El Mapama promete dinero para la investigación en el sector agroalimentario

“Va a haber dinero. Debemos aprovecharlo”, dijo -tajante- Fernando Miranda, director de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura (Mapama), durante la clausura de las Jornadas sobre ‘Ciencia, Empresa y Revolución Tecnológica’ organizadas por Biovegen. En parecidos términos, distanciándose de la era marcada por los recortes, se pronunció María Ángeles Ferre, máxima responsable del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (MEIC) para el Programa ‘Retos-Colaboración’, que en su inminente convocatoria 2017 destinará buena parte de sus 400 millones de euros de presupuesto a proyectos vinculados con la agro-bioeconomía.

De izda a dcha, César Amurín (CEOE), Antonio Leyva (Biovegen), María Ángeles Ferre (MEIC), José Pío Beltrán (IBMCP-CSIC), Fernando Miranda (MAPAMA) y Marta Tortajada (Biópolis)

De izda a dcha, César Amurín (CEOE), Antonio Leyva (Biovegen), María Ángeles Ferre (MEIC), José Pío Beltrán (IBMCP-CSIC), Fernando Miranda (MAPAMA) y Marta Tortajada (Biópolis)

“Somos buenos haciendo innovación con euros pero regulares haciendo euros con innovación”, concluyó en tono más crítico Miranda en alusión a los problemas que persisten en la transferencia de tecnología a la agricultura española. Como se destacó desde Biovegen -la plataforma tecnológica dedicada a conectar ciencia y empresa- hay más planes de financiación público-privada: En 2016 el CDTI concedió 110 millones en créditos bonificados de ayuda a proyectos agroalimentarios y el Mapama ha puesto en marcha grupos operativos que supondrán otros 47 millones en ayudas hasta 2020.

Además, Horizonte2020 está permitiendo que multitud de pymes españolas opten a la líneas dedicada a impulsar la bioeconomía, (con hasta 3.851 millones) o a la bioindustria -revalorización de residuos alimentarios y biomasa- (con otros mil millones). Más allá de 2020, las negociaciones de la futura PAC van encaminadas, a duplicar la actual dotación comunitaria para la I+D agroalimentaria.

El director de Biovegen, Gonzaga Ruiz de Gauna, esbozó el borrador del documento ‘Análisis Sector Agroalimentario y propuestas de mejora en I+D+i’ realizado por esta entidad. Los expertos que participaron en la misma coincidieron en que España es una gran potencia agraria, tiene una producción científica importante y de calidad, una imponente red de organismos públicos punteros (20 centros agrarios adscritos al CSIC, 17 regionales coordinados por el Inia, 37 universidades con actividad en biotecnología así como otros 32 parques tecnológicos) pero una estructura empresarial agroalimentaria atomizada, alejada del mundo de la ciencia y que no valora la innovación como factor de competitividad.

En la jornada se afirmó que la falta de cualificación del personal de algunas oficinas de transferencia de tecnología autonómicas, así como la necesidad de una mayor estabilidad laboral para los ‘tecnólogos’ con habilidades para evaluar las necesidades de cada empresa pueden estar tras esta falta de sintonía entre producción e investigación.

CRIPR-Cas9
El informe de Biovegen identifica también seis campos tecnológicos estratégicos por los que debe pasar necesariamente el futuro de la agricultura española. El primero de ellos son las nuevas herramientas de mejora vegetal, con el CRISPR-Cas9 como punta de lanza. A este respecto y ante la próxima concreción de la regulación comunitaria al respecto de estas novedosas tecnologías de edición de genes, el director general del Mapama fue especialmente claro: “Vamos a dar la batalla para lograr un marco legal basado en la ciencia, sin los corsés impuestos para los Organismos Genéticamente Modificados (OGM’s), que deberá atender, caso a caso, al resultado del producto y no al proceso para obtenerlo”.

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