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El convenio Redit/Incliva reafirma la cercanía entre la tecnología y la medicina

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Redit mantiene dos convenios de colaboración en el ámbito de la salud –desde 2014, con el Instituto de Investigación Sanitaria (IIS) La Fe y desde 2015, con el Instituto de Investigación Sanitaria Incliva del Hospital Clínico Universitario de Valencia– dos iniciativas que fomentan la colaboración multidisciplinar entre los once institutos tecnológicos (IITT) y ambas entidades para el desarrollo de tecnologías de vanguardia en el ámbito de la salud y que aporten soluciones a la práctica clínica con el fin de mejorar el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes.

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En esta línea, se ha celebrado la II jornada de colaboración entre Incliva y Redit.

2017-sept-redit-incliva-1En su discurso inaugural, Cristina del Campo, directora general de Redit, hizo hincapié en que los intereses de ambas instituciones siguen confluyendo y que, además, “tiene sentido colaborar con quien te complementa: necesidades clínicas con desarrollos tecnológicos o líneas de investigación. Además, ratifica el camino iniciado hace dos años con la firma del convenio y primera convocatoria de cooperación”.

 

Del Campo subrayó la importancia de la colaboración entre investigadores de perfil tecnológico e investigadores de perfil biomédico, con el fin de progresar en la búsqueda de soluciones innovadoras ya que “el avance de la tecnología y su aplicación al área de la biomedicina se traduce en un enorme potencial para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de pacientes en una gran variedad de patologías”.

La directora de Redit apuntó también que “los IITT aportan, además del conocimiento tecnológico, la cercanía al tejido industrial y la capacidad de canalizar hacia las empresas toda la investigación aplicada y la innovación que desarrollan, también en el sector salud, ámbito de gran importancia para nuestros IITT”.

A lo largo de estos dos años de colaboración con el Incliva y gracias a la convocatoria de ayudas de 2016, se han aprobado seis proyectos en los que han participado Aidimme, Ainia, Aitex, ITE e ITI.

Del Campo aprovechó también la ocasión para agradecer el esfuerzo hecho por el Incliva ya que “hoy mismo se publica la segunda convocatoria de ayudas para la preparación de proyectos conjuntos entre los IITT de Redit y el personal médico e investigador del Hospital Clínico, lo que ayudará a mejorar la calidad de los proyectos a presentar y los retornos a conseguir”.

A su juicio, “la innovación y la colaboración son dos de los paradigmas de competitividad hoy en día y la alianza estratégica entre Redit e Incliva va en esta línea”, concluyó.

2017-sept-redit-incliva-8Andrés Cervantes, director general del Incliva incidió en que, gracias a este convenio, “la investigación en el ámbito de la medicina clínica se abre al mundo empresarial y al de la innovación”. También se mostró satisfecho por “servir de cauce institucional hacia la colaboración de estas entidades”.

Por su parte, Jorge Navarro, director médico del Departamento de Salud Valencia Clínico-Malvarrosa, dio las gracias por contar con el capital intelectual que rodea al Hospital Clínico e Incliva. “En cuanto a innovación, hemos recogido la invitación del Incliva y hemos creado una comisión en el hospital para que los profesionales trasladen sus iniciativas para mejorar y para innovar. Queremos abrir el hospital a esas inquietudes y colaboraciones y estamos deseosos de que surjan proyectos que innoven en la asistencia sanitaria”, concretó.

El proyecto Sohealthy

Victoria Barrantes, tecnóloga de Inescop fue la encargada de presentar el proyecto Sohealthy, un caso de éxito en el ámbito europeo y que calificó como “una acción de cooperación y networking que tiene como fin establecer una comunidad de expertos, hojas de ruta específicas y planes de acción dentro del sector del cuidado y salud del pie, dirigido a diabéticos, obesos y personas mayores”.

El proyecto, dotado con un presupuesto de 960.000 euros, estuvo vigente dos años (septiembre 2013-agosto 2015) y se enmarcó dentro de una convocatoria europea que trataba de reforzar la colaboración con países de la cuenca mediterránea como Túnez y Marruecos.

2017-sept-redit-incliva-Victoria-BarrantesDentro del proyecto, según describió Barrantes, se plantearon tres grupos objetivos: ancianos, obesos y diabéticos. “Son tres grandes desafíos para la sociedad actual. La obesidad es una verdadera epidemia y preocupa la infantil que afecta a 43 millones de niños menores de cinco años (2013) cifra que pueda alcanzar a los 75 millones en 2025. El envejecimiento poblacional va a tener también un gran impacto económico”.

En cuanto a la diabetes, se trata de una enfermedad muy ligada a las anteriores. “Con lo que nos encontramos con un problema global y su abordaje debe ser también global y con un enfoque multidisciplinar”, incidió.

Victoria Barrantes describió también que para llevar a cabo el proyecto, “necesitábamos saber cuáles eran las necesidades reales: cómo era un pie diabético, un pie obeso y uno de una persona mayor y cómo se traduce en requerimientos en cuanto a calzado, plantillas y otro tipo de componentes”.

Además, analizaron diferentes referencias bibliográficas de las que obtuvieron 90 líneas de investigación. “En este momento se incorporó la Comunidad de Expertos del Proyecto, integrada por más de 160 profesionales de diferentes disciplinas relacionadas con las diferentes fases de cadena de valor, procedentes de 17 países”.

Como conclusión, la tecnóloga de Inescop subrayó la importancia de colaborar entre equipos multidisciplinares y la experiencia que supuso para ella trabajar con profesionales de la salud y de las áreas industrial y científico de ámbito europeo dialogando sobre las necesidades y teniendo como eje central al paciente.

A su juicio, “la cooperación entre los diferentes agentes de la cadena de valor fue crucial, propiciando un caldo de cultivo idóneo para el surgimiento de ideas y enfoques más innovadores”.

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Proyecto Endomad

A continuación tuvo lugar una mesa redonda en la que los tandem de los proyectos Endomad y Tehacos, desvelaron cómo había sido esa colaboración Incliva/Instituto tecnológico y cuáles habían sido los resultados obtenidos.

Raúl Gómez, del grupo de Investigación en Salud de la Mujer del Incliva y Juan Carlos Pérez, tecnólogo del Instituto Tecnológico de la Informática (ITI) fueron los primeros en narrar al público en qué consistía el proyecto.

Gómez comentó su inquietud por diagnosticar, de forma no invasiva, la endometriosis (la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero) que genera dolor e infertilidad y que se diagnostica con una laparoscopia. “El principal problema reside en que su sintomatología es muy común a otras patologías y pueden pasar años sin diagnosticarse. Esta situación ha provocado que muchos investigadores estemos interesados en desarrollar test de diagnóstico no invasivo”.

En opinión de Gómez, para conseguir un diagnóstico no invasivo “habría que dar tres pasos: no utilizar un biomarcador único, sino varios; a la hora de analizar esos biomarcadores, los investigadores se están centrando únicamente en fluidos corporales y entiendo que pueden analizarse simultáneamente varios tejidos; y el tercero, buscar marcadores que entre ellos se complementen, que no aporten información redundante y buscar las relaciones que pudieran existir entre ellos”.

Por su parte, Juan Carlos Pérez (ITI) calificó la iniciativa como muy interesante “no solo porque proporciona la posibilidad de trabajar en proyectos concretos sino porque permite resolver problemas de gran relevancia como la endometriosis”.

A juicio de Pérez, este proyecto les ha permitido “poner en común el lenguaje, nuestras capacidades y las necesidades de la otra parte en tareas que hacen falta dos patas: el conocimiento a priori y la capacidad de análisis y de aprendizaje a partir de los datos, que es lo que aportamos nosotros”.

Al final, –subraya Pérezhemos analizado las muestras disponibles y hemos obtenido resultados pero continuamos trabajando”, concluyó.

Proyecto Tehacos

El tandem formado por Javier Martín Llano, del Grupo de Investigación en Histopatología e Ingeniería Tisular del Incliva y Bruno Marco, tecnólogo de Aitex describió el proyecto Tehacos.

Martín Llano explicó que han estado trabajando para desarrollar andamiajes o constructos en los que introducir células que puedan mostrar su funcionalidad “con el fin de que estos constructos generen sistemas que palíen daños que se producen en diversas patologías”.

Por su parte, el equipo de Aitex, integrado por Bruno Marco y María Blanes plantearon a Martín Llano “que habían desarrollado unos velos electrohilados y querían comprobar su aplicación médica”.

2017-sept-redit-incliva-2“Viendo los puntos fuertes que teníamos ambos grupos, –razonó Martín Llano–, pensamos que se podían generar constructos en los que el andamiaje fuesen estos velos sobre los que creciesen tipos de células adecuadas a la patología que hubiera que paliar. Decidimos aplicarlo en alteraciones en el tejido óseo en la cavidad bucal y, específicamente, la alteración que sufre el hueso por necrosis tras el uso de bifosfonatos”.

Bruno Marco destacó que “para nosotros es muy importante esta colaboración ya que ideamos la electrohilatura para desarrollar velos que tienen una aplicación médica, pero no somos clínicos y no tenemos ese conocimiento, por lo que necesitábamos esa colaboración para dar una aplicación final a este tipo de velos”, recalcó.

En concreto, describió Marco, “los velos de nanofibras que desarrollamos en Aitex son un andamiaje para la célula que facilitan su crecimiento y la regeneración tisular, se utilizan como regeneradores de tejidos y como dosificadores de fármacos o de otro tipo de sustancias”.

Javier Martín reseñó que en estos velos  que han ido recibiendo desde Aitex, “hemos crecido dos tipos celulares esenciales para que se genere hueso y este se mantenga en condiciones idóneas. Hemos demostrado, además, que estos velos no son fitotóxicos y que pueden crecer las células sobre ellos sin que se produzcan cambios no deseados”.

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