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Residuos cerámicos para el tratamiento de aguas residuales a bajo coste

El Proyecto Remeb, liderado por Facsa, está cofinanciado por la Unión Europea

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El Remeb logra la reuilización del agua.

Un proyecto promovido por un consorcio internacional, cofinanciado con fondos europeos, liderado por Facsa, ha logrado, finalmente, validar con éxito un sistema de tratamiento de aguas residuales sostenible y de bajo coste, partiendo de residuos cerámicos y de otros desechos agroindustriales, como son los huesos de la aceituna o el polvo de mármol.

Los promotores del Proyecto Remeb  han trabajado en los últimos tres años en el desarrollo y la validación de un biorreactor de membranas cerámicas para el tratamiento de aguas residuales. Es un proyecto financiado por el programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, que cubre áreas relacionadas con la acción climática, el medio ambiente, la eficiencia de recursos y materias primas a través del fomento de la reutilización de aguas residuales, la valorización de residuos y el desarrollo nuevos productos innovadores y sostenibles.

Esta iniciativa arrancó en 2015 con un presupuesto de 2.361.622 euros y una financiación de 1.909.292 euros y concluirá este próximo 31 de agosto, tras lograr sus propósitos iniciales. 

El consorcio internacional del Proyecto Remeb ha culminado con el desarrollo de un sistema avanzado de tratamiento de aguas residuales sostenible; un biorreactor de membranas -lo que se conoce como MBR- cerámicas recicladas basadas en residuos de varios procesos agro-industriales que regenerará aguas residuales para uso agrícola.

Las membranas cerámicas actuales se fabrican a partir de óxidos cerámicos puros (como alúmina, zirconia o titania), que implican un elevado coste debido a lo caras que son estas materias primas y al complejo proceso de fabricación. Este hecho limita el uso de los MBR cerámicos a pesar de tratarse de uno de los sistemas más avanzados en el sector del tratamiento de aguas residuales.

La incorporación de residuos en la composición de la membrana, como ha hecho Remeb, no solo reduce el volumen de desechos en vertederos, favoreciendo la economía circular, sino también el precio de esta tecnología.

En el proyecto participan también el Instituto Universitario de Tecnología Cerámica ITC-UJI, el laboratorio medioambiental Iproma, la Entidad de Saneamiento de la Región de Murcia (Esamur) y el Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana, con el apoyo de la Cámara de Castellón.

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