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G. Mallol (ITC-Aice): “La innovación no termina en la propuesta, la empresa debe incorporarla a la fabricación”

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Gustavo Mallol

Entrevista a Gustavo Mallol, director de la Asociación de Investigación de las Industrias Cerámicas (ITC-Aice)

El ITC, fruto del convenio de colaboración entre la Universitat Jaume I de Castellón y la Asociación de Investigación de las Industrias Cerámicas (ITC-Aice) lleva más de 40 años apoyando al sector cerámico, aportando conocimiento para mejorar sus procesos de fabricación e incrementar la calidad de los productos, en su más amplio sentido, tal y como explica Mallol.

¿De nuevo, un año más el ITC ha mostrado su compromiso con Cevisama?

Cevisama siempre es un punto de inflexión anual en el que nos volcamos para estar junto al sector cerámico y darle a conocer nuestra labor en I+D+i. La innovación en el sector es una constante: sistemas de control automático de prensa, baldosas autolimpiantes y que se calientan poco con la radiación solar, nuevos métodos para la medida de la densidad aparente basados en rayos X, recuperación del CO2 para el riego, fabricación aditiva… Pero el proceso de innovación no termina en la propuesta, las empresas la tienen que incorporar a sus procesos de fabricación y esto es lo que en ocasiones cuesta más de conseguir.

– ¿Qué características reunió la nueva edición de Trans/Hitos 2017?

– Este año la Muestra Trans/Hitos de Cerámica para Arquitectura llegó a las 13 ediciones y su lema genérico fue  “Inter-Acciones”. Gracias a la organización de Cevisama, que consideró muy interesante seguir manteniendo ese espacio tan consolidado en la feria, al apoyo de Ascer y al trabajo de diseño, ejecución y coordinación de nuestro equipo del ITC.

Habían cuatro áreas de exposición en las que mostramos proyectos arquitectónicos y de interior en donde la protagonista indiscutible fue la cerámica.

En ellas se mostraron los proyectos galardonados en los Premios Cerámica de Arquitectura e Interiorismo; los trabajos más relevantes presentados por los alumnos de las Cátedras de Cerámica impulsadas en toda España y a escala internacional; además del proyecto ganador del concurso promovido por Cevisama, Ascer y el ITC entre profesionales de la arquitectura, que este año se denominó “Esencia”, obra de los arquitectos Sergio Alfonso y Vicent Picó. Por otro lado, se ha continuado colaborando con la Universidad de Harvard. Este año para conformar piezas cerámicas mediante fabricación aditiva. Las piezas, elaboradas en el ITC, han permitido construir una estructura en forma de tipi indio con casi 400 piezas cerámicas utilizando la innovadora tecnología de impresión en 3D. El dispositivo empleado para la fabricación aditiva de piezas cerámicas está en nuestro estand del ITC en Cevisama donde puede verse en funcionamiento.

En conjunto, hemos logrado que esta muestra sea un punto de encuentro en Cevisama y un lugar de referencia para los miles de visitantes que acuden al certamen.

Por otra parte, y como novedad, hemos colaborado con la Diputación de Castellón, Cevisama y la Asociación Española de Técnicos Cerámicos (ATC) en la convocatoria del Premio Provincia de Castellón a la Innovación del Producto Cerámico en Aplicaciones Urbanas.

Este premio, aunque no tiene dotación económica, da visibilidad y publicidad a las empresas ganadoras, ya que su objetivo principal es fomentar la investigación y el desarrollo de nuevos productos cerámicos en aplicaciones urbanas.

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¿Qué balance podría hacer en torno a la actividad en I+D+i del ITC durante este 2016 y en qué líneas se están trabajando?

– Durante 2016 hemos estado trabajando en 71 proyectos de I+D+i, 33 de ellos financiados con fondos públicos y 38 directamente con fondos privados de las empresas.

La financiación de la Comisión Europea, a través de programas como Life, Horizonte 2020 o la red europea Climate-Kic, ha permitido seguir trabajando en diez proyectos plurianuales, cuyo desarrollo ha continuado en 2016 y se extiende a 2017.

Además, hemos iniciado cuatro proyectos europeos nuevos. Entre estos últimos destaca ‘Dream’, cuyo objetivo es el diseño de hornos más eficientes desde el punto de vista energético y el ‘Life Cersuds’, en colaboración con el Ayuntamiento de Benicàssim, la Universitat Politècnica de València, el Centro Cerámico de Bolonia y el Centro Tecnológico de Cerámica y Vidrio de Aveiro, que permitirá desarrollar un sistema urbano de drenaje sostenible, basado en la utilización de baldosas cerámicas.

En el ámbito estatal, el Ministerio de Economía y Competitividad junto con la Fundación Biodiversidad, financian tres proyectos, cuyos objetivos se centran en el estudio del impacto medioambiental y el aseguramiento de la sostenibilidad del proceso de combustión de biomasa forestal y en el fortalecimiento de la oficina de Proyectos Europeos del ITC.

En el ámbito autonómico destacan los proyectos financiados por el Instituto Valenciano de la Competitividad Empresarial (Ivace) y la Diputación de Castellón. El Ivace financió en 2016, seis proyectos de I+D+i en colaboración con otros institutos tecnológicos y ocho líneas de investigación internas del ITC. Entre los proyectos en colaboración destaca el ‘Desink’, que llevamos a cabo con Itene y Aidimme, cuyo objetivo es el desarrollo de tintas funcionales basadas en micro y nanocargas para su aplicación como recubrimiento en distintos sectores industriales. También tiene un especial interés el proyecto ‘Nodos Turismo’, en colaboración con Aidimme, cuyo objetivo es detectar oportunidades para que las empresas de las industrias madera-mueble y cerámica accedan al mercado emergente de las smart cities.

Respecto a los proyectos de I+D propia financiados por el Ivace destaca ‘Cebra-Ceramic Brain’, cuyo objetivo es implementar tecnología sobre una planta existente y generar una fábrica inteligente, aplicando la filosofía de la Industria 4.0. Se espera que este proyecto piloto sirva de tractor para implementar esta filosofía en todas las empresas del sector cerámico español.

Por su parte, la Diputación de Castellón financia dos proyectos emblemáticos para el sector cerámico español, ‘Vigilancer’ y ‘Solconcer’. ‘Vigilancer’ es una plataforma digital en la que las empresas, mes a mes, pueden encontrar las últimas novedades surgidas en el mundo, relacionadas con la cerámica. Por otro lado, ‘Solconcer’, es un software que permite a los prescriptores comparar diferentes soluciones constructivas, entre ellas la cerámica, para elaborar sus proyectos.

En cuanto a los 38 proyectos de ámbito privado, cuyo contenido omitimos por razones de confidencialidad, nos han permitido estar junto al tejido industrial, no solo para generar más conocimiento, sino para transferir innovación basada en las capacidades adquiridas por nuestro centro a través de proyectos realizados con financiación pública, cerrando así el ciclo de la transferencia de tecnología.

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– ¿Qué otros servicios ofrece el ITC a las empresas?

– El ITC dispone de una serie de servicios tecnológicos diseñados para ofrecer soluciones a las empresas que necesitan innovar para ser competitivas y además darles apoyo con nuestras infraestructuras, equipamiento y personal técnico cualificado. Se agrupan en los Laboratorios de Análisis Físico-Químico, Producto Acabado, Garantía de Calidad y Departamentos de Formación, Información y Documentación y Diseño y Aplicaciones Arquitectónicas.

El ITC ofrece a las empresas más de 475 tipos diferentes de análisis y ensayos, de los que en 2016 se realizaron 12.465.

– ¿También la difusión del conocimiento resulta fundamental en vuestra labor?

– Durante el año pasado se publicaron doce artículos en revistas nacionales e internacionales de ámbito científico; se presentaron 32 comunicaciones a congresos científicos, fundamentalmente apoyando el Congreso Mundial de la Calidad del Azulejo y del Pavimento Cerámico, Qualicer 2016. Se impartieron 24 cursos monográficos a 269 alumnos y, se presentaron y defendieron por personal del ITC tres tesis doctorales en el departamento de Ingeniería Química de la Universitat Jaume I de Castellón.

– ¿Cómo ha evolucionado la plantilla?

– El pasado año se incrementó en aproximadamente un 10 % debido, fundamentalmente, al aumento de la actividad y a la estabilidad económica aportada por el Ivace al cumplir con los pagos de los proyectos desarrollados.

Esta creación de empleo es la primera que se produce en los últimos cinco años, en los cuales la plantilla tuvo que reducirse en un 40 %. Por eso, queremos animar a las empresas a que sigan participando en nuestras actividades. Favorecer la estabilidad del ITC es bueno no solo para las empresas cerámicas, sino también para la sociedad en su conjunto, al contar con un centro de referencia en la generación de conocimiento y modelo en la transferencia de conocimiento a la industria. También necesitamos el respaldo del Ivace, sobre todo con el cumplimiento de los pagos de los proyectos y el diseño de ayudas que favorezcan la generación de conocimiento transferible que permita a los sectores industriales de la Comunitat Valenciana estar en la vanguardia de la I+D.

– ¿Qué perspectivas tienen para 2017?

– Trabajar firmemente en nuestras actividades de I+D+i, con el desarrollo de los casi cien proyectos de investigación que tenemos en marcha, además de comenzar otros nuevos y atender las necesidades del sector, afrontando temas tan candentes como la digitalización de las fábricas en la industria 4.0.; la búsqueda de soluciones ante el repunte de los precios de las materias primas, sobre todo las empleadas en la fabricación de los esmaltes, fritas y pigmentos cerámicos; así como otros aspectos esenciales basados en la sostenibilidad y la optimización de procesos y productos.

– El ITC fue una entidad pionera en su día dentro del sector y ya acumula más de 40 años de trayectoria. ¿Qué ha aportado la entidad desde su nacimiento a la industria cerámica?

– Sobre todo, ha aportado conocimiento, a través, fundamentalmente del desarrollo de proyectos de I+D, lo que ha permitido mejorar los procesos de fabricación de materiales cerámicos en todas sus etapas e incrementar la calidad de los productos, en su más amplio sentido. Este conocimiento aplicado permite a las empresas resolver numerosos problemas cotidianos y optimizar los procesos. El conocimiento genera innovación que, aplicada por las empresas, le ha permitido al sector mantener un elevadísimo nivel de desarrollo a escala mundial. Además, desde la Universitat Jaume I, y con el apoyo del ITC se ha contribuido a crear estructuras formativas que han permitido dotar al sector de profesionales muy preparados, sin olvidar la prestación de servicios de análisis y ensayos que las empresas requieren.     

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