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Investigación sobre el sector privado en España

Los empresarios no consideran que la corrupción dañe su reputación

Un 17,6% admite que, con frecuencia, recibe sobornos a cambios de trato de favor y un 31% reconoce que los mediadores se comporta de manera no ética

El conseller Manuel Alcaraz, presentando al catedrático Manuel Villoria que presentó el informe sobre corrupción

Una cosa es la percepción y otra la realidad. El catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Manuel Villoria encabeza una de las primeras y más completas investigaciones sobre la corrupción en España entre privados. Este abogado dio ayer a conocer las conclusiones del estudio durante la jornada de “Iniciativa Empresarial por la ética y el buen gobierno” en Alicante.

El grupo de la Rey  Juan Carlos I –y puede sonar a paradoja- ha puesto datos a las prácticas corruptas en el sector privado. Curiosamente, cuando pasamos del ámbito público al privado, la percepción de la corrupción se diluye. Villoria aseguró que, en los dos últimos años, se ha avanzado mucho en esta materia. “En España, ya hay una condena, hay tres investigaciones abiertas y pronto se abrirán otros dos”, indicó el catedrático.

En cualquier caso, la cultura ética está alejada de la realidad a tenor de las conclusiones recogidas en las 600 encuestas que representan a cinco sectores – construcción, industria, comercio, servicios, hostelería y hoteles- hechas por Metroscopia. En primer lugar, se observa que los empresarios señalan como principal obstáculo para su crecimiento los impuestos y que la corrupción no aparece entre las seis primeras.

Un 17,6% admite que, con frecuencia, recibe sobornos a cambios de tratos de favor. También un 31% considera que los mediadores se comportan de manera no ética. Pero cuando aterrizamos en los sectores, es cuando se ha visto que la construcción es el más asociado a este tipo de prácticas fraudulentas.

Ante la pregunta cómo valora el riesgo de corrupción entre particulares en el sector de negocio de su empresa, encontramos que el 49.5% percibe un riesgo bajo de corrupción y el 40, 7% percibe un riesgo alto o moderado. Sin embargo, ese riesgo alto se dispara hasta el  68,1% cuando se trata de la construcción, el 41,6% cuando hablamos de hoteles –restauración, 39.6% servicios, 29% comercio, el 28.1% Industria y 8.4% percibe riesgo cero.

Para el experto en Transparencia, hay varios motivos detrás de estos indicadores. Por un lado, “el impacto de la corrupción lo entienden como bajo, pues el 43.3% cree que sus ingresos serían iguales”, asegura Villoria. Además, sostiene el investigador que “el 40% cree, que si les pillan, no afectará tanto a su reputación. Hay un problema en ser honestos y es que no hay incentivos”.

 Problema interno que se soluciona con despido

Villoria ha analizado la corrupción en el sector privado teniendo en cuenta las relaciones con otras empresas y ha dedicado un capítulo a la competencia desleal. Según el estudio, el 18,7% de las empresas coluden no competir entre ellas. Este porcentaje aumenta hasta el 20,2% si responden las pymes y desciende al 1,3% si responde una grande. Por sectores, vemos que esa circunstancia alcanza el 28,1% en la construcción; el 27.4% hoteles y restauración; 17.6%, servicios; 14% comercio y 9.5% Industria.

En materia de corrupción entre privados, hay también una cuestión que se analiza en el estudio financiado por el Programa de Prevención y Lucha contra el Crimen de la Comisión Europea y es la corrupción interna, la practicada por los propios trabajadores. Frente a los programa de Compliance y la apuesta por los valores dentro de la empresa, el estudio revela que sólo el 14% de las empresas tiene programas formativos anticorrupción.

Existe diferencia en la percepción sobre la corrupción privada cuando el objetivo es algo bueno para la empresa y cuando no es bueno”, aseguró Manuel Villoria en sus conclusiones. Por este motivo, las acciones que se consideran más efectivas contra la corrupción interna es la “sanción despidiendo al infractor (93.1%)”. Otra es el desarrollo de un sistema de control interno (89.8%) y por último, un sistema estandarizado de monitoreo y evaluación de las actividades (86%).

A la vista de los resultados y de las intervenciones escuchadas en la sede de la Agencia de Desarrollo Local, la presidente del Consejo Provincial de la CEV en Alicante Rosana Perán, quiso salir en defensa de las empresas españolas y, en este caso alicantinas, que llevan tiempo siendo ejemplo de buenas prácticas. Perán, procedente del sector del calzado, habló de la necesaria transparencia en un momento en el que las empresas tienen claro que deben poner al cliente en el centro. Además de asegurar que “sin valores” no se puede entender el futuro de cualquier empresa.

Segunda jornada

Por otra parte, la jornada organizada por la Conselleria de Transparencia en colaboración con la Confederació de Cooperatives de la Comunitat Valenciana, la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana y el Consejo de Cámaras de la Comunidad Valenciana, contó, entre otros ponentes como el magistrado del Tribunal Supremo y catedrático de Derecho Civil de la Universitat de València, Francisco Javier Orduña. Así como una mesa redonda para exponer diferentes experiencias de integridad empresarial, buenas prácticas y responsabilidad social en la que participaron Consum, Balearia y Serlicoop.

Asistieron empresarios como Javier Reina, presidente de la Asociación de Terciario Avanzado y vocal de la CEV y el presidente de Ineca Rafael Ballester, entre otros. La próxima jornada se celebrará el 12 de junio en Castellón y la conclusión de estos encuentros es la elaboración de una declaración ética para que el mundo económico valenciano pueda adherirse.

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