De la unión entre rock y cine surgen los “Sueños Eléctricos” de Eduardo Guillot

La Editorial UOC dentro de su colección Filmografías Esenciales, ha publicado el libro “Sueños eléctricos: 50 películas fundamentales de la cultura rock” obra del periodista cultural valenciano Eduardo Guillot.

sueños electricos guillot

Guillot, en activo desde los años 80 al pie de la actualidad musical -en su haber se encuentran entrevistas a figuras clave de la historia del rock como Lou Reed, los Ramones o Iggy Pop, entre muchos otros-, también posee una dilatada trayectoria como crítico cinematográfico. Por tanto, la Editorial UOC difícilmente podría encontrar a alguien en mejores condiciones para afrontar el reto de proponer 50 películas que muestren la evolución del vínculo entre cine y rock. 

Otros títulos de la colección han seleccionado 50 westerns, 50 adaptaciones literarias, films sobre periodismo…Pero para Guillot, el primer paso a dar era establecer de qué se trataba la búsqueda de 50 películas fundamentales de la cultura rock. En palabras del autor, “la lista de películas se basa en la aplicación de un criterio amplio al concepto de la cultura rock. (…) De hecho, incluso hablar de género es susceptible de discusión”.

Además, salvo raras excepciones a causa del formato narrativo escogido, como en el caso de I’m Not There -la película sobre Bob Dylan dirigida por Todd Haynes- el autor excluye de la lista los biopics inspirados en estrellas del rock; a fin de cuentas, en su mayoría siguen esquemas clásicos de ascenso, caída y redención tan del gusto hollywoodiense. El propósito de Guillot es otro, mucho más complejo: si asociamos al rock “una filosofía de vida y unos valores sociales e ideológicos muy determinados”, los films elegidos deben responder a esa visión de la vida y del arte: no importa la cantidad de música rock que suene durante el metraje ni que los protagonistas sean músicos o no.

Tras disfrutar del documentado repaso que el libro ofrece sobre títulos como Blow-Up, Fiebre del Sábado Noche, Quadrophenia, documentales como Don’t Look Back, Bird On a Wire, Searching For Sugar Man, la vertiente autoparódica de comedias como This Is Spinal Tap más el resto de películas escogidas por Guillot -que reconoce una posible arbitrariedad en la elección que puede ser un punto de partida útil para un interesante debate-, la obra deja en el lector un deseado (y casi temido) efecto: la necesidad de ver las películas que no se hayan visto, incluidas aquellas de las que nunca se escuchó hablar, y además repasar el resto: las páginas sugieren muy a menudo puntos de vista o ciertos aspectos que tal vez no se captaron en el momento de verlas.

Un libro que refresca la memoria, las ganas de ver cine y escuchar música a alto volumen. Todo lo que promete un viaje a través de 50 sueños, que se hacen cortos.    

 

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