La consellera de Sanidad confirma la gestión pública en Alzira desde el 1 abril de 2018

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La sanidad pública valenciana ha conseguido en el 2016 ser 220 millones de euros más eficiente en gasto de funcionamiento que cuando llegamos al gobierno en 2015″, así lo ha manifestado la consellera de Sanitat Universal i Salut Pública, Carmen Montón, que ha intervenido en el Fórum Europa Tribuna Mediterránea, organizado por Nueva Economía Fórum.

La consellera Montón que ha destacado que de las dos medidas que se se siente más orgullosa desde que tomó posesión de su cargo han sido la de “recuperar la sanidad universal, restableciendo el derecho a la atención sanitaria a todos los ciudadanos en suelo valenciano –más de 16.000 personas– y la decir no al copago farmacéutico y ortoprotésico – con 1.300.000 personas beneficiadas en total, al entrar hoy en vigor la nueva medida que elimina el copago a menores de padres con rentas bajas y residencia no autorizada–”, ha defendido que el reto está en que sanidad pública sea sinónimo de eficiencia, sin ser esta sinónimo de barato: “no se trata de gastar menos sino de gastar mejor”, ha manifestado.

De estos 220 millones ha destacado que 54 de ellos han sido destinados precisamente a la recuperación de los derechos antes mencionados (ayudas al copago y universalidad de la asistencia, demandando a Rajoy que drogue el real decreto 16/2012 “de la exclusión”) y más de 40 al crecimiento en la dotación de personal para el refuerzo de plantillas. 

Para Montón no solo se ha alcanzado más eficiencia terapéutica y asistencial (por ejemplo en el 97 % de los pacientes, el tratamiento contra la hepatitis C ha sido efectivo en la Comunitat), sino que también se ha logrado reducir gasto sin afectar a la actividad asistencial. Así ha enumerado cómo la compra centralizada de medicamentos ha supuesto una ahorro de 7,8 millones en 2016 (cifra que podría incrementarse hasta los 23 millones en 2017); tres millones más por un menor gasto energético; otros 4 millones de ahorro que se han derivado de “un control riguroso del contrato de resonancias” y “también la actividad concertada se ha gestionado mejor, ya que con los contratos existentes se ha reducido el gasto en más de 9 millones”, ha reconocido la consellera, quien ha admitido otros 48 millones más de ahorro por mejorar la gestión de stocks en la actividad concertada.

montonNo obstante, la consellera ha insistido en su compromiso de recuperar la sanidad a lo público: “Alzira será un departamento de gestión pública directa desde el 1 de abril de 2018”, fecha en la que finaliza el contrato de concesión de Ribera Salud. “No habrá una prórroga del contrato ni un nuevo contrato”.  Asimismo, Montón ha dejado claro que sus profesionales seguirán en sus puestos de trabajo y que los usuarios de La Ribera tendrán acceso a su prestación asistencial , con la misma cartera de servicios de la que disponen actualmente. “La sanidad privada es un complemento de lo público, nunca un sustituto. Defender lo público no es atacar lo privado”, ha dicho.

Así, ha recordado que el presupuesto de la conselleria de 2017 es el más alto de la historia de la Comunitat, con 6.084 millones de euros, y que en dos ejercicios el aumento de las partidas presupuestarias destinadas a sanidad ha sido de 591 millones de euros.

Al respecto, ha destacado la consellera que está prevista la inversión en esta legislatura de 359 millones destinados a nuevas dotaciones, principalmente, a reformar y mejorar las ya existentes, de los que 65 han sido ejecutados en 2016. Asimismo, por primera vez en 9 años, Montón ha detallado que hay oferta pública de empleo, más de 3.600 plazas, el objetivo es pasar del 37,5 % de temporalidad (una de las más altas de España) al 25%.

En relación a otros retos de futuro, la consellera los ha resumido en tres: transformar el modelo hacia la cronicidad -incluyendo la integración sociosanitaria-, apostar por la investigación y la innovación, y orientar el sistema hacia el paciente a través de la humanización. 

Ello implica el aumento en un 30% de la dotación a los consultorios auxiliares rurales o el incremento en más de un 30% de las camas para cuidados paliativos y pacientes complejos, planificadas en el Espai de Salut Campanar-Ernert Lluch y en el Complejo Manuela Solís Clarás del antiguo Hospital Militar. 

 

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