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Sostenibilidad y salud orientan el desarrollo del sector agroalimentario

Nos encontramos en un punto en que toda la cadena de valor trabaja para satisfacer las necesidades actuales de ese consumidor final que cada día es más exigente, se preocupa más por la sostenibilidad, por su salud, vigila su alimentación y, además, se interesa por la procedencia, cultivo, procesado, etc., de los alimentos que consume.

Por ello, desde la distribución están trabajando para optimizar y mejorar la experiencia de compra del cliente. ¿Cómo? La complementariedad entre la venta online y la offline, la modernización de los puntos de venta físicos, el incremento de la oferta de productos de proximidad en los líneales, la aparición de apps que guían al cliente por el establecimiento o le informan de las últimas ofertas, entre otras iniciativas, contribuyen, día a día, a optimizar el acto de compra y a mejorar la experiencia del cliente.

Como añadido, destaca la apuesta de la industria por aportar nuevos formatos de venta adaptados al estilo de vida actual: comida sana y tradicional pero rápida y fácil de consumir. Es el concepto Express Slow Food. Una oferta de alimentación saludable, lista para llevar y de elaboración artesanal basada en frutas y verduras, principalmente.

En definitiva, la preocupación de los consumidores por la salud, el desarrollo sostenible y los productos ecológicos está favoreciendo una continua innovación.

Los expertos coinciden en que la I+D+i es vital para un desarrollo sostenible: la lucha contra el desperdicio alimenticio, la identificación de nuevas fuentes de materias primas, la gestión integral del agua y el control de la huella hídrica, la gestión de residuos, subproductos y energía a partir del concepto de economía circular, así como el desarrollo de envases biodegradables más sostenibles…, son retos a los que se tiene que hacer frente. De hecho, la demanda de los consumidores y sus necesidades está animando, por un lado, al desarrollo de tecnologías de procesado y conservación menos invasivas, que permitan conservar mejor las propiedades nutricionales, a la vez que alargar la vida útil del alimento y su tiempo comercial. Y por otro, al desarrollo de alimentos e ingredientes funcionales orientados a una alimentación personalizada y enriquecida, que permita paliar de forma preventiva carencias nutricionales en determinados segmentos de población como personas mayores, niños o personas con problemas de obesidad.

Otra gran palanca de innovación tiene que ver con el medioambiente y el desarrollo sostenible: necesitamos fabricar más alimentos con menos recursos. El escenario de los próximos años -con un incremento de la clase media demandante de frutas, hortalizas y carne, y un cambio climático que lleva asociado un acusado aumento de las temperaturas–, nos obliga a hacer una aproximación holística a este sector, conjugando la aceptabilidad ambiental y social, con la viabilidad económica.

De hecho, ya se están utilizando técnicas biotecnológicas como herramienta para obtener principios activos de aplicación agrícola y surgen nuevas tendencias y aplicaciones de compuestos fertilizantes y fitosanitarios más innovadores y que generan menos residuos.

Y todo ello, sin obviar la seguridad alimentaria, credencial básica en la confianza del consumidor y la transparencia en la gestión de la empresa agroalimentaria. Caminamos hacia la integridad alimentaria, que aúna seguridad, defensa y autenticidad. La agricultura 4.0 garantiza estas premisas, ya que permite conocer si las cantidades de fitosanitarios, fertilizantes y agua que se han utilizado en un cultivo han sido adecuadas, entre otras muchas posibilidades.

Por otro lado, los expertos insisten en que no podemos dejar pasar el tren de una innovación colaborativa y multisectorial. El sector agroalimentario, si quiere seguir siendo motor de la economía de la Comunitat, tiene que lanzar puentes y abrir vías de colaboración con otros sectores. Necesita trabajar conjuntamente con el sector de la salud, turismo, restauración, envase, bienes de equipo, químico, energético y medioambiental… poniendo además al consumidor en el epicentro de su gestión. Apostando también por fórmulas de emprendeduría y mejorando la gestión y retención del talento y considerando la innovación permanente como elemento clave en el management del siglo XXI.

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