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Colectual, financiación para pymes made in Valencia

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Esta plataforma de crowdlending –segunda autorizada por la CNMV– ofrece una alternativa no bancaria a la financiación de las empresas y proporciona una atractiva rentabilidad al inversor

La desaparición de un sistema financiero propio de la Comunidad Valenciana supuso la falta de acceso de muchas empresas, fundamentalmente pymes, a la financiación necesaria tanto para su normal funcionamiento como para inversiones.

La aprobación de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial abrió las puertas a nuevos canales de financiación con un considerable desarrollo en otros países europeos y en Estados Unidos: el crowdlending o la financiación participativa.

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Colectual es una de las primeras entidades de financiación participativa aprobada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Hace apenas un mes dio sus primeros pasos alentada por una cincuentena de socios.

Pedro Gómez, cofundador de la plataforma, indica que “el panorama financiero de esta Comunitat ha cambiado de tener a no tener. Esta es una de las razones de ser de nuestra compañía, en la inquietud de una serie de compañeros que hemos trabajado en finanzas y hemos visto como la crisis entre 2008 y 2013 se ha llevado por delante, por falta de financiación, a un montón de pymes”. Un hecho especialmente duro en comunidades como la valenciana, donde el tejido industrial está formado básicamente por pymes.

 El origen de Colectual está en 2013, cuando siete exdirectivos de Bancaja se plantean poner en acción su know how en el terreno de las finanzas al servicio de esas pequeñas empresas cuyo acceso al crédito se ha visto seriamente reducido.

“Personas que tenemos experiencia y ganas –subraya Pedro Gómezy que no nos resignamos a ser prejubilados. Como responsable de Innovación en Bankia, conocía el crowdlending, un sistema que comienza sobre 2006 en Estados Unidos y Reino Unido y ya en 2009 se traslada a España”.

En la actualidad, la compañía cuenta con 51 socios. procedentes de toda España y de todo tipo de actividad profesional y cuya participación en la plataforma está limitada para que nadie tenga un peso significativo.

 

Inversión y financiación

En 2013, cuando se dan los primeros pasos para la creación de Colectual, se empieza a hablar de una legislación específica que entraría en vigor dos años más tarde, una de cuyas partes regula lo que se ha dado en llamar financiación participativa.

Colectual se presenta como un marketplace donde diferentes personas, desde pequeños ahorradores a inversores profesionales, aportan cada uno una cantidad de dinero para facilitar un préstamo a un proyecto empresarial.

Colectual no hace una diferenciación entre financiación para inversiones o financiación de circulante. “Facilitamos financiación con un plazo de entre un mes y cuatro años, dependiendo de la naturaleza del proyecto”, aclara Pedro Gómez.

En estos momentos, la plataforma tiene abiertas dos operaciones de financiación, una de ellas de ampliación, a más largo plazo, y la segunda es una operación a un año.

Un terreno en el que no se adentran es en la financiación de emprendimiento ni start-ups. “Nosotros financiamos empresas consolidadas, con un mínimo de dos años de funcionamiento y con una cuenta de resultados que nos permita prever un reembolso del crédito cierto. El inversor tiene una seguridad razonable de que el plan de amortización se va a cumplir y que va a percibir el capital que ha invertido y unos intereses. Es como si tuviera un título de renta fija”, asegura el cofundador de Colectual.

2016-enero-colectual-Pedro-Gomez-2Seguridad y rentabilidad

Para considerar la concesión del crédito se analiza la capacidad de reembolso de la compañía solicitante, “y eso –agrega Gómezno se da en una start-up que lo que necesita es capital, en forma de business angel, de lo que sea, pero capital estable”.

 Si bien, hasta el momento la financiación a las empresas había procedido principalmente de las entidades bancarias, actualmente el panorama está cambiando. Pedro Gómez pone como ejemplo Reino Unido, donde el 15 % de las nuevas operaciones de crédito a pymes tienen su origen en el crédito privado colectivo, “una cuota para tener en cuenta”.

Pedro Gómez aporta un nuevo y esclarecedor dato: “El mercado de financiación a pymes en España ronda los 450.000 millones, de los que 160 millones se realizaron mediante crowdlending. Es decir, una gota en el océano”.

Un futuro prometedor

Esta reducida participación no hace sino generar optimismo sobre cómo debe ser el devenir de este tipo de financiación. Según Gómez, hay “un viento de cola” que impulsa este tipo de iniciativas, de economía colaborativa y de nuevas fórmulas de inversión “que resulta ventajoso para el inversor y para la empresa que accede a una  nueva fuente de financiación”.

En el año 2015 el crowdlending en la zona euro facilitó una rentabilidad entre el 3 y el 7 %, lo que convierte a esta fórmula de inversión/financiación en una de las más atractivas tal y como está el mercado.

“Las perspectivas son buenas –concluye Pedro Gómez–. No somos un chiringuito financiero, estamos regulados y, de hecho, no podemos tocar el dinero que se deposita en una sociedad de pagos”.

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