Polígono Mediterráneo, 40 años al servicio de la empresa

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En 2016, el Polígono Mediterráneo cumple su 40 aniversario desde que las primeras empresas se instalaron en él. Fue en 1976 cuando las primeras industrias llegaron a lo que había sido una marjal entre los municipios de Albuixech y Massalfassar. El impulso vino de dos grandes empresas: Campsa y Macosa, el fabricante de material ferroviario que en la actualidad pertenece a la firma suiza Stadler.

La elección no fue casual: a solo 9 km de la capital y al lado de la AP-7, la situación del polígono es todo un privilegio. Y así lo han entendido las 103 empresas que hoy ocupan los 1.300.000 metros cuadrados de superficie.

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En la actualidad, como apunta la gerente de la Asociación de Usuario del Polígono Industrial Mediterráneo (Aupim), Ana Pardo, la ocupación está en torno al 90 %, mientras que el número de trabajadores empleados en las distintas empresas se sitúa en torno a los 3.000.

Otras grandes ventajas del Polígono Mediterráneo son la amplitud de sus parcelas y de los viales y la posibilidad de instalar cualquier tipo de industria. Además, la presencia de grandes industrias ha sido también un foco de atracción.

El Polígono Mediterráneo, a través de su Asociación ofrece servicios de valor añadido a las empresas instaladas en el mismo, como es el contacto directo con los dos ayuntamientos para resolver temas relativos a tributos y servicios.

La Asociación también asesora respecto a nuevas instalaciones y servicios y organiza actividades informativas sobre temas de interés. Dispone de un servicio de búsqueda de ofertas de servicios y proveedores para sus empresas asociadas, así como de una sala multiusos que los asociados pueden utilizar para reuniones y cursos.

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Reivindicaciones

Como otras áreas empresariales, Mediterráneo también tiene una lista de temas a solucionar. Los problemas fundamentales, enumera su gerente, Ana Pardo, son dotacionales: “Se echa en falta el repaso con una barredora municipal de vez en cuando por las calles, así como la instalación de más servicios en el Polígono, ya que únicamente hay bares. Faltan entidades bancarias, estafeta de correos cercana (ya que las de los municipios a los que pertenecemos tienen un horario muy limitado de apertura, menos de una hora diaria y es preciso acudir a la central de Massamagrell o a Valencia)”.

Caixa Popular, el trato cercano

La gerente de la Aupim matiza sin embargo, que desde hace un año tienen un acuerdo firmado con Caixa Popular a través de Fepeval, mediante el cual la oficina de Museros está desarrollando una amplia labor comercial entre las empresas del polígono e incluso la propia Asociación ha abierto dos cuentas.

“Hasta ahora, –agrega Pardoel trato que hemos recibido ha sido exquisito y sobre todo, muy cercano”.

Pardo añade que actualmente no hacen falta guarderías, por el descenso de trabajadores en las plantillas, pero también es un problema la ausencia de transporte público, a pesar de la cercanía del Polígono con el Centro Comercial el Manar.

“Las fórmulas para solucionar estas carencias –afirma Pardopasan por contactos con los organismos de quienes dependan las dotaciones, así como que al fortalecerse la economía, resulte atractivo que nuevas empresas de servicios se instalen en el Polígono”.

En los dos últimos años se aprecia una recuperación de la crisis, con la llegada de nuevas empresas que vienen a reemplazar a las que cerraron y la compra de naves industriales en los últimos meses.

Pero la mayor incidencia de la crisis, recuerda Ana Pardo,ha sido en el empleo, ya que las empresas han subsistido e incluso, reforzado pero reduciendo la plantilla en general”.

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