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La compañía valenciana inició en septiembre sus operaciones

El moto sharing Molo cierra una ronda de inversión de 3,5 millones de euros

El capital se destina a la compra de vehículos para iniciar la expansión territorial

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El moto sharing Molo ha cerrado una ronda de inversión de financiación inicial de 1 millón de euros y una aportación de capital adicional de 2,5 millones de euros que destinará, principalmente, a la adquisición de motos eléctricas.

La empresa tecnológica lanzó en València el pasado mes de septiembre el primer servicio por suscripción de motos eléctricas compartidas de Europa, similar al que establecen empresas como Netflix. Inicialmente cubre el área urbana de la ciudad, con una tarifa plana en promoción de 9,90 euros al mes, con uso ilimitado de los vehículos de su flota. Durante los próximos meses irá gradualmente expandiéndose a las zonas del extrarradio. Actualmente dispone de 150 motos ya en servicio, prevé llegar a los 500 vehículos a final de año.

Nuevas rondas de inversión y entrada a socios estratégicos
Con el cierre de esta primera ronda de inversión, pretende ir cubriendo objetivos fijados en su hoja de ruta, con el foco puesto en dar un servicio de calidad, así como crecer a nivel nacional. Esta primera fase pasa por nuevas captaciones de inversión, así como dar entrada a socios estratégicos de cara a consolidar su presencia en València e iniciar su expansión a distintas ciudades de España. En el último semestre, se han sumado a la empresa socios y directivos, con amplia experiencia en el sector startup, el objetivo es aportar e impulsar un plan de negocio muy ambicioso, y con perspectivas de expansión internacionales más a largo plazo.

Para ello, prevé una inversión inicial total de 25 millones de euros, destinados, principalmente, a seguir ampliando, de forma gradual, la flota de motos eléctricas. Estima que durante 2019 adquirirá 6.000 unidades y logrará facturar 33 millones de euros, llegando a los 10.000 vehículos y una facturación de 66 millones en 2020.

El servicio pretende resolver los problemas de movilidad de las ciudades, a la vez que posibilitar el uso del vehículo como si fuera propio, con la ventaja de olvidarse del pago de seguro, impuestos, gasolina, averías, gastos de plaza de garaje, o el mantenimiento de la moto.

Motos eléctricas robustas
El modelo S02 de Silence que utiliza Molo es una moto eléctrica con una equivalencia de 125 cc (en comparación con los 50 cc de otras empresas de “sharing”). De cero emisiones, viene conectado de serie y adaptada gracias a la tecnología de “Omoove”. Están equipadas con doble asiento y baúl con capacidad para dos cascos, cuentan con una batería extraíble de 6 KWh, lo que otorga una autonomía de 100 kilómetros de uso por ciudad (el resto de empresas que operan ofrecen entre 45 y 60 km).

Alcanzan una velocidad máxima limitada de 80 Km/h. Diseñadas especialmente para el uso urbano, incorporan un sistema de frenada combinada y marcha atrás para facilitar las maniobras. Los usuarios contarán con un soporte permanente, gracias a una “app” diseñada ad hoc. Pueden registrarse, reservar su moto más cercana según geolocalización, abrir el baúl trasero donde están los cascos, encender la moto eléctrica sin necesidad de llave, así como disponer de diversas funciones de viaje.

Molo cuenta además con un sistema de gestión de la flota que garantice la seguridad del usuario. Dispone del control y seguimiento en vivo, así como del monitoreo del uso del vehículo o el comportamiento del usuario durante la conducción.

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