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La UE dedicará más recursos a controlar fronteras a costa de la cohesión y la PAC

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¿Cómo serán los presupuestos de la Unión Europea tras la salida de Reino Unido? Por lo que se vislumbra, habrá más recursos para el control de fronteras, mientras que se reducirán en las partidas dedicadas a cohesión y la PAC. Esta va a ser una de las consecuencias del brexit, según la propuesta presentada en Bruselas y que, según un informe de BBVA, sigue las prioridades marcadas por el presidente de la Comisión, Juncker, en el Libro Blanco sobre el Futuro de Europa.

Las consecuencias del brexit sobre los presupuestos comunitarios se dejarán sentir a partir de 2021, un plan económico plurianual, que abarcará hasta 2027 y que repercute directamente sobre la vida de los ciudadanos.

La salida de Reino Unido, como ya ha advertido la UE, significará “hacer más con menos recursos”. El brexit dejará un agujero anual en las arcas comunitarias de entre 12.0000 y 15.000 millones de euros anuales.

¿Dónde va a ir la financiación comunitaria?. La comisión marcó las siguientes prioridades: fortalecer la economía europea y mejorar la solidaridad de las finanzas de la UE, migración, defensa, sostenibilidad y seguridad interior y exterior.

A partir de aquí se abre un proceso de debate en el seno de las instituciones europeas que deberán llegar a un acuerdo. La Comisión confía en alcanzar dicho consenso antes de las elecciones al Parlamento Europeo previstas para dentro de un año, de modo que el presupuesto sea plenamente aplicable a partir del 1º de enero de 2021.

La Comisión ha definido su propuesta como “un presupuesto moderno, simple y flexible”. Plantea un presupuesto de 1.135.000 millones de euros en créditos de compromiso, que equivale al 1,11% de la renta nacional bruta de la UE-27.

fronterasFortalecer la unión económica y monetaria

Entre las novedades incluidas en el nuevo marco financiero, se incluyen dos nuevos instrumentos para profundizar en la Unión Económica y Monetaria y fomentar una mayor justicia social en la UE. El primero de ellos es el Programa de Apoyo a las Reformas, con un presupuesto de 25.000 millones de euros. Su objetivo es ofrecer ayuda a los Estados para realizar las reformas necesarias en el contexto del Semestre Europeo, en el que las instituciones europeas evalúan las políticas económicas y presupuestarias de los Estados y su adecuación a los objetivos económicos de la UE, con el fin de evitar desequilibrios macroeconómicos.

El segundo es la Función Europea de Estabilización de Inversiones y busca mantener los niveles de inversión en caso de que se produzcan grandes ‘shocks’ asimétricos, como los vividos durante la crisis económica. Con un presupuesto máximo de 30.000 millones de euros, esta herramienta se materializará en forma de préstamos cruzados en los casos en los que las finanzas públicas se vean limitadas y sea necesario continuar con las inversiones en sectores clave.

Algunas materias como la PAC o la política de cohesión pierden peso en las nuevas cuentas europeas (en torno a un 5% según la propuesta). Por el contrario, ámbitos como la seguridad o el control fronterizo han visto incrementada su partida presupuestaria, en el caso de la seguridad hasta un 40% (alcanzando los 4.800 millones de euros), mientras que el gasto en control de fronteras se triplica (asciende a los 33.000 millones).

Otros de los campos en los que se incrementa notablemente la financiación en la propuesta de la Comisión son los programas para juventud, que duplican su cuantía; la inversión en transformación digital, que se lleva un total de 12.000 millones de euros, lo que según la propuesta de la CE supone multiplicar por nueve la partida destinada a esta materia.

Además de estas novedades la Comisión propone la creación de un instrumento que permita vincular la recepción de financiación europea por parte de los Estados miembro con el cumplimiento de los preceptos del Estado de Derecho.

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