ITC coordina el proyecto europeo para anular la toxicidad de la sílice en procesos industriales

La Universitat Jaume I, a través del ITC, avanza en la reducción o práctica anulación de la toxicidad de la sílice cristalina respirable (SCR), contaminante presente en numerosos sectores productivos y causante de silicosis.

A través del proyecto Silife, impulsado por el Programa LIFE de la Unión Europea, van a comenzar ya las pruebas industriales en diferentes sectores para estudiar la viabilidad de la tecnología desarrollada en la primera fase del proyecto y garantizar al máximo la seguridad en los entornos laborales expuestos a la SCR en España y en Europa.

Hoy se ha reunido en Castellón el equipo de trabajo del proyecto, cuyo principal objetivo es producir polvo de cuarzo comercial que presentan una toxicidad por Sílice Cristalina Según explica el catedrático de la UJI Eliseu Monfort, también responsable del área de Sostenibilidad del ITC: «la inhalación de sílice cristalina respirable (SCR) produce la conocida reacción patológica nombrada silicosis. Muchos sectores industriales utilizan cuarzos o materiales que lo contienen, por lo que los ambientes laborales de estas empresas pueden contener cantidades apreciables de este contaminante que, en la mayor parte de ocasiones no se puede sustituir».

Desde el Instituto Universitario de Tecnología Cerámica se inició un estudio precedente a través del proyecto Silicoat, en el que se utilizaron distintas sustancias como nanoalúmina, lactato de aluminio y organosilanos para bloquear la toxicidad del cuarzo, dado que esta se ve condicionada por la química superficial de las partículas del cuarzo.

«Así -afirma el profesor Monfort-, quedó demostrado que la toxicidad de la SCR que contienen las materias primeras utilizadas en procesos vía húmeda por parte de las industrias cerámicas tradicionales se pueden anular, prácticamente. Este efecto se obtuvo añadiendo un aditivo a las composiciones cerámicas, que cubre la superficie del cuarzo de forma que su toxicidad desaparece. Se demostró que esta tecnología es técnica y económicamente viable para las cerámicas tradicionales».

El reto ahora en el proyecto Silife es que otros sectores productivos en España y en Europa, diferentes del cerámico, puedan ser más seguros, una vez anulada la toxicidad de la SCR. Para conseguirlo, se ha diseñado una planta piloto dedicada al tratamiento de polvo comerciales de cuarzo. El cuarzo tratado que se producirá en esta planta se verificará mediante pruebas industriales que empezarán a llevarse a cabo próximamente por parte de varios usuarios finales procedentes de diferentes sectores industriales. Precisamente, uno de los objetivos principales de esta reunión es abordar el desarrollo de las pruebas industriales en cada una de las plantas de fabricación de las empresas que participan en el proyecto, para verificar los resultados a escala industrial en condiciones reales de fabricación.

Silife está coordinado por la Universitat Jaume I de Castelló a través del Instituto Universitario de Tecnología Cerámica Agustín Escardino. Además, participan la Plataforma Tecnológica Española de Seguridad Industrial (PESI), el Centro Cerámico de Bolonia (CCB), la firma Bulk Cargo Logistics, S.L. (BCL), la empresa Mapei, Fundiciones Fumbarri Durango, S.A., ABCR Labs, el Instituto Fraunhofer-ITEM,R EU Elastomers Unión SL, y el Grupo Esmalglass-Itaca.

 

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