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Asebio reclama protección a la biotecnología para innovar en el campo agroalimentario

La Asociación Española de Bioempresas  (Asebio) y la Plataforma de Mercados Biotecnológicos, con la colaboración de Bioval, Biovegen, Food for life Spain e IATA, han organizado hoy en Valencia la jornada “Oportunidades de innovación en el campo agroalimentario de la mano de la biotecnología”, en la que se ha hecho un análisis sobre los alimentos funcionales, su regulación, beneficios y oportunidades y los avances en las técnicas de edición del genoma y la regulación aplicable, enfocado en el debate generado a nivel europeo e internacional sobre cómo se deberían evaluar y regular los productos derivados de estos diferentes métodos.

Además, se han organizado reuniones de desarrollo de negocio entre entidades de biotecnología y empresas de alimentación para la posible puesta en marcha de oportunidades de innovación.

La Comunidad Valenciana es la sexta comunidad autónoma por número de empresas usuarias de la biotecnología (232), con el 7,8% del total, y la cuarta por empresas estrictamente biotech (65), con el 9,9% del total. En cuanto a inversión en I+D en biotecnología, dedicó 49 millones de euros, el 5,3% del total nacional, con 806 trabajadores.
Entre algunos de los avances generados en el sector agroalimentario, la biotecnología ha permitido desarrollar nuevas variedades vegetales, razas animales y cepas microbianas mejoradas en sus propiedades productivas, organolépticas, físico-químicas o nutricionales.

Desde el prisma agrícola, ha hecho posible desarrollar cultivos resistentes a plagas y enfermedades o tolerantes a herbicidas, o cultivos más tolerantes a estrés ambiental. Además, la biotecnología ha permitido desarrollar productos de uso agrícola como fertilizantes, fortificantes, bioestimulantes vegetales o biofitosanitarios que mejorarán los rendimientos de los cultivos y su calidad. Desde el ámbito de la ganadería ha permitido un mejor y más controlado desarrollo de ésta, al generar nuevas vacunas, fármacos veterinarios o herramientas moleculares para diagnóstico de enfermedades.

También permite generar nuevos alimentos e ingredientes alimentarios con propiedades más saludables o atractivas para el consumidor. Avanzando en la cadena de producción, la biotecnología también permite mejorar significativamente las actividades de la industria de transformación, ayudando a desarrollar nuevos fermentos, enzimas o ingredientes alimentarios que convierten los procesos en más eficaces y con un menor impacto ambiental.

Además, cabría destacar el impacto positivo sobre los dos últimos eslabones de la cadena, la distribución y el consumidor, ya que ha desarrollado potentes herramientas de diagnóstico que permiten detectar patógenos o contaminantes a niveles ínfimos, ayudando a salvaguardar la seguridad y la salud de los ciudadanos. La biotecnología también ha ayudado a desarrollar nuevos alimentos que ayudan a prevenir el desarrollo de enfermedades, o procesos que permiten reciclar y valorizar los subproductos de las empresas agroalimentarias, como los plásticos biodegradables, minimizando así el impacto ambiental,

Para atender a la necesidad de la innovación y los retos sociales actuales y futuros será imprescindible el uso e implementación de todas las herramientas y sistemas disponibles que el conocimiento científico y técnico actual nos proporciona, para que puedan ser adoptados por los diferentes modelos de producción agrícola (agricultura convencional, ecológica, biotecnológica, etc.), incluyendo a los avances obtenidos con o sin ingeniería genética, dando lugar, respectivamente, a organismos modificados genéticamente o no modificados genéticamente.

Pipeline de biotecnología alimentaria
Durante 2017, 31 entidades biotecnológicas (centros tecnológicos, empresas, fundaciones y parques científicos y tecnológicos) españolas pertenecientes a Asebio desarrollaron cerca de 213 productos con aplicación en el área alimentaria, entre los que se encuentran nuevos ingredientes y aditivos, probióticos, sistemas para la mejora de la seguridad alimentaria, bioproductos (como biofertilizantes o bioestimulantes), bioprocesos, así como medicamentos veterinarios y piensos.

“Todos estos productos contribuyen de manera significativa no sólo a mejorar la competitividad de nuestro sector agroalimentario, sino a incrementar la seguridad y mejorar la salud de los consumidores. La investigación es por tanto fundamental e imprescindible en el desarrollo de estos productos”, explica el delegado de la Comisión de Agroalimentación de Asebio, Daniel Ramón.

Documento de posición de biotecnología agroalimentaria

La Comisión de Agroalimentación de Asebio ha elaborado un documento de posición sobre la importancia de la industria agroalimentaria y de la biotecnología para la misma. En él, se pide, entre otras cosas:
-Seguridad jurídica en el desarrollo y promoción de la innovación agroalimentaria (en sus distintas vertientes), evitando medidas desincentivadoras debido a una regulación excesivamente restrictiva, sin justificación científica, que nos retrasan frente a competidores globales.

-Desarrollo de proyectos tractores, donde las administraciones y empresas del sector guíen las investigaciones de los centros de investigación hacia líneas con alto potencial industrial y de llegada al mercado, compartiendo y limitando los riesgos técnicos.

-Desarrollo de incentivos de mercado que incluyan una mejor percepción de los consumidores y grupos sociales específicos, permitiendo la generación de nichos de mercado de acuerdo a los beneficios y valores que aportan estos nuevos productos; ayudando a garantizar el desarrollo del mercado y creando una previsibilidad a largo plazo para los inversores, como incentivos fiscales.

-Desarrollo de programas de Compra Pública de este tipo de productos que permitan sentar las bases para el desarrollo de estos mercados.

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