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El investigador Francis Martínez Mojica es investido ‘honoris causa’ por la UPV

El investigador Francisco J. Martínez Mojica, uno de los padres del CRISPR/Cas 9, ha sido investido doctor honoris causa por la Universitat Politècnica de València. El nombramiento, a propuesta de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural (ETSIAMN-UPV), ha contado con  Ricardo Flores, investigador del Instituto Universitario Mixto de Biología Molecular y Celular de Plantas (CSIC-UPV), y Vicente Conejero, profesor emérito del Departamento de Biotecnología de la UPV como padrinos de ceremonia.

Francisco J. Martínez Mojica (Elche, 1963) que se licenció en Biología en la Universidad de Valencia en 1986 y, una década después, se incorporó a la Universidad de Alicante como profesor titular ha explicado a los medios de comunicación cómo su investigación salió adelante gracias a la “buena voluntad y el esfuerzo” de un equipo de colaboradores que creyeron en un proyecto “que ahora podemos decir que ha salido de maravilla”.

Dirige el grupo de investigación en Microbiología Molecular de la UA y ha centrado su carrera en el estudio de las secuencias CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats), de las que fue su descubridor inicial y acuñó su nombre. “Es muy satisfactorio pensar que un nombre que inventé yo a raíz de este descubrimiento hoy se reconoce en todo el mundo, y en los últimos cinco días se han escrito más de 80 artículos relacionados con CRISP, es algo que sobrepasa a cualquiera”, ha indicado Mojica.

“La historia comienza en el puerto mediterráneo de Santa Pola”

Mojica supo asignar correctamente a esta secuencia el papel fisiológico que desempeña. Y es que, junto a unas proteínas asociadas, la secuencia forma el sistema CRISPR/Cas que, convenientemente manipulado, sirve para modificar de forma muy específica, precisa y sencilla, genomas de todo tipo, incluido el humano. Las aplicaciones de todo ello en biomedicina y biotecnología son prácticamente ilimitadas.

Por ejemplo, ha explicado que se pueden utilizar estas herramientas para la identificación de patógenos para saber cuál es el origen de una determinada enfermedad, así como para conocer cómo evolucionan las poblaciones de microorganismos e identificar virus con el fin de desarrollar antimicrobianos específicos que permiten matar exclusivamente a bacterias que tienen resistencia a antibióticos. “Vamos a dar un gran salto“, ha apostillado.

Asimismo, ha añadido que estas herramientas se pueden transferir a células eucariotas de plantas y animales “y ahí se puede inicialmente modificar ese libro de texto de cualquier ser vivo”, lo que “implica que se pueden curar enfermedades, identificar cuáles son los determinantes del sabor de los tomates y cualquier cosa que se pueda imaginar teniendo en cuanta que los seres vivos funcionan gracias a esa información en forma de ADN y tú puedes rescribirlo”.

En este sentido, ha señalado que la eficacia y accesibilidad a estas herramientas era “impensable” hace tres o cuatro años, aunque ha admitido que este hecho ha generado que haya una “gran preocupación” y un debate moral sobre la modificación del gen.

Su trabajo, que le ha llevado a postularse para ser reconocido con el premio Nobel, algo que tendremos que esperar a saber el próximo mes de octubre, sigue centrado en el sistema biológico de las bacterias  “tengo esperanzas de conseguir profundizar aún más y entender cómo funcionan estos mecanismos de resistencia en la naturaleza porque solo sabemos una parte”.

Asimismo ha animado a la Administración a mirar la realidad de la investigación española y poner su atención en otros países “donde la inversión en investigación se multiplica por diez“. En este sentido ha puesto como ejemplo a China, donde “son los primeros que han llevado a cabo modificaciones de embriones y los primeros que llevan a cabo ensayos clínicos estas herramientas del CRISPR para curar cáncer o sida”.

Acto de apertura de curso 2017-2018

La ceremonia de investidura ‘honoris causa’ se enmarca en el acto de apertura de curso académico 2017-2018, que incluye la investidura de los nuevos doctores que han leído su tesis en estos últimos años. Además, se hizo entrega de la Medalla de la Universitat Politècnica de València, al Colegio Mayor San Juan de Ribera.

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