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Pepe Cosín (Cosín room):

“Siempre he querido trabajar en la cultura del proyecto”

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Tras 40 años de ejercicio profesional, abre Cosín Room, un espacio expositivo de diseño que complementa Cosín Estudio

Sin vínculos familiares que le relacionaran con ese mundo, Pepe Cosín se ha convertido en uno de los grandes del interiorismo en la Comunidad Valenciana. Ha cumplido 40 años de profesión y su marca, Cosín, lleva tres décadas en el mercado. Acaba de iniciar un nuevo proyecto, Cosín Room, un establecimiento en el valenciano barrio de Ruzafa, a dos pasos del estudio donde se crean los espacios. El nuevo local se destina a exponer y comercializar piezas de mobiliario de diseño contemporáneo.
Durante este largo periplo profesional, Pepe Cosín ha tocado todos los palos del interiorismo: viviendas familiares, oficinas, establecimientos hosteleros, comercios, estands de feria… Confiesa que le queda por cumplir un sueño, editar sus propios diseños de mobiliario, un sueño que, posiblemente, no esté lejos de cumplir.
Defensor a ultranza del trabajo en equipo, aborda esta nueva etapa empresarial con la sabiduría que le ha proporcionado sobrevivir a dos severas crisis económicas.

Pepe Cosín, Valencia, 60 años, casado y con dos hijos, es un referente en el interiorismo valenciano. Tres décadas de oficio en las que ha adquirido solidez y prestigio, con unos proyectos que siguen vigentes con el transcurso de los años.

Su vocación por el mueble y la ordenación de espacios le hizo elegir otra vía que la tradición familiar. “Siempre me atrajo ese mundo. Mi familia se dedicaba a la alimentación, pero yo preferí estudiar lo que antes se llamaban artes aplicadas y ahora es la Escuela Superior de Diseño. Hice la especialidad de interiorismo y a los 20 años había acabado la carrera”, recuerda.

Una España que intentaba salir de su atraso secular y acercarse a los modelos europeos. “Cuando estaba estudiando murió Franco y las cosas cambiaron incluso para la profesión. Por ejemplo, aparecieron las primeras revistas de decoración”.

Los primeros años no fueron nada fáciles: “La España de entonces no era esta -rememora-; los muebles se heredaban; se compraba exclusivamente lo más necesario y, desde luego, las clases medias no recurrían a un interiorista”,

Unos primeros años en los que el círculo más cercano se convirtió en su principal cliente. Lo que hoy de forma más pomposa se llamaría friends and family. Sus primeros trabajos marcaron el camino que vincularía su trabajo a las exposiciones comerciales: los estands feriales.

Un desierto en diseño

Ese contacto con los fabricantes, con el marco ferial le llevó a otro descubrimiento: su pasión por el interiorismo no era superficial, era algo más sólido y profundo de lo que él mismo se imaginaba a priori. “De hecho cuando salí de la escuela seguí estudiando. Me empapé de la Bauhaus”.

cultura del proyectoE3.- ¿Siempre fue un profesional independiente?

Pepe Cosín. – Sí. Mientras era estudiante hice de “negro” de algún decorador, pero cuando volví de la mili, me busqué la vida. Primero con estands de feria. Un cliente traía otro y así, con mucho entusiasmo y muchas ganas, iba encadenando trabajos.

El diseño, en aquella época, no estaba lo valorado que está ahora y con una elevada dosis de riesgo, unos años más tarde de lanzarse al ejercicio del interiorismo en solitario, decidió abrir una tienda que reflejara sus preferencias en cuanto a mobiliario.

“La tienda -explica Cosín- era un gancho para atraer al cliente que estaba buscando. Entonces primaba el estilo clásico y lo que tenía claro es que yo quería trabajar dentro de la cultura del proyecto”.

La primera tienda la abrió junto con un compañero de estudios, Aurelio, en la calle Pizarro, en pleno centro de Valencia. La tienda de Aurelio y Cosín, que así la nombraron, se convirtió casi en un punto de peregrinaje para ver y tocar piezas de diseño europeo que ya eran auténticos clásicos. “Funcionábamos como un estudio profesional con tienda”.

Cuando Aurelio tomó otro camino profesional, Pepe se quedó con la estructura y adoptó la marca Cosín y Cosín, para diferenciar los dos núcleos de actividad: por una parte los proyectos y, por otro, el contenido.

En aquel momento, repetir el apellido era dejar constancia de que teníamos dos equipos y que cada uno de ellos ponía la misma pasión en su cometido: el continente y el contenido”, aclara Pepe Cosín.

Mientras tanto, su firma ha ido desarrollando proyectos de hábitat cada vez más ambiciosos. “Hemos hecho de todo -asegura- desde una floristería hasta un hospital, pasando por notarías, oficinas, restaurantes y viviendas”.

Cuando Cosín habla de “un hospital” habla del complejo hospitalario de La Fe, en el que se encargó de equipar parte del proyecto.

Aunque se muestra remiso a destacar algún proyecto en concreto -”como diría Borges, mis mejores libros son los que he leído”, remeda con una sonrisa- hay algunos trabajos que reconoce le sirvieron para crecer, como las oficinas de Díaz Cisneros en Ruzafa -que fue el primer proyecto que les publicó una revista tan prestigiosa como OnDiseño– y su posterior traslado a un palacio en la calle Caballeros.

Estilo imperecedero

Unas oficinas que cuentan con más de 30 años y en las que los ocupantes actuales conservan las armariadas a medida que se construyeron en su momento.

“Han sido proyectos, como el Colegio de Abogados o las oficinas de Actiu -asegura Cosín– que nos han hecho crecer profesionalmente”.

E3.- ¿Cómo aborda los proyectos?

P.C.– Cualquier proyecto de interiorismo  tiene tres patas: primero, el cliente, con sus necesidades y sus gustos; el presupuesto y el espacio, que también habla: habrá cosas que se puedan hacer o que no. Y, claro, el entorno, no es lo mismo una casa en la montaña que un despacho en la ciudad.

Se define como de gustos eclécticos, siempre dentro del diseño contemporáneo. “Nos dejamos influir por el diseño de calidad”, afirma, “fundamentalmente todo lo que se deriva de la Bauhaus, el diseño italiano y escandinavo. Pero lo que buscamos es que ese diseño esté arraigado en el espacio en el que va y al uso al que está destinado”.

cultura del proyectoConversar y reflexionar

Porque todo gira en torno a la reflexión para solucionar las necesidades del cliente. “No es lo mismo abordar una vivienda que un establecimiento comercial. Cuando se trata de una vivienda, el objetivo es conocer a la persona, que se exprese, que nos diga cuáles son sus manías, sus hábitos… Así vas descubriendo lo que le encaja. Queremos que sienta que esa casa la ha diseñado él, que tenga la oportunidad de ver lo que supone hacer una casa, pero sin el estrés que conlleva. Ese lo soportamos nosotros”.

El mundo de la empresa es, sin embargo, muy diferente. Si en un proyecto particular se pueden conciliar las opiniones de los componentes de la familia, en los casos corporativos es un aspecto que no se contempla.

“En los proyectos empresariales es más fácil aconsejar. Las oficinas se dedican a una actividad y eso ya marca por dónde va a ir el trabajo. Desde el primer momento ya podemos proponer aspectos que potencien la imagen de esa firma”.

Cultura del diseño

El coste de los materiales tampoco es un dogma para el equipo. “Al contrario -asegura- no es tanto el material como la forma de usarlo y en qué proporción. Tan noble puede ser un terrazo como un mármol”, y se explaya sobre materiales naturales “que nos garantizan un envejecimiento y una belleza consolidada”. Admite también que le atraen los materiales de alta tecnología para ciertos usos y, sobre todo cuando permiten una mayor expresividad en la instalación.

E3.- Además del diseño de espacios, ¿nunca se ha sentido tentado por el diseño de producto?

P.C.– Sí, de hecho desde finales del siglo pasado teníamos pensado convertirnos en editora. De todas formas, en los proyectos hay muchas piezas que se diseñan exprofeso.

Tenemos mucho interés en desarrollar ese área dentro de nuestra actividad, pero hasta ahora, por unas cosas u otras, nunca hemos tenido tiempo suficiente para dedicarle.

Ahora, además con el nuevo espacio expositivo, tenemos la oportunidad de desarrollar esa faceta creativa dentro de nuestra actividad profesional. Es nuestro próximo proyecto, pero nos merece mucho respeto y por eso queremos abordarlo en profundidad.

Pepe Cosín se muestra abierto a todo lo que favorezca la mejora del hábitat. Considera que Ikea ha logrado cambiar los gustos hacia modelos más utilitarios, con una forma de comunicación muy fresca. En su opinión, la cadena sueca ha desempeñado un papel en la formación del gusto, porque una vez que “tienes posibilidades económicas buscas piezas de calidad. Lo que ha hecho Ikea es democratizar el diseño”.

“Vivíamos en una sociedad arraigada en la tradición y ha tenido que pasar casi un siglo para adoptar los gustos que imperaban en Europa desde principios del siglo pasado”.

E3.- ¿Qué pieza de mobiliario se llevaría a una isla?

P.C.– La butaca Gilda que tengo en el estudio, de Carlo Mollino. Y un libro, porque la inspiración viene del conocimiento, no solo de analizar espacios y arquitecturas. Nace de ver películas, leer libros, visitar museos,… los libros me influyen a la hora de diseñar, de pensar.

Arquitectos e interioristas

Y como ejemplo pone que fue un libro de Rubert de Ventós, “El arte ensimismado”, el que le ayudó a afrontar un proyecto tan complejo como el palacio de Caballeros.

Ve con optimismo el futuro, entre otras cosas, asegura, porque los promotores, tras la crisis, se acercan a los interioristas para dotar de más calidad y personalidad a las viviendas. “Ahora -concluye- hay mucho más diálogo entre arquitectos y diseñadores de interior”.  

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