Recorriendo el Lago di Como (Italia)

 

Alessandro Manzoni, en su obra “Los prometidos” o “Los novios” (según se traduzca), una de las novelas más representativas de la literatura italiana, inmortalizó la ciudad de Lecco y, a su vez, al Lago di Como. Y es que, justamente el idílico entorno entre las orillas del lago y las majestuosas montañas que lo rodean, son el lugar perfecto para evocar y disfrutar de una apasionante historia de amor.

El lago, uno de los tres más grandes de Italia, se encuentra muy cerca de Milán, ideal para una escapada corta. Apenas 60 kilómetros –una hora en coche–, y te trasladas a un paisaje donde los pueblecitos forman parte indisoluble del mismo; pequeños pueblos, muchos colgados sobre el propio lago, llenos de historia, donde pasear por ellos es un verdadero placer.

Tal vez sea interesante leer algo acerca del Lago di Como antes de hacer este viaje, porque todo cuanto lo rodea te permitirá inspirarte mucho mejor en la visita. Y es que cada rincón tiene su pequeña historia, bien a través de la literatura, o por la cantidad de famosos que han elegido este entorno para tener una villa donde desconectar. Fue el caso de Leonardo Da Vinci y lo es hoy de George Clooney. También es allí donde fue capturado Mussolini.

Recorrer sus pueblecitos, serpentear por la carretera que rodea el lago o detenerse en una de sus terrazas para disfrutar de la maravillosa cocina italiana. Todo forma parte de la experiencia.

Son encantadores la cantidad de ferris que unen unas poblaciones con otras en barco. La anchura máxima del lago es de cuatro kilómetros y medio y la más estrecha de 650 metros, así que todo está a mano y los ferris conectan fácilmente las poblaciones de una y otra orilla.

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Tremezzina

La primera parada puede ser Tremezzina, una población en la orilla occidental, que se encuentra situada justo frente a la población de Bellagio, una de las más bonitas, con unas vistas inmejorables. Tremezzina tiene una de las villas más famosas del lago, Villa Carlotta, rodeada de jardines y terrazas, ideal para pasear. El alojamiento en el Grand Hotel Tremezzo es una elección perfecta. Con más de 100 años de historia y vistas espectaculares, todo dentro de un auténtico palacio de estilo art nouveau.

Es una buena forma de empezar el viaje sumergirse en la belleza de sus palacios y arquitectura. Hay dos rutas muy fáciles de realizar, siempre bordeando el lago. Hacia el sur un día y el siguiente hacia el norte.

Ruta sur

Hacia el sur atravesaremos pueblecitos como Lenno, Agregno o Moltasio, con el objetivo de llegar a Como, la ciudad que da nombre al lago. No es posiblemente la más pintoresca, pero es el centro urbano del lago, con villas que son auténticos palacios, como Villa Olmos. Y en el interior de la población me encanta recorrer la ciudad medieval, muy bien conservada; un espacio que invita a pasear a cualquier hora del día.

El punto ideal para ver todo el paisaje y obtener esas fotos que resumen el entorno donde te encuentras es, posiblemente, subiendo con el funicular Como-Brunate, hasta una casa alpina. No hay que olvidar que estamos junto a Suiza, con una subida agradable, en la que cada vez tienes una mayor visibilidad sobre el lago. En la cima de la montaña hay varios paseos sugerentes, y el que lleva a las casas alpinas de principios del siglo XX, las Villas Liberty, es una delicia. Un paisaje de jardines y belleza inigualables son las palabras que mejor resumen el entorno al que has llegado.

A Bellagio te sugiero pasar con el ferri; está frente al hotel, muy cerca. Es uno de los pueblos más bonitos, con sus casas a orillas del lago, pintadas en color pastel, calles empinadas, rincones llenos de encanto, con multitud de terrazas y restaurantes.

Y como aquí juega tanto la vista como la comida, hay que ir a comer al Ristorante La Punta, situado sobre un promontorio desde el que divisar la bifurcación de lago, con un paisaje sorprendente: tranquilidad, buena cocina italiana y romántico.

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Ruta norte

La ruta hacia el norte nos llevará por Cadenabbia, Menaggio y Gravedona, hasta Dongo, el pueblecito donde la resistencia italiana capturó a Benito Mussolini en 1945. Una ruta de historia y belleza. En frente, en la otra orilla, la magnífica abadía cistercense de Santa Maria di Piona y junto a ella, un lugar ideal para acabar el recorrido, el Ristorante Conca Azurra, tan solo a dos km.

Un lugar lejos del tráfico, tranquilo, rodeado de naturaleza y serenidad, con vistas inigualables, para tomarse el tiempo necesario disfrutando de una sobremesa.

Realmente, el Lago di Como es un viaje perfecto para construir tu propia historia y desarrollar una experiencia única, buscando rincones, sensaciones, paisaje e historia. No soy capaz de recoger en estas breves líneas la infinidad de posibilidades que tiene este viaje, pero creo que pueden intuirse. Disfrutarlos porque valen la pena.

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