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La pyme valenciana está en la primera fase de digitalización de sus procesos productivos

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La crisis que hemos pasado ha sido uno de los motivos que ha lastrado la capacidad de inversión de las empresas. Por ello, es necesario retomarla para mejorar la productividad y modernizar la compañía, interiorizando la transformación digital como parte de un proyecto global. De hecho, es obligatoria para que el negocio continúe. Para conseguirlo, tal y como consideran nuestros entrevistados, es necesario atraer talento con capacidad para liderar la nueva estrategia empresarial. 

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Cómo será –o ya está siendo– la digitalización integral de los procesos productivos, tanto en las industrias como en las empresas de servicios y comercios? ¿Qué nos depara el futuro en este ámbito en un entorno tan digitalizado como el actual? ¿Está pensando la empresa valenciana en digitalizar al máximo sus procesos de producción o negocio? ¿En qué fase se encuentra en estos momentos? ¿Cómo va a evolucionar con el paso de los años?

Para dar respuesta a estas preguntas hemos contado con la opinión de los responsables de empresas de la talla de Clavei, Everis, Grupo Sothis, KIO Networks España, MESbook, GMV, Nunsys, S2 Grupo, Stratic, Qwerty Informática, además del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI).

 

Para Joaquín Garrido, socio director y responsable de Expansión e Industria 4.0  en Clavei, “la empresa valenciana tiene un gran reto: afrontar con garantías su transformación, pese a su tamaño y capacidad de inversión”. Garrido también considera necesario para los nuevos entornos digitales “atraer talento con capacidad de liderar la nueva estrategia empresarial”. De hecho,  incide, “solo las empresas que interioricen la transformación digital como parte de un proyecto global serán las que realmente implanten una estrategia digital de éxito”. En esta línea, Garrido recalca la importancia de “incluir al cliente y su experiencia de usuario” en el centro de esta estrategia.

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Por su parte, Jesús Conde, director de la oficina de Alicante de Everis, reconce que han detectado una preocupación, tanto en el ámbito público como en el privado, por abordar la transformación digital. “La incorporación del IoT en la industria o la utilización de big data para la toma de decisiones son aspectos que están encima de la mesa de las empresas”.

A juicio de Inmaculada Pérez Garro, directora de la oficina GMV Región Este, “somos las empresas tecnológicas las que estamos ejerciendo de tractoras en el proceso de transformación digital”.

Pérez Garro afirma incluso que “compañías muy relevantes de determinados sectores opinan que la digitalización no solo no es imparable, sino que resulta obligatoria para permanecer en el negocio”. Además, en sectores como el financiero “la transformación digital se llevará a cabo en el plazo de 5-7 años y en el industrial, mediante las iniciativas Industria 4.0, se espera que algunos subsectores estén digitalizados en un plazo de diez años”.

Catalina Jiménez, directora UNE Consultoría y Sistemas de la Información en Grupo Sothis considera que es muy difícil saber en qué fase de digitalización se encuentran las empresas valencianas. “Hay algunas que han invertido en tecnología y están por delante de la media pero, en general, la pyme valenciana ha estado muy castigada durante la crisis y ha invertido poco en mejorar su tecnología y en hacer grandes transformaciones”. Lo que sí está claro –corrobora– es que “la pyme valenciana se encuentra muy por detrás de la alemana, francesa o inglesa, donde la crisis no ha sido tan dura como en nuestro país. Y son empresas que empezaron su proceso de transformación digital antes que en España”.

Gonzalo Terrasa, responsable de Negocio de la UNE SAP en Grupo Sothis centra su discurso en la reducción de personal que generó la crisis que también ha lastrado la capacidad de inversión. Por ello, recomienda que una vez superada la crisis, “deben retomarse las inversiones para mejorar la productividad y modernizar la empresa en un mundo cada vez más competitivo. Aunque, en los últimos tres años, se ha notado una mayor concienciación en este sentido”.

Para Juan Pedro Fernández, responsable del Departamento de Marketing y Comunicación Externa de Grupo Sothis, las empresas valencianas sí que han llevado a cabo la primera fase de la digitalización pero los siguientes pasos aún están por venir. Por ello,  aconseja a las empresas que busquen líderes digitales en sus compañías, “que piensen cómo los procesos de modernización pueden mejorar el día a día”.

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Daniel Sáez, director de Área de Inteligencia Estratégica y Competitiva del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI), coincide con Joaquín Garrido en que las empresas se enfrentan al reto de incorporar las tecnologías en sus procesos y productos o “se quederán fuera del mercado y perderán competitividad”. En su opinión, “las empresas deben analizar lo antes posible las áreas en las que supondrá un mayor impacto la implantación de las tecnologías digitales y establecer prioridades. Ya que no necesariamente las tecnologías deben cambiar el proceso productivo, sino que pueden hacerlo más eficiente, y en ese proceso se situarán en los próximos 4-5 años la mayoría de empresas”, razona Sáez.

Los fabricantes de equipos para la industria, –adelanta Sáez“son los primeros que están abordando la digitalización como core de su actividad. Por ello, las modernizaciones de infraestructuras de las empresas industriales marcarán su entrada en el mundo digital”.

A juicio de Sáez, “el grado de digitalización de las empresas no será uniforme, y seguirán existiendo diferentes grados de madurez en función del sector, el tamaño y la región, pero podemos asegurar que el impulso a la digitalización que veremos en los próximos cinco años será muy importante”.

Francisco Ricau, responsable del Observatorio del sector TIC de ITI confirma que “la industria 4.0 es la gran tendencia del momento. Estamos viendo una importante actividad de I+D+i en proyectos donde los principales habilitadores digitales (big data, IoT, CPS, machine learning o cloud computing) son los protagonistas”. Las grandes empresas comienzan a realizar inversiones para ejecutar proyectos de fabricación avanzada. Sin embargo, incide Ricau, “el reto está en hacer llegar estas tecnologías a las pymes. Por ello, las AA. PP. están promoviendo políticas de ayuda para que la disrupción digital llegue a todo el tejido productivo”.

Otra preocupación de Ricau, que comparte con Garrido, es la captación de talento y la capacitación para afrontar este cambio de paradigma y alude al papel dinamizador de la oferta formativa que deben jugar las AA. PP., universidades y centros de I+D.

KIO Networks España

KIO Networks España

Para Manuel Moreno, director de Operaciones TIC de KIO Networks España, “sectores tan importantes en la Comunitat como el turismo y la industria deben innovar, inventar, cambiar la forma de hacer las cosas, transformar lo que hacen para mejorar y no hay cabida para no evolucionar y para no aprovechar lo que la tecnología pone a disposición de las empresas”.

Sin embargo, Manuel Moreno califica la velocidad de implantación de la digitalización como vertiginosa por dos factores: El primero, porque “aunque las nuevas empresas ya son digitales, las que han nacido en época analógica necesitan transformar/cambiar sus procesos y esto requiere confiar en aquello que la tecnología pone a su disposición ya que la digitalización es inevitable para que la empresa progrese, de lo contrario, las nuevas empresas se ‘comerán’ a las antiguas empresas. Y el segundo, porque como dice Steve Wozniak, somos principiantes de un mundo mejor”

Diego Sáez de Eguílaz, cofundador y responsable de Desarrollo de Negocio de MESbook, piensa que “hay mucho trabajo por hacer. La empresa industrial valenciana es escéptica sobre el potencial de la transformación digital”. Además, –continúa– “está muy focalizada en el día a día al igual que su organización y menos en desarrollar la parte estratégica de crear un plan de conexión de sus distintos ‘actores’ y posterior digitalización de los procesos relacionados”. Esta foto no difiere a la del resto de CC. AA. de España, a excepción del País Vasco.

De todas formas, para Sáez de Eguílaz, “el sector industrial funciona con reglas distintas a la digitalización social y del mercado de consumo que estamos viviendo en nuestro entorno personal”.

A su juicio, “en la industria, los arranques y la velocidad de implantación son lentos, la resistencia al cambio es alta y el impacto económico de los errores también. Pero, las nuevas tecnologías, suficientemente robustas para dar la continuidad del servicio que las fábricas necesitan, tienen precios muy asequibles y los modelos de negocio de sistema como MESbook –pago por uso, cuota mensual, sin coste de implantación…– derriban las barreras económicas”.

Sin embargo, Roberto Milán, director de Industria 4.0 y Transformación Digital de Nunsys, tiene una visión más positiva que el resto de entrevistados. En su opinión “el grado de automatización y eficiencia del tejido empresarial valenciano es bastante elevado, independientemente del tamaño de la empresa”. Aunque, la nueva revolución industrial 4.0 aporta tecnologías que permiten controlar todas las plantas productivas en tiempo real. “Es en estos nuevos paradigmas, –recalca Milándonde las empresas valencianas tienen todavía un gran camino que recorrer”.

Comunidad Valenciana, cuna del emprendimiento

Rocío Vidal, CEO de Qmarketing y responsable de marketing de Qwerty Informática también considera que la empresa valenciana no está a la cabeza en el desarrollo de actividades tecnológicas pero destaca su buen posicionamiento como “cuna del emprendimiento que tiende al uso de la digitalización y tecnologías para posicionarse en el mercado”.

Gabriel Sotoca, socio–director ejecutivo de Stratic, define el panorama actual como  “muy complicado e incluso un tanto alarmista”. Según sus datos, tan solo el 30 % de las empresas tienen una estrategia digital bien definida.

De todas formas y dejando a un lado lo alarmista de este escenario, Sotoca matiza que “debemos explotar uno de los aspectos positivos de toda esta revolución, y es la democratización de las herramientas tecnológicas existentes en el mercado y que se encuentran a disposición de todas las empresas, independientemente de su tamaño. Podríamos decir como metáfora que en internet, una pequeña empresa tiene a su disposición los mismos m2 que una multinacional”.

En el ámbito de la ciberseguridad, Miguel Á. Juan, socio director de S2 Grupo argumenta que “depende del grado de madurez de la organización y de la percepción de riesgo de los directivos. Por motivos obvios, las grandes empresas están más concienciadas de los riesgos a los que se exponen y son más maduras organizativamente”.   

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