Las lecturas de los que leen a toda velocidad…, en el AVE

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Antaño, casi todos los valencianos viajábamos a Madrid en coche. En la actualidad, la mayoría recurre al tren de alta velocidad. En poco más de hora y media se llega a la estación de Atocha. Esa rapidez permite regresar a Valencia en el mismo día. Porque leer es un modo magnífico de ganar el tiempo, planteamos una pregunta sencilla a nuestros músicos, artistas, empresarios, galeristas, médicos, profesores, cineastas y abogados: ¿cuáles son sus lecturas en el AVE?

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Bernardo Adam Ferrero. (Compositor, director de orquesta y miembro de la Academia de la Música Valenciana). “En mis viajes en el AVE, casi siempre a Madrid, comparto mi tiempo con la lectura de un libro. Últimamente, ‘El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música’, de Alex Ross. También, la ‘Cronología de la Banda Sinfónica de Infantería de Marina’, escrito en mis viajes con el AVE, que relata las actividades y giras por Europa y Estados Unidos realizadas por esta agrupación, que tuve el honor de dirigir. O ‘El milagro de la vida’, poema sinfónico sobre cuatro momentos de la vida de una mujer: la fecundación, el embarazo, la embriogénesis y el nacimiento. Leo la prensa solo si hay algo interesante que leer”.

Sara Joudi. (Directora de Shiras, galería de arte). “En el trayecto a Madrid, como el viaje no es largo, siempre lo empiezo en la cafetería del tren, con un café y prensa escrita. Después de repasar las redes sociales de Shiras Galerías y contestar los correos más importantes, repaso el suplemento cultural de ‘El Mundo’ para estar atenta a las novedades. Acabo el viaje con un libro de bolsillo, que suelo llevar en el bolso, como el reciente trabajo de Byung-Chul Han, ‘La salvación de lo bello’, ensayo que nos hace repensar sobre la belleza en la sociedad contemporánea. Una delicia”.

Miquel Navarro. (Escultor). “Suelo leer la prensa del día y revistas. Las que edita Renfe me gustan mucho, sobre todo los reportajes sobre trenes y estructuras ferroviarias de otros países. Leo los mensajes que me envían al móvil. Por momentos, contemplo el paisaje. Es otro tipo de lectura, en este caso visual”.

José Vicente Peiró. (Profesor de Literatura Hispanoamericana en la UNED y presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana). “Siempre leo en el AVE el libro que estoy leyendo en esos momentos y llevo uno de repuesto. Me levanto una vez a tomar algo y leo la prensa que hay en la cafetería”.

Manuel López Arteche. (Jefe de Sección en la Administración General del Estado. Ha desempeñado puestos administrativos en las embajadas de España en El Cairo, Moscú, Qatar y Lima). “Viajo a Madrid en el AVE dos veces al mes por motivos de trabajo. Suelo viajar solo y aprovecho para estudiar y revisar temas de gramática de ruso, que estudio en la Escuela de Idiomas. Me resulta fácil concentrarme en el vagón. En momentos de saturación mental, leo novelas simplonas, como las de Pérez Reverte, de esas que uno tiende a dejarse olvidadas en el asiento al llegar al destino”.

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Carmine D’Anna. (Propietario y director en Gymage Lounge Resort, gimnasio de Madrid con dos restaurantes. Con anterioridad fue maître y sumiller en Da Carlo, la trattoria de sus padres en Valencia). “Siempre viajo a Valencia en el AVE. Suelo leer ‘El País’ y revistas de economía y finanzas”.

Vicente Guillem. (Jefe del Servicio de Oncología del IVO). “Suelo ir a Madrid en AVE uno o dos días por semana. El 90 % de los viajes son de trabajo: reuniones, congresos, conferencias, etc. Aprovecho el viaje, tremendamente agradable, rápido y cómodo -¡qué diferencia con el avión!-, para repasar y preparar la reunión y/o la conferencia, revisar diapositivas y apuntes. En la vuelta aprovecho para leer los periódicos del día”.

Nacho Agrait. (Director de la galería Punto). “Leo textos para catálogos y la prensa del día. Me gusta estar bien informado en política financiera. Vamos a Madrid creyendo que allí nos lo resolverán todo, pero en realidad llegas a más acuerdos con profesionales de provincias”.

Enrique Belloch. (Cineasta). “En el AVE leo vidas de santos y cartas antiguas. Las mías no, porque no guardaba copia; las de los demás, sí. Cartas de amor apasionadas, iracundas o filosóficas. Con todas ellas aprendí. Pero lo que se ha acabado, se ha acabado”.

Horacio Silva. (Pintor). “Por la duración que suele tener un viaje en AVE es habitual que en el primer tercio lea la prensa, cuya lectura queda frecuentemente interrumpida por los constantes mensajes telefónicos. Después de leer los periódicos llega el momento de la lectura seria; a menudo llevo en estas ocasiones un libro relacionado con el arte o, en su lugar, historia novelada. Y cuando la vista empieza a cansarse, o el sueño me invade (último tercio del viaje), llega el momento de ponerse los auriculares y escuchar música hasta final del trayecto”.

Juan Luis López. (Abogado fiscal y tributario): “Mis lecturas en el AVE se centran en revistas jurídicas”.   

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