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G. Echávarri (alcalde de Alicante): “Hemos hecho lo invisible, ahora toca hacer cosas visibles”

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Gabriel Echávarri (Alicante, 1970) es licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas. Se incorporó al PSOE en el año 2000, fue diputado en el Congreso entre 2011 y 2015 y ahora acaba de cumplir dos años como alcalde de Alicante. En el ecuador de su mandato y sujeto a las convulsiones propias de un gobierno compuesto por concejales de tres formaciones distintas y limitado por la sobrevenida existencia de ediles no adscritos con los que es necesario negociar cada asunto llevado a pleno, Echávarri hace balance para Economía 3 de lo realizado y de sus planes inmediatos para la ciudad.

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– ¿Qué balance hace de lo conseguido hasta ahora y qué le queda por hacer?
– Hay algo que parece un intangible, pero es muy importante: haber recuperado la normalidad institucional del nombre de Alicante. Siempre pongo un ejemplo: todavía no era ni candidato, ya hubo un empresario de esta ciudad que me dijo que él no votaba al PSOE pero que hacía falta un cambio. Él era contratista del Ayuntamiento de Alicante y no podía ir con su empresa a concursos en Euskadi, porque había una sombra de sospecha en quienes se relacionaban con el Ayuntamiento de Alicante. Eso ya se ha eliminado. Como inversiones que no querían venir por cuestiones de imagen. Ahora volvemos a competir en condiciones de igualdad. En fin, hemos hecho muchas cosas invisibles.

– ¿Invisibles?
– Esto que cuento, o que cualquier empresario pueda venir a competir en condiciones de igualdad, porque no ser corrupto no debería ser ningún mérito, sino lo normal. La corrupción no es de derechas ni de izquierdas, es de decentes o indecentes, eso lo tengo claro. Pero una vez resuelto esto, lo que nos falta es hacer cosas visibles. Ver cómo cambia la fisonomía de la ciudad.

¿Por ejemplo?
– Hay un gran reto que es la peatonalización de La Explanada, que es una obra para los próximos 50 o 60 años. Es cierto que hace 25 años, la única posibilidad de ir de norte a sur de la ciudad era La Explanada, pero hemos ganado mucho en movilidad. En 1990 se abrió el puente de la A-7, luego Jaime II, la prolongación de Alfonso el Sabio, después la Gran Vía y la Vía Parque, que está sin finalizar, y posteriormente la AP-7: tenemos cinco rondas para atravesar Alicante de norte a sur. Creo que ahora nos podemos permitir peatonalizar La Explanada y que la ciudad absorba el tráfico norte-sur por otras vías.

Peatonalizar La Explanada
– Parece que hay consenso en hacerlo, pero no tanto en el cómo. Se ha hablado de túneles, puentes…

– Ha habido polémica porque Alicante es una ciudad muy compleja. Creemos que hoy se puede absorber el tráfico que va por La Explanada, pero si dentro de diez años la ciudad colapsa por su crecimiento, hay que tener una solución lista. ¿Cuál? Meter el tráfico por el puerto.
Planteamos un túnel porque nos dijeron que era lo mejor; también se ha planteado un puente. Lo que debe quedar claro es que este alcalde lo que quiere es peatonalizar La Explanada, no hacer túneles o puentes. Pero habrá que pensar una solución al tráfico por si la ciudad colapsa para que el proyecto no quede cojo desde su inicio.

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Tras la última reunión de Avant, parece que otro proyecto importante, el soterramiento de las vías, se ha desbloqueado. ¿Qué futuro tiene ese asunto?

– Otra cosa invisible. Cuando llegamos nos encontramos con el soterramiento y el parque central bloqueados. Había ya 80 millones de euros que había costado la obra y el Ayuntamiento y la Generalitat tenían que pagar 20 cada uno y el resto Fomento. Nosotros no podíamos pagarlo y argumentamos que lo hecho era una infraestructura netamente ferroviaria, nada para la ciudad. Así que la deuda debía asumirla Fomento. Esa fue nuestra postura y eso es lo que se ha firmado.

Ahora nos hemos comprometido a modificar al Plan Especial para hacerlo en dos partes: la parte comercialmente más atractiva, la que está frente a El Corte Inglés, con comercios y viviendas, hacerla cuanto antes. El resto, más adelante. Los costes de urbanización los adelantamos y con las plusvalías de las viviendas nos los devuelven. Hay diferencia.

– ¿Podemos hablar de plazos?

– Por lo menos para el próximo mandato. Hasta 2020 no vamos a ver realidades.

Suelo empresarial y zona franca

– Las empresas tienen dificultades para encontrar espacio donde ubicarse en Alicante. ¿Cómo solucionar este problema?

– Es cierto. Ahora mismo no hay suelo industrial de calidad. Tenemos un PGOU de 1987. En veinte años, el PP no fue capaz de sacar otro adelante. Cuando viene una gran empresa y va a ver el Parque Empresarial de Elche y ve nuestros polígonos, no podemos competir. Hasta el de Ibi está mejor.

Tenemos dos millones de metros previstos de ampliación para Atalayas, que estaría entre dos carreteras, la de Murcia y la de Madrid pero, ante la falta de Plan General, hemos ido con parches. Yo aspiro a que Alicante sea el gran centro de distribución logística de la provincia.

– ¿Ha vuelto a saber algo del proyecto de zona franca? ¿Lo considera interesante?

– Yo tengo interés. ¿Quién no va a querer una zona franca en su ciudad, que atraiga empresas? Pero, con el paso del tiempo, veo que quien no tiene interés es el PP. Esto surge en la última campaña de las municipales, como propuesta estrella del PP en la ciudad. Entonces yo ya decía “que no lo propongan, que lo aprueben; ellos gobiernan en Madrid y es una decisión del Ministerio de Hacienda”.Luego cogió la bandera el presidente de la Diputación y yo lo apoyé, volvió a surgir en las elecciones generales porque Margallo era el candidato por Alicante, pero pasaron las elecciones y desapareció de la agenda

Volvió a surgir el tema en un informe de PwC, pero ya no es zona franca, sino un intento de ordenar el territorio entre Alicante y Elche por parte de la Diputación. Por esto pienso que, por desgracia. el proyecto está muerto.

Yo apoyaba una zona exenta de impuestos con un puerto seco, pero no a 80 kilómetros. Aquí se ha vendido como un polo de atracción de empresas de base tecnológica y los expertos nos dicen que sería interesante para empresas de productos congelados de cara al norte de África. No es lo mismo.

2017-julio-lider-ALC-Gabriel-Echavarri-1– Hablamos mucho de ‘smart city’, innovación, revolución tecnológica, nueva economía… ¿puede Alicante situarse en esa vanguardia? ¿Cómo?

– Creo que estamos haciendo las cosas bien. Hemos recibido la máxima puntuación en la última convocatoria, en el programa de smart cities de red.es. De 111 ciudades, fuimos los mejor valorados gracias a un proyecto pionero que va a ser la horizontal de la que cuelguen todas las verticales en materia de smart city. Como hoy se puede medir todo, teniendo en cuenta lo que quiere la gente (que se puede saber por los datos de sus hábitos), se toman las decisiones. Antes, cuando la gente tenía un problema, lo adaptaba a las soluciones previstas por la Administración, y es al revés: la Administración tiene que adaptar sus soluciones a los problemas de los ciudadanos. Eso es una ciudad inteligente: servicios públicos a la carta.

110 cámaras

– ¿En qué consiste el proyecto premiado por red.es?

– En colocar 110 cámaras inteligentes en la ciudad, que no graban ni multan, se limitan a leer matrículas constantemente. Esos datos los cruzamos con la DGT en tiempo real, y así sabemos dónde está domiciliado ese vehículo. ¿Qué averiguamos con eso? Cómo se mueve la gente. Si verifico que entre la playa de San Juan y una zona de institutos y colegios, de 8,30 a 9,15, hay un flujo grande de tráfico, puedo reforzar el servicio de autobuses solo en ese periodo de tiempo. Conozco cómo se mueven los ciudadanos y reacciono.

Y esta información me sirve también, por ejemplo, para ajustar mejor la regulación de los semáforos, porque el tráfico son patrones. Si de norte a sur tardas 15 minutos en cruzar la ciudad, y gracias a una regulación de semáforos muy precisa hace que tardes 14 minutos y medio, tú no te enteras, ¿pero cuánto suponen 30 segundos menos por 180.000 vehículos que cada día atraviesan la ciudad?

Estos datos van a estar a disposición de la ciudadanía, son abiertos. Un empresario de hostelería podrá saber de dónde vienen los clientes que llenan la ciudad el sábado y programar su publicidad en otras poblaciones de acuerdo a eso. Los datos son el petróleo del siglo XXI.

– ¿Cómo acabará el conflicto de los festivos comerciales y cuál cree usted que sería la solución ideal?

– Al llegar a la Alcaldia me encontré con que solo podía abrir en el centro los festivos El Corte Inglés y que cuatro días antes de las votaciones tres centros comerciales también ubicados en la ciudad, pero no en el centro, habían presentado una demanda.

En campaña había prometido que si resultada elegido iba a cerrar El Corte Inglés y lo expliqué: fui trabajador de esa empresa, conocía su convenio, y sabía que de los 52 fines de semana trabajaban 40 domingos. Eso revienta a cualquier familia. No contratan a nadie, no pagan horas extras y eso no lo puede hacer el pequeño comercio. Limitamos mucho la zona de afluencia turística y lo cerramos.

A partir de ahí, negocié con ellos para que, si querían abrir más festivos, los empleados de plantilla trabajaran como máximo 14 domingos, por lo que tenían que contratar 250 personas para domingos. Y propuse ese mismo pacto a los demás centros comerciales, que aceptaron. Pero llevé el acuerdo a pleno, y lo perdí: el PP y mis socios votaron que no. Esto fue en marzo de 2016.

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Luego. El Corte Inglés ganó un recurso y podía abrir, pero se consiguió que respetase el acuerdo que habíamos alcanzado, en torno al que hay un gran consenso en la ciudad, refrendado por amplia mayoría en el Consejo Local de Comercio. Pero los otros centros comerciales ganan la demanda que también presentaron y pueden abrir en las condiciones que estimen oportunas; ellos no respetan la conciliación.

Nosotros tenemos recurrida esa última sentencia. Si abren, no será porque nosotros se lo permitamos, sino porque se desestime el recurso.
Problemas “de convivencia”

– A la vista de este y otros temas, es evidente que tiene un problema serio “de convivencia” con sus socios de gobierno.

– Hombre, si pensáramos exactamente igual, estaríamos en el mismo partido. Hay cosas en las que discrepamos. El Partido Socialista es más “liberal” que el Comunista y los cinco concejales de Guanyar son de Izquierda Unida. Y Compromís, a veces está con el PSOE y a veces con ellos.

Por ejemplo, en el PSOE hace años que tenemos claro que unas cosas se gestionan mejor desde lo publico y otras desde lo privado, hace años que superamos ese debate. No es cierto que todo está mejor gestionado desde lo público; entre otras cosas, porque en muchas casos no puedes. Sí, hay tensiones, pero son más ruido que otra cosa.

¿Cómo está el tema Ikea? ¿Tienen prevista alguna actuación para lograr su llegada o dan el tema por imposible?

Ikea tenía previsto abrir en Alicante en el año 2009, en el PAU 1. Del Ayuntamiento les dijeron que se fueran a Rabasa y allí se meten en un infierno judicial. Ellos mismos dicen que el vaso está hasta arriba, una gota más y se van de la ciudad, porque estamos en 2017 y todavía no saben en qué parte de la ciudad pueden ubicarse.

En tales circunstancias, lo único que como alcalde digo es: prudencia; y espero que lo próximo sea decir dónde va esta inversión. Pero sin complejos, que el sol va a salir igual venga Ikea o no venga. Ellos dicen que quieren ir a Rabasa, que es una zona fantástica, donde hay multitud de propietarios. Y si no viene Ikea vendrá otro, porque esa parcela es fantástica. Si alguien que no se llame Ikea presenta un proyecto, lo estudiaremos con el mismo cariño.

– Pronto viviremos una nueva salida de la Volvo Ocean Race. ¿En qué va a cambiar el impacto de la regata y qué planes tienen para el futuro?

– El impacto internacional de la Volvo Ocean Race es impresionante, te das cuenta cuando vas fuera, sobre todo a otros puertos por donde pasa la regata. En materia de turismo mundial, lo importante es que conozcan tu nombre por el motivo que sea, y luego que tengas un buen producto. La Volvo nos posiciona a nivel mundial. Eso es innegable. Tenemos que hacer que nos sintamos orgullosos de tenerla en Alicante, pero la ciudad hasta ahora ha sido ajena a la Volvo y eso, todas las Administraciones lo tenemos en nuestro debe.

Este año, la salida es en octubre y ese mes tenemos los hoteles llenos ya, así los hoteleros y comerciantes alargan la campaña de verano, pero tenemos que implicar mucho más a la sociedad. Con la excusa de la Volvo tenía que haber escuelas de vela y una comunión con el mar mucho mayor. Todavía no se ha conseguido.

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Problema de limpieza

– ¿Está satisfecho con la limpieza de la ciudad? Una posible mejora, ¿pasa necesariamente por pagar más?

– Esto es muy sencillo, aunque sé que es impopular lo que digo. El contrato de limpieza se firmó en 2013 y estará vigente hasta 2021. El Partido Popular lo gestionó año y medio y la ciudad estaba sucia -existía esa percepción-; nosotros llevamos gobernando dos años y la percepción sigue siendo la misma, a pesar de que hemos intentado de todo.

Por lo tanto, si en cuatro años dos gobiernos que piensan tan distinto somos incapaces de exprimir el contrato, es que el problema está en el contrato. Tendrás que cambiarlo. Y eso significa pagar más. Lo ha hecho Manuela Carmena en Madrid. Pero si yo digo aquí que hay que contratar 40 barrenderos más, como en la UTE está metido Enrique Ortíz, hasta el PP me acusa de querer hacer rico a Ortíz. A mi no me importa pagar más, lo que no quiero es pagar para que la ciudad esté sucia.

– La crisis ha incrementado el desequilibrio ente barrios y vecinos de la ciudad. ¿Le preocupa el deterioro de las condiciones de vida en determinadas zonas? ¿Puede el Ayuntamiento hacer algo más?

– Las competencias de los ayutamientos en materia de asistencia social son ‘postraumáticas’. Lo que tenemos que hacer es generar empleo; la mejor política social es que en cada familia alicantina haya por lo menos un salario.

– ¿Y qué se hace desde el gobierno municipal para estimular el empleo?

– El empleo no lo genera la Administración ni tampoco los empresarios; lo generan los consumidores. Y en Alicante decidimos apostar por el turismo a muerte, porque creímos que era nuestra nejor salida de la crisis.

Mi padre era camarero y en Hogueras o cuando había comuniones, en casa vivíamos mejor, había más dinero. Por eso teníamos que apostar por un turismo que nos diera comercio, hostelería, etc., y los números están saliendo. Hasta está repuntando la construcción: se están pidiendo licencias hasta el punto de que tenemos Urbanismo colapsado.

En estas circunstancias, ¿qué tiene que hacer el Ayuntamiento? No molestar.

– ¿Cuál es la situación económico-financiera del Ayuntamiento?

– Tenemos un presupuesto de 250 millones de euros. Cuando yo llegué había 160 millones de deuda, por lo que soportamos un plan de ajuste durísimo impuesto por el Ministerio de Hacienda. Al acabar este año habremos pagado la mitad de la deuda, 85 millones. Pero gestionar así es complicado.

– ¿Subir impuestos?

– No. Y hay margen para hacerlo, pero si ahogamos a las familias, no consumen y eso se paga. Me llamarán liberal, pero es así.

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