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Fundación Étnor llama a los empresarios a ejercer un compromiso real con la ética

Cinco grandes propuestas dirigidas al mundo económico ha lanzado Fundación Étnor con motivo de la clausura de la XXVII edición del Seminario de Ética Empresarial y Economía: reducir las desigualdades como forma de erradicar la pobreza y de lograr el crecimiento; unir el poder de la economía a los ideales universales en un mundo globalizado; asumir la RSE como una cuestión de prudencia y justicia; promover el pluralismo de los modelos de empresa; y que la economía y la empresa cultiven las distintas motivaciones de la racionalidad económica. Cinco propuestas que han sido puestas sobre la mesa por  Enrique Belenguer y Adela Cortina, presidente y directora académica de la Fundación Étnor, respectivamente.

Estas cinco propuestas económicas tienen como objetivo implicar a empresas e instituciones en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como actores principales para erradicar la pobreza y reducir las desigualdades. Con esta finalidad se ha desarrollado este Seminario de Ética Empresarial y Economía, formado por nueve conferencias donde se han abordado cuestiones como la ética de las finanzas, la salud y el bienestar en la empresa, la sostenibilidad del sistema de pensiones, la transparencia en la empresa, la renta básica de ciudadanía, los peligros para la empresa responsable o las oportunidades de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para generar riqueza y reducir la pobreza. El denominador común de estas sesiones se ha recogido en las cinco propuestas económicas.

1. Reducir las desigualdades como forma de erradicar la pobreza y de lograr el crecimiento. Para empoderar a los pobres es necesario superar factores externos como los mercados incompletos, los gobiernos incorrectos o el acceso no equitativo a los inputs productivos y financieros. Porque uno de los grandes retos está en reducir las desigualdades. En ese sentido, urge eliminar la economía clientelar; evitar la corrupción fomentando la transparencia y apostar por la economía real; afinar el sistema fiscal y reforzar las políticas sociales.

2. Unir el poder de la economía a los ideales universales en un mundo globalizado. La tarea de defender los derechos humanos no es sólo de los gobiernos, las empresas están obligadas a respetarlos y a remediar las intervenciones injustas. Las empresas deberían hacer lo posible por ayudar a cambiar legislaciones deficientes, valiéndose de su influencia y convirtiéndose en agentes de justicia.  Hacer posible la solidaridad desde una Europa solidaria. En nuestro contexto, es fundamental una Europa fuerte, con líderes políticos ejemplares con visión de futuro y coraje para defender propuestas irrenunciables y una ciudadanía -con sus agentes económicos- implicada en el proyecto europeo, que aporte una valiosa alternativa en el contexto mundial.

3. Asumir la RSE como una cuestión de prudencia y justicia. Las empresas deben tener beneficio, pero la forma legítima de hacerlo y a la vez la más inteligente consiste en buscar el beneficio de los conocidos como stakeholders, que son todos los afectados por su actividad. Y aquí es donde entra la gestión de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que, a pesar de las críticas muy justificadas que ha recibido, puede convertirse en una excelente herramienta de gestión, una buena medida de prudencia y una ineludible exigencia de justicia. A este respecto, Enrique Belenguer ha manifestado que “la RSE es una elemento de valor ético de gestión” y ha recalcado que “va más allá de la cuenta de explotación”.

4. Promover el pluralismo de los modelos de empresa. Una economía pluralista pone las condiciones para que puedan actuar empresas mercantiles y entidades económicas, que sin perseguir ganancias, son capaces de generar valor y, por tanto, riqueza. Con todas las cautelas y disputas que requieren estas nuevas formas de economía, la economía social y solidaria está generando una gran cantidad de empleos y de riqueza y puede ser un buen medio para empoderar a los pobres.

5. Economía y empresa deberían cultivar las distintas motivaciones de la racionalidad económica. Actuar solo por el autointerés es suicida. Es esencial la reciprocidad y la cooperación, la capacidad de sellar contratos y cumplirlos generando instituciones sólidas, creando alianzas en las que mutuamente se reconoce la dignidad de las personas.

A lo largo de las sesiones que ha abarcado el Seminario de Fundación Étnor se han abordado estas propuestas desde diversas perspectivas. El Seminario ha tratado la ética de las finanzas, la salud y el bienestar en la empresa, la sostenibilidad del sistema de pensiones, la transparencia en la empresa, la renta básica de la ciudadanía, los peligros para la empresa responsable o las oportunidades de los ODS para generar riqueza y reducir la pobreza.

Enrique Belenguer ha declarado que “este año nos hemos centrado en el ámbito empresarial como generadores de oportunidades y responsables de transformar la desigualdad. La finalidad de este Seminario es despertar esta necesaria implicación ética en todos los sectores empresariales justos y en todo tipo de empresa de cualquier tamaño. Por ello, a lo largo de las sesiones se han tratado temas como el sector agroalimentario, el medio ambiente, las finanzas, el compromiso de las entidades bancarias o las amenazas de malas prácticas empresariales”.

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