tiene que dar positivo. La”lingua franca” que predomina en las organizaciones es la de control-gestión que choca de pleno con la solución innovadora, porque no sabemos de antemano si funcionará, que coste tendrá y qué beneficio generará. Por tanto, en organizaciones donde el lenguaje que manda es el de control-gestión, la innovación nunca se establece.

-¿Qué pueden hacer las corporaciones que no son capaces de generar esa cultura innovadora?

-Las organizaciones apuestan preferiblemente por crear skunk works, entornos de trabajo diferenciados: centros aceleradores de innovación, ecosistemas de innovación, dotados de un entorno y unas reglas de juego diferentes que como mínimo se encuentren a 30-45 minutos de la central, nunca dentro del propio edificio. Como ejemplo podemos mencionar a IBM cuya central está en NY, pero en los años ’80, la unidad que empezó a pensar cómo sería el ordenador personal, el PC, se estableció en Florida.

Mi experiencia me dice que es necesario que estas unidades orientadas a la innovación estén a una distancia mínima de 30-45 minutos caminando.

Otro modelo por el que se inclinan las corporaciones es la compra. Se compran compañías por su cultura innovadora y por los productos que generan. Si la corporación busca la tecnología y los productos suele trasladar la empresa a la central, pero si lo que quiere es facilitar la innovación y esa agilidad y radicalidad en las ideas, la mantiene en su lugar de origen o le crea un ecosistema como los que hablábamos antes. El ejemplo lo tenemos con el edificio de Telefónica en Barcerlona, colmado de pequeñas start up.

-Sostienes que el elemento clave de todo ello es la persona…

-Por supuesto, si una persona está estresada nunca tendrá buenas ideas. Las personas solo somos curiosas y creativas cuando no estamos estresadas. A las personas hay que darles tiempo, espacio… y crear esa cultura de no estrés, porque no hay ningún dicho castellano que nos diga que haciendo las cosas estresados salgan mejor, pero, en cambio, sí todo lo contrario: “Vísteme despacio que tengo prisa” o “Despacito y buena letra”. Tenemos la confusión de que ir rápido es sinónimo de mejor, y eso no es así.

Lo importante es rodearte de personas que tengan la curiosidad de encontrar problemas, porque el primer paso de la innovación es enamorarse de un problema. Problemas, oportunidades y necesidades hay para aburrir: La rueda tiene 3000 años, la maleta unos 800 y la maleta con ruedas no llega a 70, solo tenemos que observar nuestro entorno.

Y qué papel tienen que jugar los líderes

-Los líderes tienen que ser auténticos, es decir, coherentes entre lo que piensan, dicen, hacen y sienten. La autenticidad es un bien escaso, un bien a desarrollar.

Por otra, los líderes creen que su función es decir a los demás lo que tienen que hacer, cuando en realidad la función del líder es hacer tan buenas preguntas (abiertas) que los que les rodean le indiquen lo que él debería de hacer.

-¿Cómo se consigue?

-En realidad no estamos entrenados para hacer preguntas abiertas por eso cuesta mucho, pero se trata de convertir en una pregunta abierta una afirmación. ¿Para qué…? ¿Qué se ocurre que podrías hacer…? En su respuesta cabe la posibilidad que sea una propuesta que nunca el líder habría pensado. Estimulas la creatividad de tu entorno y el propio líder pasa a vivir mejor, no tiene que pensar en soluciones, sino detectar oportunidades.

En una pyme, aunque tenga 4 o 5 personas, si todos dijeran todos los días una cosita pequeña, fácil, que fuera posible mejorar, al cabo de tres meses tendríamos un montón de posibles innovaciones… aunque solo la mitad de esas ideas se implementaran, se llegaría a transformar los procesos y la experiencia del cliente. Además, los empleados se sentirían comprometidos con el proyecto porque en realidad el líder es el que solventa, facilita las ideas que nosotros proponemos. Empodera a tus empleados para que crezca tu negocio. Empodérales despertando su curiosidad y su creatividad mediante la participación, las preguntas abiertas,… la gran virtud de las pymes es que por naturaleza son más ágiles, hacen más uso de la comunicación directa, no están tan contaminadas por los procesos… La ventaja competitiva es la agilidad, no la velocidad.

Una trayectoria que crea cultura

Su papel como facilitador e inspirador de la innovación le ha llevado a crear dos empresas, Dícere e Innoquotient, y también a ser miembro fundador y presidente del ‘Think and Do Tank’ ToBeInn. Además, Fran Chuan es advisor para la innovación en empresas de Europa, EE.UU. y LATAM.

Imparte habitualmente charlas y conferencias, como la celebrada en Valencia por Iese Alumni sobre el Papel del liderazgo y la cultura de Innovación. En especial, Chuan inspira a las personas través de sus ponencias estimulando la puesta en acción del talento innato en torno a la curiosidad y creatividad  para que implanten una cultura de la innovación en sus organizaciones. Solo a través de ella las empresas estarán preparadas para responder de forma ágil a una realidad en la que el cambio y la anticipación es imprescindible para su crecimiento.

Su faceta como escritor

‘Innovación 2.0’, su primer libro. Fran Chuan publicó, junto con el profesor Jay Rao del Babson College de Boston, el libro ‘Innovación 2.0’, una obra que pretende ser el punto de partida hacia una nueva forma de entender la innovación empresarial centrada en las personas, dejando atrás la innovación basada en conceptos, métodos y herramientas.

Recientemente, Fran Chuan ha publicado su segunda obra, titulada ‘Autenticidad’. Este libro reflexiona acerca de la importancia de la autenticidad de las personas, de los equipos y las organizaciones a partir de las conversaciones entre dos personajes, un alto ejecutivo que ha perdido su trabajo y un consultor independiente focalizado en la cultura de la innovación. La autenticidad, con herramientas como la empatía, la asertividad, la humildad y un lenguaje respetuoso y positivo, nos puede llevar a un nuevo liderazgo innovador e inspirador. “Un liderazgo auténtico que, al mismo tiempo, sea coherente con nuestros valores, nuestra propia felicidad y propósito en la vida”, concreta el autor.

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2 Comentarios

  1. E3 MEDIA, 24/10/2018 - Fran Chuan
    Nov 09, 2018 @ 11:27:18

    […] Enlace a la entrevista […]

    Reply

    • Ana GIL
      Nov 09, 2018 @ 11:50:49

      Muchísimas gracias por la difusión. Gracias por este planteamiento!!

      Reply

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