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El ITC participa en #HidroCer, la piel cerámica que refresca los edificios

Regula la temperatura de la envolvente de un edificio, y puede reducir en más de un 90% la demanda actual de refrigeración

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La cerámica hidroeficiente #HidroCer es un sistema que regula la temperatura de la envolvente de un edificio, con capacidad de reducir en más de un 90% la demanda actual de refrigeración en edificios en regiones de clima mediterráneo, mediante enfriamiento por evaporación. Se han estimado reducciones de más del 90%, sin necesidad del uso del aire acondicionado.

El grupo de investigación Arquitectura Bioclimática en un Entorno Sostenible (ABIO) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) ubicado en la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón forman el consorcio encargado de llevar la tecnología de laboratorio #HidroCer a un producto de mercado. El proyecto se lleva a cabo a través de la financiación obtenida por el European Institute of Technology
(EI) y la iniciativa Climate KIC contra el cambio climático.

Con la reciente publicación de Directiva de Eficiencia Energética UE del 30 de mayo, las emisiones se limitan aún más y se promueve la renovación del parque inmobiliario construido como estrategia clave en esta reducción. Por otro lado, los edificios de nueva planta tienen que ser ya Edificios de Consumo Casi Nulo (nZEB). Por tanto, se prevé una creciente demanda de mercado de sistemas que permitan alcanzar la temperatura de confort interior del edificio sin empleo de equipos de climatización. #HidroCer aspira a posicionarse en un momento clave para el sector de la construcción, que atraviesa un cambio en su modelo de construir.

#HidroCer es fácilmente integrable en los sistemas de fachada ventilada actuales, tanto para obra nueva como para rehabilitación. Esta cerámica transpira, evapora y consigue mantener su temperatura superficial muy por debajo de las altas temperaturas exteriores de verano con muy poco consumo de agua, sin ningún otro aporte externo de energía y con tan solo 2,5 cm de espesor.

Al reducir la temperatura de la envolvente de los edificios y las emisiones a la atmósfera, se mitiga el efecto “isla de calor urbana” y se mejora la calidad del aire que se respira en las ciudades.

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